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Equipo de Grandes Reportajes de La Tribuna del País Vasco
Lunes, 29 de febrero de 2016
Xebe Díez Zumalabe relata su historia mítica del vascuence

Y en el principio fue… el euskera

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“En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio con Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Juan 1, 14)

 

“Los sonidos esenciales pueden crearlo todo a partir de un lenguaje universal que crea realidades materiales. En este sentido, mi opinión es que el euskera es el lenguaje de la creación. Los llamados ‘dioses hacedores’ utilizaron los sonidos primales haciendo surgir la lengua original adaptada al aparato fonador de esos dioses y de esos humanos. El euskera sería esa lengua universal que a través de su maleabilidad y sencillez dio origen a otros idiomas ancestrales. Y sí, efectivamente, el íbero, el sánscrito y el sumerio son euskera, el lenguaje de la creación. Como dice la Biblia, como quería hacernos entender Albert Einstein en su famosa fotografía en la que nos enseñaba la lengua o como también intentaron transmitirnos los Rolling Stones en la portada de su álbum “Forty Licks”, primero fue el verbo, una vibración sutil, apenas una resonancia en la inmensidad y en la totalidad del tiempo y del espacio. Todas las culturas ancestrales así lo afirman”.

 

[Img #8249]Xebe Díez Zumalabe, actor de teatro, imagen y doblaje, que hace algunos años conoció la popularidad por su simpatía y desenvoltura presentando la programación meteorológica en la televisión pública vasca, es también un experto paleolingüista que, como un arqueólogo  de las palabras, busca en el euskera primigenio y en las palabras más antiguas, el origen de las lenguas. Para su investigación, que hoy lleva a cabo desde la localidad guipuzcoana de Zizurkil con la paciencia de un esmerado orfebre y con la pasión de un artista entregado a una obra silenciada y obviada, cuando no directamente despreciada, solamente utiliza dos herramientas: su conocimiento del euskera y, como él mismo señala, su “inestimable intuición”.

 

Los descubrimientos de Xebe Díez, que arrastran los hallazgos científicos más recientes en física cuántica hasta las fronteras siempre brumosas donde emergen los mitos y las religiones, generan muchas preguntas y no pocas dudas, pero también tienen muchas virtudes. Y, entre éstas últimas, destaca una: la valentía de unos planteamientos que no temen a la dictadura infame de lo “culturalmente correcto” y que viajan con especial soltura por esa delgadísima línea, siempre delicada, que separa el materialismo más terco de la espiritualidad más vaporosa.

  

“El euskera es el idioma primordial porque en él se encuentran las ‘voces’ que al dispersarse como sonidos o vibraciones dieron origen a la aparición de un multiverso tan eterno como las consciencias creadoras que las idean. El euskera es, de hecho, la mítica y nunca hallada alquimia. No la alquimia milenaria y protocientífica que desde su nacimiento en Mesopotamia trata de transmutar los metales y de crear nuevas realidades a través de un conjunto de reglas y técnicas siempre mantenidas en el más absoluto de los secretos, sino la que parte de la materia creada por el sonido/vibración. Yo creo que podríamos conseguir cualquier cosa si supiéramos el arte de emitir adecuadamente los sonidos primales. Cada letra es la expresión gráfica de un sonido que tiene un propósito creador y el euskera es la única lengua con una estructura tal que, según se sitúe cada letra/sonido, proporciona un significado especialmente ilustrativo con resultados asombrosos y muy reveladores de cómo es, y de cómo era y de cómo será, la totalidad. En el euskera está oculta la historia de la humanidad y del universo”.

 

LENGUAJE PRIMIGENIO

 

Partiendo de un profundo conocimiento del euskera, su idioma natal, materno aunque no paterno, Xebe Díez “traduce" términos toponímicos y palabras del sumerio, del íbero y de otros muchos idiomas, y obtiene significados que, en ocasiones, como en un breve destello, dejan entrever la grandeza de un misterio apenas desvelado, la emoción del surgimiento de una nueva forma de comprehender lo que somos, lo que fuimos y lo que un día podríamos llegar a ser. 

 

En opinión de Díez Zumalabe, toda la bibliografía mesopotámica, y los textos antiguos surgidos tras la última glaciación, fueron dictados por una misma entidad cuyos mensajes, de forma similar, fueron recogidos por la Biblia y otros múltiples textos sagrados en los que siempre aparecen la bipolaridad, el bien y el mal, Caín y Abel, Enki y Enlil, así como las clásicas referencias a los carros y nubes de fuego, a los dioses reptiles, a los diluvios, a aquéllos que vienen de arriba…

 

“Para entender esto, hay que partir de un primer fonema-esencia, el sonido ‘U’ (el espacio) que contiene ‘S’, transformándose en ‘US’. Este es el sonido primigenio, ‘US’, la resonancia ancestral por encima del tiempo y de los universos. Es el sonido del espacio que acoge las infinitas conciencias que somos todos, o casi todos, antes de ser una realidad. Esta vibración vernácula que viene de más allá del tiempo, anterior a la luz y la oscuridad, alumbra con rapidez, materializada ya en euskera, los primeros componentes, las primeras nociones, los primeros vocablos de una existencia humana que acababa de surgir”:

 

El “US” primigenio cambia la ‘S’ final por una ‘R’ y deriva en “UR” (agua, en euskera), la fuente de la vida.

