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David R.
Miércoles, 7 de junio de 2017

Decálogo de procedimientos operativos para acabar con el terrorismo islamista

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¿Quiere leer una opinión díscola?

 

Los terroristas del Daesh (autodenominado Estado Islámico) continúan asesinando en diferentes lugares del planeta, y en esos lugares están, con particular preferencia en nuestros más queridos lugares, que son aquellos donde habitamos los "infieles" desnortados o incluso directamente guiados por Satán. Y lo están haciendo con la eficacia que deviene de lo que se encuentran en nuestra sociedad: permisividad, tolerancia, inacción, absurdas disputas políticas, análisis realizados por los más mediocres, dobles y triples morales, subvenciones a discreción, y, en general, mucha cobardía. No lo tienen difícil.

 

¿Todavía está leyendo?, pues le animo a que siga.

 

Considero que en la lucha contra el DAESH podemos partir, entre otras, de las siguientes premisas:

 

- Estas personas pretenden destruir nuestra civilización. El objetivo está claro, definido y proclamado a los cuatro vientos. Es sencillo y accesible: somos nosotros.

 

- Todos ellos profesan la fe musulmana, aunque le fastidie a más de uno, y tienen un único libro de referencia, que no es La Biblia ni la Torá: es El Corán.

 

- Tienen tan claros sus objetivos que la inmolación es un procedimiento preferencial y teleológico. Su elementalidad abruma.

 

- Conseguir el máximo daño y sufrimiento es prioritario, y han entrado en competición porque su "cielo" no es infinito, y conseguir una plaza requiere méritos. Las plazas son limitadas y se adjudican en función directa de lo que masacras y de cómo lo haces.

 

- Su código ético es tan miserable y perverso que cualquier ser humano puede ser objetivo, niños incluidos, y pensando de esa manera, la tarea de selección del objetivo, del lugar y del momento se torna sencilla, lo que no exime de preparación. Tiene que salir bien porque solo dispones de una oportunidad, aunque si te pillan tampoco pasa nada, en unos años cumplirás condena y podrás seguir matando "infieles" cobrando el paro correspondiente a tus carcelarias cotizaciones.

 

- Aprovechan sistemáticamente las informaciones que genera cada una de sus acciones y se retroalimentan. Gracias a nuestra gran capacidad de crear información y difundirla, ellos disponen en tiempo real de las claves para un correcto análisis de lo acontecido y bases lógicas para preparar la siguiente acción. Aprenden de sus errores y aciertos.

 

- No actúan en solitario, la figura del "lobo solitario", como escribí hace casi un año en este mismo medio es una falsa leyenda, por cada persona que se inmola existen muchas que colaboran activa o pasivamente, y que no son interrogadas.

 

- La mayoría estaban señalados por cuerpos y fuerzas de seguridad, por diferentes servicios de inteligencia y hasta por vecinos. Pero prevalece la presunción de inocencia y la aplicación de unas legislaciones periclitadas.

 

- Están evolucionando y lo hacen en la dirección de conseguir acciones más importantes, en el sentido de alcanzar mayor destrucción y sufrimiento.

 

- Sus  perfiles culturales, étnicos, nacionales, geográficos, políticos, económicos, sociales y edades son variopintos. El patrón no está ahí, el denominador común es la religión musulmana.

 

- No todos son retornados, la mayoría son europeos, que en algunos casos se han entrenado en zonas de conflicto, pero en otros casos no. El entrenamiento está disponible en Internet.

 

- Los procedimientos operativos para luchar contra ellos ya están escritos, únicamente hay que implementarlos con firmeza y decisión. Sunzi lo escribió hace 26 siglos, Maquiavelo los actualizó en 1513 y nuestros servicios de inteligencia al albur de las nuevas amenazas y las nuevas tecnologías, los han modernizado y saben lo que hay que hacer.

 

- Ellos marcan objetivos, y los objetivos son tantos en potencia que no es posible protegerlos a todos. La lista de sospechosos es muy grande, pero no infinita, y cualquier análisis sobre ellos detecta coincidencias y patrones de actuación. A los sospechosos no basta con ficharlos, hay que detenerlos, interrogarles y encerrarlos en cárceles exclusivas, donde no puedan captar a más personas. Ellos no deben tener los mismos derechos que los ciudadanos infieles normales.

