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Faustino Merchán Gabaldón. Ingeniero y escritor
Viernes, 29 de septiembre de 2017
Faustino Merchán Gabaldón

El hombre del futuro versus el futuro de la humanidad

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No sé si reír o llorar, porque aguantar a algunos toda la vida, de forma vitalicia, sería una carga harto difícil de llevar. En 20 años vamos a ser inmortales, según Silicon Valley, que desvela nuestro futuro. El ingeniero y profesor de la Singularity University de Silicon Valley, José Luis Cordeiro, de origen hispano, y amigo de Ray Kurzweil, otro ingeniero, director de Ingeniería de Google, padre de la inmortalidad humana, ha visitado recientemente en España, la Fundación Rafael del Pino, para dar cuenta de los enormes avances en la salud que viviremos.

 

Cuenta que dentro de 20 años, con +/- 10 años, es decir, de 10 a 30 años, habremos alcanzado la inmortalidad, y que nuestra forma de comunicación será telepática. Su visión del futuro y de los enormes cambios queda resumida en las siguientes claves, que explicó en Madrid: viviremos dos décadas increíbles y en los próximos veinte años vamos a ver más avances que en los dos milenios anteriores.

 

La ciencia y la técnica están cambiando exponencialmente, porque todo lo que se puede digitalizar mejora de esa manera, pero es algo que los humanos no entendemos, porque estamos programados para pensar linealmente. Un ejemplo: en 1977, tras siete años de investigación, se había logrado secuenciar el 1% del genoma humano, por lo que, si seguíamos a ese ritmo, se tardarían casi 700 años en secunciarlo por completo. Pero no es así; de hecho, cuando se tiene ese 1%, ya se está en la mitad del camino, porque al ser exponencial, luego se tiene el 2%, luego el 4, luego el 16 y con el siguiente paso ya se ha llegado al final del camino. Vamos a ver magia en estos 20 años. “Tuve la ocasión de visitar en Sri Lanka a Arthur C. Clarke, el ingeniero mundialmente conocido como autor de ciencia ficción, y la tercera de sus tres leyes del futuro afirma que cualquier tecnología avanzada no se diferencia de la magia. Y eso es lo que vamos a ver: en veinte años, nos vamos a comunicar telepáticamente y la muerte se convertirá en una opción. El ser humano va a decidir si quiere morirse o no. Y con un gran estado físico, porque, por muchos años que se tenga, se seguirá como a los 20. La edad va a ser controlable biológicamente. Y eso nos parecerá magia, en estos momentos”, indica Cordeiro.
 

Todo será muy barato


"Cuando las tecnologías comienzan obviamente son caras. Y peor que caras, son malas. Los primeros teléfonos móviles eran ladrillos y el ochenta por ciento de su tamaño estaba ocupado por la batería. Hoy tenemos estas bellezas que ya no son teléfonos, sino ordenadores: cualquier teléfono inteligente tiene más poder informático que el que tuvo la misión Apolo en 1969. La tecnología, cuando se masifica, se vuelve barata y eficiente. Con el control del envejecimiento va a ocurrir lo mismo, porque va a ser muy caro al inicio, hablo de un periodo de tiempo corto de unos meses o un año, y luego será mucho más barato". Entramos en una nueva edad, la de los humanos aumentados que vivirán indefinidamente, con más capacidades, más amor y más entendimiento.


El primer chip para secuenciar genomas costó mil millones de dólares y terminará costando diez. Los chicos en secundaria lo tendrán en clase para hacer experimentos secuenciando a un conejo o una planta. Esto lo va a transformar todo, porque va a cambiar la visión de la humanidad. Elon Musk, el Da Vinci del siglo XXI y propietario de la compañía SpaceX,  ha anunciado que quiere morir en Marte, porque podremos viajar al planeta rojo y colonizarlo. Ahora mismo hay ocho misiones iniciadas para viajar a Marte en dos décadas, cuatro son públicas y cuatro privadas. Y dice Musk que los primeros billetes para Marte costarán sólo 500.000 dólares.
 