 

“UR” añade una ‘L’ delante y se convierte en ‘LUR’ (tierra, en euskera), el suelo que pisamos y el planeta base de la vida.

 

“LUR” suma una ‘E’ al comienzo y pasa a ser ‘ELUR’ (nieve), otra forma del agua primal.

 

“UR” añade una simple ‘E’ como prefijo y una ‘I’ como sufijo y pasa a ser ‘EURI’ (lluvia), el agua más importante para la aparición de lo que somos.

 

“UR” (agua) añade una sencilla ‘E’ y el agua, como si fuera a través de una técnica nigromante, se convierte (salvando una cacofonía) en “URRE” (oro), que en euskera, además, también puede entenderse como ‘totalidad’), con lo que ‘E’ es la materia.

 

Y Xebe añade:

 

“E” es la materia + “R”, que es el mineral, nos lleva a “ER”, (‘terreno habitable, fértil, en euskera). Ejemplos: Euskal Herria, Iberia, Sumeria, América, Germania, Tierra. Incluso la denominación de “Tierra” en inglés, ‘Earth’ se pronunian realmente como ‘Er’

 

“ELUR” ‘TE’... Nevada

 

“EURI” ‘TE’... Diluvio

 

“US” (el verbo primigenio) añade una ‘e’ como prefijo y ‘te’ como sufijo y pasa a ser… “US” ‘TE’...  Idea/(Creativa)

 

“AR” es pilar, base, cimiento, asentamiento humano, origen, simiente...

 

En este punto, Xebe Diez explica que tiene pendiente desvelar el sonido clave “EUSK”, ya que, concluye, “Euskaldun” no significa, como habitualmente se entiende, “quien posee/sabe el euskera”, ya que, de ser así, la palabra habría de ser “Euskeradun”. Lo hará pronto.

 

Con ejemplos evolutivos similares, Xebe Díez no duda en afirmar con rotundidad que el euskera es la lengua raíz de la cual surgieron todas las demás lenguas. Se trata de ese “idioma originario”, metafóricamente conocido el lenguaje cosmogónico del espacio siempre en expansión o la lengua de Babel, cuya búsqueda ha ocupado durante décadas a miles de lingüistas, filólogos e investigadores que han indagado entre las diferentes familias lingüísticas, sin encontrar jamás la "lengua madre" de la cual se derivarían todos los idiomas hablados hoy en la Tierra. No se ha hallado, ni tan siquiera existe la certeza de que exista, el eslabón perdido que permitiría unificar unas familias lingüísticas con otras.

 

OCULTO EN LENGUAS DE TODO EL MUNDO

 

En este sentido, el euskera, tal y como lo ve Xebe Díez, sería ese lenguaje vibracional de lo existente que recoge términos elementales de la prehistoria y que hoy ofrece un extenso repertorio de nexos con otras lenguas.

 

En quechua, la palabra “padre” se dice TAITA, mientras que en euskera se dice AITA. En turco, “padre” es ATA. En la lengua de los indios sioux, “padre” se dice ATE. En la lengua náhuatl azteca, “padre” es TATA, igual que en maltés, rumano, sinalés, fidjiano o tagalo.

 

ARGI significa “luz” en euskera, mientras en sánscrito, ARQ es ‘brillante’. Igual significado tiene la palabra griega ARGÉS. 

 

La raíz IST, que en euskera expresa algo que desprende rayos de luz, se encuentra en ‘tximist’, que en vascuence se traduce como rayo o electricidad. En inglés, y en otras lenguas de origen germano, se hallan las palabras STAR, STERN, etc. STAR podría traducirse en euskera como “el que hace o despide rayos de luz”, o “lugar u origen de los rayos de luz”. Igual significado tienen las palabras, en diferentes idiomas, ISTHAR, STELLA, ESTRELLA, STELLE, que tienen su nacimiento en el arcaico término IST, todavía conservado en euskera. 

 

SU, es “fuego” en euskera, pero en diferentes acepciones podemos encontrar que su significado más antiguo hace referencia al sol. SUN en inglés es “sol”. SURA o SURYA en sánscrito tiene igual origen, significando "Propiedad del Sol Creador". 

