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Raúl González Zorrilla
Miércoles, 8 de noviembre de 2017
La clave del fracaso del Centro Nacional de Inteligencia en Cataluña

Una orden política del Gobierno de Mariano Rajoy obligó a que el CNI se pusiera a disposición de los Mossos despreciando a la Guardia Civil y a la Policía Nacional

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Noticia clasificada en: CNI Secesionismo en Cataluña

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Entre las muchas consecuencias que ha dejado el reciente desafío golpista de los independentistas catalanes, una de las más importantes, por lo que supone de riesgo para la solidez de la legalidad democrática española y de amenaza para la confianza de los ciudanos en sus instituciones, es el absoluto fracaso del CNI de Soraya Sáenz de Santamaría en la gestión del ataque independentista a la integridad territorial de España.


Fuentes del Ejecutivo de Mariano Rajoy que desean permanecer en al anonimato han explicado a La Tribuna del País Vasco que las claves del descalabro de los servicios de información en Cataluña hay que buscarlas en cómo la marca del CNI en  esta región ha ninguneado a la Guardia Civil y a la Policía Nacional a lo largo de los últimos años. Al parecer, una decisión política de la vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría, y de Félix Sanz Roldán, Director del Centro Nacional de Inteligencia, impuso que el CNI primara a los Mossos d’Esquadra como cuerpo policial sobre el que apoyarse a la hora de traducir en hechos concretos (detenciones, operaciones, desmantelamientos de estructuras delictivas, etc.) las investigaciones llevadas a cabo por los servicios de investigación. Hay que tener en cuenta que los agentes del CNI no pueden llevar a cabo por sí mismos las operaciones policiales habituales y, para ello, deben contar con el resto de los cuerpos policiales que son los que culminan las investigaciones de los servicios secretos.


Tanto se ha impulsado desde Madrid la colaboración del CNI con los Mossos d’ Escuadra que la práctica totalidad de las detenciones de terroristas islamistas que se han realizado en Cataluña recientemente han sido efectuadas por la policía autonómica catalana, pero con información servida en bandeja por los servicios secretos.

 

Incluso la operación policial que desmanteló la célula yihadista responsable de los atentados islamistas que tuvieron lugar el pasado mes de agosto en Barcelona y en Cambrills, con 17 personas asesinadas y casi 200 heridas, se dejó también en manos de los Mossos, que cometieron numerosas irregularidades en la investigación y resolución de la misma, lo que provocó las primeras protestas públicas de colectivos de la Guardia Civil y de la Policía Nacional que llevaban ya mucho tiempo indignados por el ninguneo al que les sometía el CNI en Cataluña.

 

La Tribuna del País Vasco también ha podido saber que la lamentable labor de los Mossos en este caso, y el hecho de que se hubiera confiado en este cuerpo policial para una operación de semejante calado, despertó una fuerte sorpresa y un elevado grado de enfado en las poderosas antenas que tanto la CIA estadounidense como el Mossad israelí mantienen en Cataluña (servicios secretos que habían aportado al CNI información relativa a los atentados y clave para detener a los autores de los mismos).


Soraya Sáenz de Santamaría, que como titular del Ministerio de Presidencia es también la responsable última de la labor del CNI, transmitió repetidamente en el Consejo de Ministros del Ejecutivo de Mariano Rajoy una doble información: “No habrá referéndum y no habrá urnas para votar el 1 de octubre” porque, en el imaginario radicalmente equivocado de la vicepresidenta, los Mossos, que tanto y tan bien trabajaban con el CNI, se iban a encargar de prohibir el acceso a los colegios electorales ilegalmente levantados e iban a responsabilizarse también de buscar las urnas. Nada fue así.

 

Los Mossos, a las órdenes del ya dimitido Josep Lluis Trapero, no solamente no impidieron que se celebrara el referéndum ilegal sino que, en muchos casos, abrieron el paso a los votantes y, del mismo modo, no solo no hallaron el paradero de las urnas que se iban a utilizar en la votación sino que, en no pocos casos, portaron éstas en los coches oficiales.

 

Cuando el Gobierno comenzó a intuir la traición, una semana antes del 1-O, ya era demasiado tarde. Todo estaba perdido. A pesar de ello, decenas de agentes peinaron la región en busca de las urnas, lógicamente sin ningún resultado, lo que llevó al CNI a cosechar en Cataluña un nuevo fracaso que ya venía precedido de otros muchos: desconocimiento absoluto del golpe de Estado secesionista que se estaba fraguando; ignorancia sobre la ruta política trazada por los independentistas; inutilidad para calibrar el tamaño de la amenaza; incapacidad absoluta para defender con eficacia el orden constitucional en la región y, por si todo esto fuera poco, total ineptitud para descubrir los planes de Carles Puigdemont, y varios de sus consejeros golpistas, tras la suave aplicación del Artículo 155.


Los responsables políticos del CNI guardan silencio, aunque en varios miembros del Gobierno del PP, el sainete que el Centro Nacional de Inteligencia ha interpretado en Cataluña es de los que no se olvidan.


 

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1 Comentario
Fecha: Miércoles, 8 de noviembre de 2017 a las 14:00
Ramiro
Y yo me pregunto: Rajoy, ¿además de cobarde, es también TRAIDOR A ESPAÑA Y A LOS ESPAÑOLES...?

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