Cambios radicales en el cerebro
 

Al mejorar el hardware, mediante la nanotecnología y la biotecnología, y el software del ser humano, mediante la infotecnología y la cognotecnología, no sólo tendremos telepatía de banda ancha, a alta velocidad, sino que vamos a mejorar, aumentar y superar todas las capacidades humanas. Lo que quiero transmitir está en mi cerebro, pero no lo puedo contar todo, ni tampoco con la claridad y rapidez que deseo, porque el cerebro procesa muy lento. Pero con las mejoras tecnológicas vamos a poder procesar en un segundo toda nuestra vida, lo cual ahora se nos hace algo incomprensible. Podremos curar todos los problemas del hambre y la pobreza, la economía cambiará y seremos capaces de viajar a Marte cuando queramos.


Eso supondrá también que podremos comunicarnos de forma mucho más rápida y mucho más eficiente que hasta ahora. Gran parte de los problemas humanos vienen porque no podemos explicar bien todas las cosas, pero eso se terminará en veinte años, cuando vivamos el inicio de la edad posthumana, con humanos aumentados que vivirán indefinidamente, con más capacidades, con más amor y entendimiento. Podremos curar todos los problemas del hambre y la pobreza, la economía cambiará, y seremos capaces de viajar a Marte o al lugar del universo que queramos.
 

Una nueva sociedad
 

Como ya no seremos viejos, ya no tendremos que jubilarnos. Pero eso no significa que tengamos que ganarnos la vida siempre. El trabajo es una maldición, un castigo divino. En el futuro la gente hará lo que quiera… En el último Foro de Davos se planteó la creación de un salario mínimo garantizado para que la gente viva, porque el trabajo lo van a hacer las máquinas, y nosotros podremos dedicarnos a actividades creativas e innovadoras, o a viajar, pero no sólo a la playa, sino a la Luna o a Marte, o donde queramos. Esto es algo radical: es el fin de la edad humana. Vamos a vivir un cambio mucho más trascendental que el que vivimos al transformarnos de simios en hombres, porque aquel salto fue de un 1% en nuestro genoma, y ahora va a ser muchísimo más grande. La relación entre los posthumanos, y los humanos actuales será como la que nosotros tenemos actualmente con las hormigas. Nos vamos a convertir en las células de un organismo mayor, de un cerebro planetario. Nosotros hablamos del despertar del universo.
 

El cerebro colectivo
 

Tenemos tres cerebros, el reptiliano, el límbico y el neocórtex. Ahora vamos a crear un cuarto cerebro, un exocórtex en la nube, que va a ser distribuido y descentralizado, como lo es Internet, al cual nos conectaremos sólo si queremos. La nube será un cerebro increíblemente rápido y grande. Y lo que vendrá después es el fin de la edad humana, es algo que entra en el campo de la Ciencia ficción, porque no sabemos qué va a ocurrir con la singularidad tecnológica. Vamos a ser parte de una inteligencia colectiva en la que desapareceremos como seres humanos independientes. Y no es algo tan raro, somos los descendientes de bacterias y de organismos unicelulares que hace millones de años decidieron juntarse y crear organismos multicelulares. Nos vamos a convertir en las células de un organismo mayor, de un cerebro planetario. Hablamos del despertar del universo, y la unidad máxima del universo será el computronium.


Los que se quedarán atrás
 

Estos cambios tendrán grandes implicaciones en las creencias, porque la religión no tendrá ningún rol en el futuro. Las grandes religiones nacieron para explicar la muerte, las occidentales mediante la resurrección, las orientales mediante la reencarnación. Pero nosotros vamos a curar el envejecimiento y la muerte, porque son enfermedades, y por lo tanto, eliminables. Lo podemos ver en las células, algunas de las cuales no envejecen. El cáncer es la enfermedad más hermosa que hay, porque está compuesta de células mutantes que no envejecen y que pueden vivir siempre que tengan comida. Son la prueba de que el envejecimiento no es algo irremediable. La muerte tampoco lo es, y eso se convertirá en el gran problema para la supervivencia de las religiones.


En Venezuela existe un pueblo indígena, los yanomami, que no quieren hablar español, que no quieren vestirse y que se niegan a utilizar la tecnología. En EEUU están los amish, que también rehúsan la tecnología, pero estos son un poco más idiotas, porque hasta el siglo XVIII la utilizaban, y desde entonces se han negado. En el futuro habrá grupos humanos a los que les ocurrirá lo mismo y se negarán a avanzar, en general por cuestiones religiosas. En estos casos, el que quiera quedarse atrás se quedará atrás. El resto evolucionará tecnológicamente porque el ser humano no es el fin de la evolución, es el inicio de la evolución consciente, el inicio de la evolución por diseño.
 

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