 

EL SUMERIO ES EL EUSKERA

 

[Img #8247]“No podemos olvidar que hay muchos mitos que afirman que, en diferentes momentos del pasado terrestre, existieron otras civilizaciones que sabían utilizar los sonidos y las vibraciones como herramientas para producir realidades. Y que no dudan en señalar que el ser humano es un prototipo creado por un proceso de ingeniería genética puesto en marcha por unos seres reptilianos que utilizaron genes propios (¿recuerdan el mito de la costilla de Adán?) que luego mezclaron con los genes de los antiguos homínidos y de mamíferos marinos como delfines… Por eso tenemos lo que se conoce como un ‘cerebro reptiliano’, que es la parte del cerebro más primitivo del hombre y la que se encarga de gestionar nuestros instintos más primitivos”.

 

“Efectivamente, los más ancestrales relatos sumerios, que no olvidemos pueden traducirse perfectamente a través del euskera, como los de otras culturas antiguas, hablan de que la humanidad fue creada por seres (¿humanoides originarios de frecuencias vibracionales diferentes?) que tenían forma reptiliana y que utilizaron diferentes herramientas para alumbrarnos. Serpientes (suge), dragones (herensuge) y reptiles (narrazti) aparecen simbólicamente en todos los pueblos del pasado y en todas las tradiciones. Estos seres fueron quienes nos enseñaron el grial de la agricultura (“grial”, en euskera, es la suma de “gari” (‘trigo’, ‘cereal’, por extensión) y “ahal” (poder), el ‘poder de la agricultura’”).

 

“De hecho, es muy curioso que el propio nombre de ‘Sumeria’, desde el euskera, puede traducirse aproximadamente como ‘la tierra de las criaturas serpiente’. ‘SUGE’ (‘serpiente’) + ‘Ume’ (‘criatura’) + “Er” + la terminación ‘ía’ (que indica lugar o procedencia)”.

 

Los sumerios conocieron a esos dioses de forma reptiliana como los “annunaki”, que son identificados en el Génesis bíblico como los descendientes de los “hijos de Dios” que vivían antes del Diluvio (Génesis 6:4). Se usa el mismo nombre para referirse a unos gigantes que habitaban en Canaán (hoy, un territorio de Israel) en el momento de la conquista israelita (13:33 Números). Y, sorprendentemente, en la mitología vasca también aparecen dos grandes tipos de gigantes: los “Jentilak” y los “Mairuak”, que fueron los constructores de los dólmenes y menhires que tanto abundan en la región cantábrica europea.

 

“El euskera es pura plastilina, es el idioma más fácil de aprender del planeta Tierra, lo que ocurre es que no se enseña desde su esencia”, explica Xebe Diez. Y añade: “De hecho, fueron sonidos del euskera los que podrían haber dado forma a los primeros nombres del concepto de “Dios”: 

 

“Yahve”: desde el euskera se pronunciaría como “jabe/yabe” (“amo” o “dueño”, el que domina, el que posee).

 

“Alá”: que en euskera puede entenderse como el que tiene “ahala” (capacidad, fuerza…).

 

“Yo creo que un día la Atlántida existió expandida por todo el planeta, tal y como demuestran las muchas pirámides que periódicamente se hallan en diferentes lugares del mundo. Y pienso que los atlantes conocían la alquimia del sonido/vibración del lenguaje primitivo que crea realidades; y creo que es posible que tras el hundimiento de esa ciudad/ciudades de las que hablaba Platón hubiera supervivientes y que éstos se extendieran por los desiertos de Mali, por los territorios guanches de las Islas Canarias, por la cornisa Cantábrica y por Mesopotania; y creo que el euskera era su lengua. El sonido de la creación”.

 

 

 

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5 Comentarios
Fecha: Sábado, 20 de mayo de 2017 a las 15:04
jefe 10
Esk
Arrik
Asko
Fecha: Domingo, 24 de julio de 2016 a las 03:01
A.N.I.
En 1965 Oscar Fonck Sieveking ya habló de todo esto en su libro "Construyamos arcas".
Fecha: Miércoles, 30 de marzo de 2016 a las 13:16
Locos
No he podido leer mas que las primeras frases. Algunos, de tanto mirarse el ombligo, acaban desnucados, se hacen caca encima, lo apestan todo, pero como están encantados contemplándose el ombligo ni se dan cuenta. Asquito de pais en lo que se ha convertido España, llena de bobos peligrosos hasta arriba.
Fecha: Lunes, 7 de marzo de 2016 a las 22:09
April Bantasan
Creo que no tienen ninguna valor las elucubraciones de Arnaiz Villena. La mejor teoría entorno al euskara parece ser la del lingüista francés Michel Morvan.
Fecha: Domingo, 6 de marzo de 2016 a las 22:17
Dionisio Pérez-Villar
Lo siento, pero mi escasa inteligencia no me ha permitido terminar la lectura de lo que expresa el sr. Díez. Quien pese a ser un vasco mestizo está descubriendo realidades prehistóricas e históricas, de la lengua de los vascos.

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