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Viernes, 19 de mayo de 2017 | Leída 260 veces
Manifiesto de las ciudadanas del barrio parisino de La Chapelle

“Las mujeres, una especie en peligro de extinción en el corazón de París”

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“Las mujeres, una especie en peligro de extinción en el corazón de París”. Bajo este título, un grupo de mujeres del distrito de La Chapelle de París, ha lanzado una petición, dirigida al presidente de la República, Emmanuel Macron, al primer ministro, Edouard Philippe, y a la alcaldesa de la capital gala, Anne Hidalgo, a través de la que solicitan poder vivir, trabajar y disfrutar en los espacios públicos de su ciudad sin miedo y en libertad.

 

Este colectivo femenino, que hasta el momento no ha recibido el apoyo de ninguna de las organizaciones de extrema izquierda que habitualmente dicen apoyar las reivindicaciones de las mujeres, explica que en las calles de estos barrios parisinos se insulta a las féminas “en todos los idiomas”. “Nos llaman perras y putas, nos dicen que nos van a joder”, y en las calles nos encontramos “rodeadas de alcoholismo, de escupitajos, de basura por todas las partes y de un fuerte olor a orina”.

 

En nuestros barrios, prosiguen las denunciantes, en el Boulevard La Chapelle, en la Rue Pajol o en la estación de metro de la Rue Girard, “las mujeres nos tenemos que esconder en nuestras casas, solamente los hombres entran en los cafés y ninguno de nuestros niños juega en las plazas. Sabemos perfectamente que ni nosotras ni nuestros hijos somos deseadas”.

 

El barrio parisino de La Chapelle, que cuenta con una de las poblaciones musulmanas más elevadas de París, ha dejado de ser apto para las mujeres y, por ello, éstas instan a la policía y a la fiscalía para que hagan cumplir las leyes y los reglamentos. “Solamente podemos decir SOS La Chapelle”.
 

Citada por el periódico "Le Parisien", Aurélie, una joven de 38 años, admite que no reconoce el barrio en el que vivesde hace 15 años, en la Rue Perdonnet: "El mero hecho de ir de un sitio a otro se ha convertido en un problema. Un café que está junto a mi casa, que antes era un amable bistró, se ha convertido ahora en una guarida exclusivamente masculina, siempre al borde del apiñamiento. Cuando paso por la calle, escucho todo tipo de comentarios y, en ocasiones, solamente el hecho de asomarme a la ventana supone desencadenar una larga serie de insultos, con lo que me tengo que encerrar en mi apartamento".


En el metro de La Chapelle, y a las preguntas del mismo periódico, Laure explica cómo recientemente se vio atrapada en una lucha enre vendedores callejeros. "presa del pánico, empecé a gritar y dos de ellos me amenazaron con cuchillos. Pensé que había llegado mi última hora. Y desde hace meses, esto ocurre en todos los lugares del barrio".

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1 Comentario
RichardFRance
Fecha: Sábado, 20 de mayo de 2017 a las 20:28
Nada! estoy esperando a ver que hacen las FEMEN...

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