 

- Mantienen comunicaciones a través de voz y datos, todas deben ser intervenidas sistemáticamente a la más mínima sospecha, "sine die". Pero las comunicaciones más importantes que utilizan son físicas, por lo que hay que someterlos a vigilancia, y eso requiere de muchos recursos humanos, tecnológicos y financieros; tantos como determinen los servicios de inteligencia y los cuerpos y fuerzas de seguridad. Tienen que vivir como nosotros queramos, no como quieran ellos, y si no les gusta, que se vayan y no vuelvan.

 

- Viven en lugares concretos y se desplazan en transportes públicos y privados, esos movimientos deben ser controlados. Es imprescindible abrir ya el debate libertas vs. seguridad, es una balanza que se inclina siempre hacia uno de los lados, y mientras uno sube el otro baja inexorablemente. Dadas las circunstancias, es evidente que un sospechoso ha de ser controlado por la simple sospecha de que quiera masacrar a ciudadanos “infieles”, hay que redefinir la presunción de inocencia, porque la actual definición es una de sus principales bazas.

 

- Sus desplazamientos al extranjero, los de ida tienen que ser vigilados y a las mínimas dudas, neutralizados, y los de vuelta, prohibidos; tenemos que reconsiderar la libertad de movimientos, no puede ser que esté permitido que alguien se vaya un par de meses a Siria para entrenarse con el único propósito de posteriormente matar “infieles” en Europa.

 

- A las comunidades musulmanas no hay que pedirles colaboración total, hay que exigírsela, y como medida preventiva, visto lo visto, deben estar sistemáticamente vigiladas. La libertad de creencia está siendo utilizada en este caso para desarrollar una logística criminal. Las mezquitas y lugares de culto o reunión deben estar abiertos al público y a las policías, siempre controlados, o clausurados. Si no existe transparencia absoluta es mejor que no existan.

 

- Las legislaciones deben ser modificadas para dotar a los poderes ejecutivo y judicial de más medios, y no se puede hacer sin un cambio básico en las sociedades occidentales, que inconscientes de que se enfrentan a un enemigo exterminador en crecimiento, siguen ancladas en caducas concepciones de la libertad y la democracia. Sin vida no hay nada; sin libertad, no hay democracia;  sin democracia no hay derechos humanos; sin derechos humanos no hay vida. Si te matan, ya no importan ni la democracia ni las libertades. A los muertos no les importan los derechos humanos.

 

- Los cuerpos y fuerzas de seguridad deben ser potenciados en el desempeño de la lucha contra estos fanáticos religiosos, y los servicios de inteligencia han de contar con las herramientas suficientes para ser proactivos y preventivos, para lo cual, todos, necesitan, además de medios y cobertura jurídica, apoyo total de la sociedad y de los políticos.

 

- La  bandera negra de la lucha contra el “infiel” guiado por Satán es muy eficaz y productiva, pero no tanto porque sus seguidores sean la sublimación del guerrero, si no porque su fe supera nuestra cobardía. Incapaces de defender lo nuestro, lo estamos perdiendo. Ya se asume un nivel de inseguridad sistémico e intrínseco, y nuestra cobardía nos lleva a colocar bloques de cemento para indicarles por donde no pueden pasar, en vez de aniquilarlos cercenando su ansiado viaje hacia las huríes. Los que se preocupan por los derechos humanos, que se sigan preocupando, pero por favor, de nuestros derechos humanos, no de los que quieren eliminarlos.

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3 Comentarios
Fecha: Viernes, 9 de junio de 2017 a las 23:19
Redaccion La Tribuna del País Vasco
Hola, Rosario:

Puedes ponerte en contacto con nosotros en el email: redaccion@latribunadelpaisvasco.com

También en el teléfono: 663861039

Muchas gracias.

Un cordial saludo,

Fecha: Viernes, 9 de junio de 2017 a las 09:55
rosario sarabia elorza
Hola , me parece terriblemente interesante este artículo como otros que habéis publicado , me gustaría ponerme en contacto con ustedes. Gracias un saludo HA
Fecha: Miércoles, 7 de junio de 2017 a las 18:33
El Cid
Estamos pagando nuestra debilidad y con el tiempo, nuestra sociedad occidental desaparecerá si no ponemos medios, pero medios contundentes.
A las serpientes venenosas se les machaca la cabeza.

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