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Pablo Mosquera
Domingo, 29 de enero de 2017

Agustín Ibarrola

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[Img #10653]"¿Señor Otegui, usted cree que mi amigo Agustín Ibarrola, con su historial de lucha por las libertades, es un facha?". Así me pronunciaba yo como Parlamentario de Unidad Alavesa en el Parlamento Vasco, tras una de aquellas broncas habituales por los encontronazos entre "presuntos patriotas"- abertzales- y "rebeldes por la dignidad ciudadana" -Foro de Ermua-.


En otra ocasión, en las calles de Donostia, un domingo invernal, "los chicos alegres y combativos" de HB tenían contra la pared al artista Ibarrola y a su señora Mariluz. Nada más verlo, mis escoltas y yo mismo nos liamos a guantazos con aquellos miserables. Me hicieron una foto que circuló por Euskadi, dónde se me veía sacudiendo un puñetazo a uno de los hijos de… Aitor. Luego, al llegar con el matrimonio a la altura del Gobernador de Guipúzcoa, Eduardo Ameijide, natural de Lugo y de una familia muy relacionada con la mía -Eduardito-, el alto funcionario me dijo, "Pablito, estaba preocupado por ti". A lo que mis escoltas, muy oportunamente, contestaron: "Es mejor que se preocupe de los que hemos dejado atrás, no les va a quedar ganas de repetir la hazaña".  
 

He tenido una gran amistad con el gran escultor vasco. Los tres grandes, a los que llegué a conocer: Chillida, Ibarrola, Oteiza. Llevaba a los alumnos de la Universidad Pública Vasca, -cuya plaza de profesor asociado gané por concurso oposición, y finalmente, tras más de diez años impartiendo Salud Pública, tuve que renunciar por traslado al Campus de Donostia, al que hubiera tenido que ir con una compañía del GAR, para poder impartir mis clases-, todos los años, a visitar Chillida Leku, para disfrutar y explicar el espíritu de las obras de Chillida. Visité, con mis amigos miembros del colectivo Os Aventados, Chillida Leku, con la compañía de Luís Chilida, tras el fallecimiento de su padre.
 

Pero con el que tengo raíces comunes es con el gran Agustín. Hoy le dedico este capítulo por la pérdida de otro compañero. Pepe Duarte, miembro de aquel "Equipo 57" del que formaba parte el habitante-duende del Bosque de Oma. Se nos fueron Vidal de Nicolás y asesinaron a José Luís López de La Calle. Todos rebeldes de aquel Foro de Ermua que nació en el Hotel Ercilla de Bilbao tras el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. Por cierto, algunos que dicen que estaban, no estaban. Otros que hemos sido borrados de la lista, tenemos fotos de tal evento. Prometo dedicarle un artículo a tales acontecimientos.
 

Con Agustín compartía diagnóstico y tratamiento del problema vasco. Un nacionalismo con un concepto paranoide de la democracia. Nos habían declarado enemigos del pueblo vasco -su pueblo de aldea profunda- Aun conservo las palabras de Mariluz cuando me despedí de ellos en septiembre de 2002 para trasladarme a Galicia. "Y ahora, ¿quién va a defender a Agustín?".      
 

Tuve la suerte de conocer su casa-estudio, en las cercanías de ese bosque encantado en Oma, al que las hordas salvajes, cobardemente, asesinaron, ya que Agustín había dado vida a los árboles, como se la daría a los Cubos de la Memoria en Llanes, o en Allaríz, con sus intervenciones en la naturaleza.  
Hubo dos momentos en los que disfruté, muy en especial, de Agustín. Cuando le invité a visitar La Mariña y recorrimos el Concello de Cervo, con varias anécdotas. Su estancia en Sargadelos, y su recuerdo para Isaac Díaz Pardo, que le había tenido refugiado en su casa de tal hermoso valle; su visita a los estudios de dos grandes artistas: Xoán Guerreiro y Quique Guerra; su complicidad con otro viejo y querido comunista, el patrón-marinero Alberto Pillado; su perplejidad al observar desde La Atalaya de San Ciprián, el complejo aluminero y su puerto, rompiendo el paisaje natural de la costa más al norte de la Península Ibérica.

 

[Img #10654]La otra ocasión "especial" fue en Salinas del Concejo de Castrillón en Asturias, dónde le hicieron entrega de la Llámpara de honor, por su magnífica intervención en el puerto de Llanes, con los Cubos de la Memoria, demostrando cómo el arte es capaz de dar vida al cemento armado y así, dejarse acariciar o golpear por nuestra madre la Mar Cantábrica. En aquel acto, me eligió para glosar su vida, cuestión que hice muy complacido con un discurso en el que mostraba sus diferentes facetas en una vida preñada de sacrifico, dignidad y enorme generosidad para con sus semejantes y sus ideales.

Conocí al gran escultor e ilustrador vasco en su casa. En la confianza del hogar y con su familia. Me regalón numerosas obras que adornan las paredes de mi casa de San Ciprián, todas dedicadas con el cariño del compañero de lucha por la libertad. Me contaba, en inolvidables tertulias, lo mal que llevaba su situación de amenazado, o cómo eran sus recuerdos con personajes como Pablo Neruda, que había estado en aquella casa pasando algunas temporadas. Su estancia en las cárceles del franquismo. La solidaridad que habían emprendido diferentes colectivos para que su familia tuviera ingresos económicos, fruto de la venta de sus obras, en la más absoluta clandestinidad.  
 

Me consultó cómo debía quedar la obra que le encargaron para Vitoria, en homenaje a las víctimas del terrorismo. Si cada chiribita debía llevar el nombre de cada víctima de ETA. Discutimos sobre la colocación de sus obras esculturas "La Mirada" y “Hombro con Hombro" en las cercanía de la Plaza de la Virgen Blanca en Vitoria. Le insinué sobre la posibilidad de intervenir en los dolos del puerto de Alcoa en el Concello de Xove.
 

Tuvo que exilarse de aquella Euskadi, ya que su vida peligraba gravemente. Aprovechaba sus viajes para crear y exponer sus obras. Aun recuerdo una exposición en A Coruña-,”Entre los cepos de la memoria". Impresionaba una escultura de trece encapuchados creados con papel de periódicos. Una auténtica genialidad y un verdadero mensaje de lo que era el terrorismo. Miedo, notoriedad mediática, clandestinidad para que todos sintiéramos su sombra.  
 

Agustín creó dos símbolos artísticos. La famosa chiribita. Y el "Faro de Ermua". Este último, debido a una "gracia" del inefable Arzallus, que cuando supo de la existencia del Foro de Ermua, dijo que aquello más que un foro, debía ser un faro, y así lo reflejó el genial artista amigo.
 

 

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1 Comentario
Fecha: Viernes, 27 de octubre de 2017 a las 13:51
iñigo
¡Gran artista, injustamente tratado! Por ejemplo, todos los grandes escultores vascos (Oteiza, Chillida, Basterretxea) tienen la distinción Lan Onari del Gobierno. Ibarrola, no. Es injusto.

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