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Carlos Roldán López
Sábado, 11 de febrero de 2017

Trump, Obama y el arte del eufemismo

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Poco entusiasta es este republico con todo lo que viene de USA: ni la NBA, ni las hamburguesas, ni la música… y mucho menos sus presidentes de Gobierno. Lo mas destacable para mí es la tradición heredada de la cultura política europea: la arquitectura de división de poderes, por cierto no usada ya por los europeos, para nuestra desgracia.
 

No veo en Trump cosas muy distintas del resto de sus antecesores republicanos: creencia en el “american way of life”, prioridad por los intereses de su país, amenaza a los enemigos, idolatría del capitalismo… los matices que singularizan a Trump no marcan diferencias gigantescas con Bush, o con Reagan… pero tampoco son tantas con respecto a  Clinton o Obama. Especialmente con este ultimo, lamento decir que la diferencia de Obama con Trump es casi exclusivamente el color de la piel, desde la perspectiva de este republico que no puede ser otra que la de súbdito-forzoso- del Imperio USA.

 

 

Obama tiene el dudoso honor de haberse cargado a lideres musulmanes que garantizaban la contención del radicalismo islamista, por mucho que no fueran éstos últimos precisamente los niños de San Ildefonso. Y ha sido indudablemente el responsable mas directo de la desgracia de Siria, por su empeño de quitar de en medio a quien tiene a raya a los yihadistas… Un Obama que ha resucitado la tensión con Rusia a niveles inimaginables tras la caída del comunismo, sobre todo los días previos a la investidura de Trump.

 

Les propongo un ejercicio: imagínense por un momento la cobertura que en los medios tendría que Trump decidiera movilizar miles de soldados en la frontera con Rusia como ha hecho el angelito de Obama hace escasamente un mes. Parecería que estábamos al borde de un holocausto nuclear, imágenes de Hiroshima… en fin. O imagínense qué pasaría si Trump practicara la caza al hombre sobre Julian Assange, recluyéndole  en una embajada. Y si se le ocurriera como hizo Obama bombardear siete países en menos de seis años de presidencia, Trump ya sería poco menos que Hitler. O imaginemos que esa "maravilla jurídica" que es Guantánamo, donde presos sin juicio son sometidos a tortura (sí la que Trump no oculta defender) y donde "quedan suspendidos"(delicadeza suprema del eufemismo) los derechos humanos por "razones de seguridad nacional" hubiera sido abierto por Trump...

 

Seamos sinceros, la diferencia de Trump con Obama, y con el resto de presidentes anteriores, en lo que me interesa a mí y a nosotros como súbditos imperiales -que es la política exterior- es la negritud de Obama y su maestría en el arte del eufemismo. Llamar a las guerras imperialistas "guerras preventivas, humanitarias y pacificadoras", la "capacidad" para sufragar actos y discursos sobre el cambio climático al mismo tiempo que se asegura (precisamente a través de la letra pequeña de los Tratados Internacionales) que las empresas multinacionales sigan cargándose el planeta y la especie... Llamar al ascenso de radicales fanatizados la "primavera arabe" entre otros muchos ejemplos, nos dan la idea de la impecable maestría de Mr. Obama en el arte del eufemismo. Y esta es la maestría de los USA desde después de la Segunda Guerra mundial, lo que Chomsky denomina "chauvinismo americano".

 

Si estas mismas practicas son realizadas por Trump que es un blanco y ademas escasamente formado en las hipócritas artes diplomáticas del eufemismo, (llamar “Bad men” a los periodistas es prueba irrefutable), nos encontraremos ante un discurso mas periodístico que político, que nos colocarían a Trump como un nuevo Hitler, o incluso mas allá.
 

Trump no puede permitirse en política exterior las salvajadas de Obama. Y no nos engañemos, con Obama las políticas inmigratorias eran muy restrictivas, y las de Bush eran aun mas radicales que las de ahora de Trump. Son hechos objetivos.

 

No pretendo defender a Trump, me haría perder mi ya de por si escasa imagen sexy… solo pretendo hacer reflexionar sobre la razón profunda del boicot a Trump, que no es otro que la de que los americanos no pueden soportar mirar de frente cómo son realmente.

 

Trump es la imagen de la USA profunda, sin eufemismos...

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1 Comentario
Fecha: Sábado, 11 de febrero de 2017 a las 22:13
Jose
En España también hemos sufrido estos eufemismos. O acaso no fue Zapatero el que agrandó la valla de Melilla?
Y pensar que a Obama le dieron el Nobel de la Paz...

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