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Teresa Díaz Bada. Psicóloga Clínica.
Jueves, 10 de julio de 2014

Creencias mágicas

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[Img #4593]Creer que si nos compramos determinado artilugio que se ponen de moda o que si orientamos los muebles en tal dirección en nuestra casa o si llevamos colgando determinado amuleto nos va a ayudar a tener suerte y a que las cosas nos vayan mejor, no es algo nuevo en nuestro siglo.

 

Desde la antigüedad, las personas han llevado infinidad de amuletos, realizado determinados rituales, porque supuestamente proporcionaban buena suerte o mejoraban la salud.

 

Recuerdo que hace años se pusieron de moda unas pulseras de un metal que, decían, tenía propiedades contra el reuma y, más recientemente, se han visto otras que también "tenían propiedades que mejoraban el tono vital".

 

Parece mentira que, aunque pase el tiempo, algunas personas sigan creyendo en este tipo de cosas cuando no hay ninguna base científica que lo sustente y pertenece a ese imaginario colectivo en el que algo externo nos dará suerte en la vida y nos traerá la felicidad o al menos mayor bienestar.

 

Depositar la consecución del bienestar personal en algo exterior a nosotros nos priva de realizar un ejercicio diario de introspección en el que aprendemos a controlar nuestras emociones, a conocernos así mejor a nosotros mismos, a controlar nuestros impulsos y pensamientos... en definitiva, a crecer interiormente. Esto sí que produce bienestar y nos hace dueños de nuestra vida: comprobado científicamente.

 

Debemos prestarnos más atención e invertir más en conocernos. Trabajar nuestras fortalezas y cualidades, así como limar nuestros puntos débiles. Este es el ejercicio diario que deberíamos hacer y, además, ¡es gratis! Deberíamos llevar un diario en el que apuntáramos todos los días cómo nos hemos sentido, qué hemos hecho bien, qué debemos mejorar, qué metas queremos alcanzar... en un continuo crecimiento interior. Esto sí que proporciona bienestar, sí que nos da felicidad. Porque en ese crecimiento nos adueñamos de nuestra vida, mejoramos, conseguimos aquello que queremos... somos los artífices de nuestra buena suerte.

 

Olvídese de pulseritas y demás recetas mágicas y ¡a practicar con uno mismo!

 

www.diazbada.com

 

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