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Gustavo Egusquiza. Consultor
Miércoles, 23 de agosto de 2017
Análisis

Terrorismo islamista y turismo. Hay que apostar por la calidad más que nunca

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Un artículo de Gustavo Egusquiza

 

[Img #12042]Hace tan sólo unos días el sector turístico español se ha visto sacudido por una de las bestias negras de las democracias occidentales: el terrorismo islámico.

 

Aún es pronto para medir las indudables consecuencias que el atentado de Barcelona tendrán para la economía de nuestro país. Una economía, con un tejido industrial poco diversificado y que tradicionalmente se ha apoyado en el turismo como la ciencia exacta del bienestar económico del país.

 

El atentado de Barcelona viene en un momento en el que se baten récords - este año se esperan mas de 84 millones de visitantes-.  España tiene todos y cada uno de los ingredientes para continuar siendo uno de los principales destinos vacacionales internacionales, pero uno de los principales pilares de este “boom” turístico es la seguridad que ofrecía hasta el pasado jueves nuestro país. Un pilar que hoy se tambalea y que incluye a España en la larga lista de países golpeados por el yihadismo.

 

No hay que olvidar que todas las capitales europeas que han sufrido el azote del terrorismo islamista han sufrido en mayor o menor medida el descenso en el número de visitantes.

 

Según la consultora STR los efectos del terrorismo en Europa produjeron una caída del RevPAR (ingresos medios por habitación disponible) del 37% en Estambul, del 18% en Bruselas y del 13% en París.

 

En nuestro país, el turismo representa más del 11% del PIB  y ocupa más de dos millones de empleos. Según la patronal turística Exceltur, España habría recibido más de 12 millones de turistas extras desde el estallido de la “primavera árabe” en 2010, tras el desplome de visitas que sufrieron países como Egipto, Turquía y Túnez.

 

Los últimos informes de la misma patronal apuntan a que los ingresos por turismo siguen bajando y la calidad de los destinos no termina por elevarse para atraer mayor gasto y mejor empleo. De hecho, España atrae siete veces menos turismo de calidad  que Francia o Inglaterra. A día de hoy, muchas personas identifican al sector turístico de nuestro país con bajos salarios, largas jornadas de trabajo, el empleo estacional, el impacto medioambiental y recientemente a la expulsión de los habitantes de los barrios céntricos.

 

No cabe duda, que el laissez faire vivido, el todo vale en la ruptura de equilibrios urbanísticos, nos han inducido a una estructura turística que se proyecta  en uno de los países con mayor biodiversidad y patrimonio cultural a depender del turismo de sol y playa, con un gasto medio por estancia que no supera las 80 euros.

 

El turismo de calidad sólo alcanza al 12%, turistas que buscan destinos exclusivos como: La Abadía de Retuerta en Valladolid  y el Asia Gardens en Alicante que se sitúan a a cabeza del sector hotelero del país por sus servicios.

 

Para cambiar esta tendencia el Gobierno deberá implicarse  en la promoción de España como destino de compras. Playa y sol deberá combinarse con alta gastronomía,  los teatros, los museos y las tiendas de lujo. Por otro lado, la recuperación de la imagen de seguridad de España es un punto crucial que exige la unidad de todos los partidos políticos e instituciones para implementar planes de prevención y seguridad que eliminen la posibilidad de cometer actos como el acaecido en Barcelona.

 

El terrorismo no es más que una técnica de guerra que pretende manipular y cambiar nuestro comportamiento creando miedo, incertidumbre y división en la sociedad. La respuesta de la sociedad y los políticos debe de ser implacable. Parafraseando a Winston Churchill “debemos luchar cada vez con mayor confianza y mayor fuerza contra el terrorismo”.  Evitar que esta lacra gane su pulso al estado de Derecho es el mejor tributo que podemos rendir a las víctimas y conseguir un turismo de calidad y estable a largo plazo es el mejor favor que podremos hacerle a nuestro país.

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