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David R.
Miércoles, 12 de julio de 2017

La quiebra económica de EH Bildu

Noticia clasificada en: Bildu ´Terrorismo ETA

El otro día publiqué un artículo sobre la celebración del reciente congreso refundador que ha celebrado la coalición EH-Bildu. Y comenté algunos aspectos acerca de lo que ha supuesto y va a suponer para esta estructura política. Hablé de una evolución inevitable, real y actual. Pero no entré en el análisis de una cuestión incómoda de la que nadie quiere oír hablar, y que ocultan. Me refiero a la cuestión financiera.


Ciertamente hay un antes y un después en la “izquierda abertzale” y en su plasmación como EH-Bildu. El punto de inflexión viene determinado por la defunción de ETA, y ese antes y después también lo es para sus finanzas, que como en cualquier organización se pueden sintetizar en un balance que tiene un capítulo de ingresos y otro de gastos.


Los ingresos de la superestructura autodefinida domo MLNV estaban controlados por ETA, que no solo era la principal recaudadora vía extorsión, que ellos llamaban “impuesto revolucionario” o “cobro de un porcentaje determinado de las plusvalías generadas por el capital”, secuestro e ingresos monetarios poniendo precio a la vida de la persona, previo "arresto" del contribuyente díscolo; tráfico ilegal de mercancías varias, porque la causa lo justifica todo y disponían de la suficiente infraestructura en las mugas (frontera con Francia), cabe recordar que en la estructura de ETA existía un llamado "aparato de mugas" dedicado y especializado en esta cuestión; y también de aportaciones voluntarias de acólitos y de cobardes.


Esas formas de recaudación ya no existen.


ETA distribuía el principal del capital recaudado en función de sus propias necesidades, de los gastos previstos que generaban sus proyectos, y cuando era necesario, soportando, saneando o ayudando a las diferentes organizaciones que componían el MLNV, o incluso afrontando gastos tan importantes como fue la compra de una nueva rotativa en Suiza para el extinto y siempre deficitario periódico "Egin" (consta en sumario que así ocurrió).


Los gastos estaban evidentemente controlados, y aunque las anotaciones de las cantidades y los movimientos de las mismas se llevaban a cabo en apuntes manuscritos, respondían a un desordenado-orden y a un criterio de prioridades que ETA determinaba. Las cantidades que se recaudaban en la red de Herriko Tabernas (bares de la autodenominada izquierda abertzale) en apoyo de la propia ETA, de algunas organizaciones sectoriales y del colectivo de presos y sus familiares, eran minúsculas ¿Recuerdan las huchas que había en las barras de las Herrikos? ¿Y su merchandising? Visite una Herriko Taberna hoy y compare, esa vía de recaudación también ha desaparecido.


Ahora, el principal de los ingresos se ha reducido drásticamente a la par que la titularidad de los mismos ha cambiado porque ETA ya no existe.
Las necesidades financieras de EH-Bildu (básicamente Sortu) pasan por el sostenimiento de unos costos fijos que implican infraestructuras logísticas, los de personal, los de publicidad y los que supondrán afrontar los nuevos retos electorales.


Teniendo en cuenta que Eusko Alkartasuna, Aralar y Alternatiba están en quiebra técnica y que ni ellos ni Sortu disponen de patrimonio suficiente a efectos de aval (los “batzokis” -locales- que reclama Eusko Alkartasuna siguen sumidos en eterno litigio con el PNV), ésta ocurriendo que su capacidad de solicitar crédito es mínima, y por lo tanto su situación económica se puede calificar de crítica; el agujero financiero ya se está produciendo y es incremental.


Nadie habla de estas cuestiones, pero la realidad es que un partido político sin los recursos financieros suficientes no puede sobrevivir, y su margen de operatividad se reduce progresivamente y de manera geométrica. Hemos vivido un ejemplo muy reciente con la desaparecida Izquierda Unida, aunque del asunto se habló muy poco, y se intentó ocultar, los que seguimos a las evoluciones de los partidos políticos sabíamos que la situación era de quiebra técnica e inviabilidad del proyecto.


EH-Bildu ya depende, en términos financieros, de sus resultados electorales y de las subvenciones que los sistemas electorales les proporcionen. Aguantarán años, pero van a desaparecer por falta de liquidez intentando sostener un proyecto político utópico, indefinido y anacrónico. Tremendo final a una historia terrorífica.
 

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