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Un reportaje de Jorge Martín
Sábado, 11 de noviembre de 2017

El 11 de noviembre para Europa: Polonia sigue luchando

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Noticia clasificada en: Polonia

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Józef Łobodowski fue un literato de origen polaco-lituano que vivió exiliado en España entre 1943 y 1988. En 1945, publicó en Madrid Por nuestra libertad y la vuestra. Polonia sigue luchando donde, entre otras ideas, expresa el compromiso de los polacos con la lucha por la esencia, la libertad y el futuro de su país y de toda Europa. Más de sesenta años después, el mensaje de Łobodowski y de los centenares de miles de polacos que, desde Khotyn y Viena al Milagro del Vístula o los astilleros de Gdansk, se han alzado contra la tiranía en todas sus formas, sigue vigente y, lo que resulta más esperanzador, reivindicado por la nación polaca, especialmente, el 11 de noviembre. Este día, Polonia celebra su Día de la Independencia en una jornada en la que conviven actos conmemorativos oficiales y actos reivindicativos, destacando, entre otros, la marcha convocada por varias organizaciones nacionalistas que, en 2016, se reunieron en torno al lema “Polonia, bastión de Europa”.

 

Contexto histórico (José Luis Orella, Universidad San Pablo CEU)

 

“El 11 de noviembre de 1918 se conmemora la restauración de Polonia como Estado soberano por el General Józef Piłsudski. Polonia había dejado de existir hacía 123 años, quedando repartida entre sus vecinos. El Imperio Ruso; Prusia, que luego se convirtió en el Imperio alemán y el Imperio Austro-Húngaro. La primera guerra mundial abrió la oportunidad de restaurar la soberanía polaca. Los dos principales políticos que luchaban por la independencia eran el revolucionario socialista Józef Piłsudski y el derechista Roman Dmowski. El primero era favorable a colaborar con los Imperios centrales contra Rusia, mientras que su rival era favorable a la vía contraria. La derrota germana facilitó la opción del activista lituano Piłsudski.

 

El 11 de noviembre de 1918 Polonia era restaurada en las manos de Józef Piłsudski, quien había llegado al generalato comandando unidades polacas contra Rusia. Sin embargo, su encumbramiento a héroe nacional se construirá entonces, cuando establezca unas fronteras donde incluya a todos los polacos, haciendo frente en el oeste a cuerpos de voluntarios alemanes que se oponían a la entrega de sus provincias orientales. En el oriente, la desintegración del Imperio Austro-Húngaro y del ruso, por la revolución bolchevique, favoreció la formación de las repúblicas de Ucrania y de Ucrania occidental. En esta última, la ciudad de Leópolis, de mayoría polaca, se sublevó a favor de integrarse en Polonia. Józef Piłsudski acudió en su ayuda, los ucranianos aceptaron a cambio de una alianza frente al enemigo común bolchevique. Ucrania no lo conseguiría, pero Polonia entraba en una era con su Estado restablecido”.

 

Sin embargo, los retos y vicisitudes de 1918 están siendo revividos por la ciudadanía polaca, de modo que, la conmemoración de esta fecha se ha convertido en un compromiso con Polonia, sus ciudadanos y su futuro. La sensación de amenaza y desafío y, a la vez, de optimismo y anhelos compartidos, está presente en la conciencia individual y colectiva de este pueblo enclavado en el centro de Europa.

 

La lucha por la independencia, hoy (Maciej Szparag, empleado de una corporación internacional)

 

Cuando le preguntamos si Polonia vive un nuevo período de lucha por su independencia, este empleado en una corporación internacional, y buen conocedor de España, lo tiene claro: “nos encontramos entre el martillo y el yunque, pues la situación geoestratégica no ha cambiado: Alemania y Rusia tienden a hacer negocios por encima de los intereses  - y, a menudo, en contra - de Polonia, desde el pacto Ribbentrop-Molotov hasta el gaseoducto Nordstream 2 en el mar Baltico. La "disolución" de Alemania en la Unión Europea daba una esperanza del cambio en el lado Oeste, pero resulta que es Alemania quien parece haber tomado las riendas de la UE y, más aún, después del Brexit. Alemania y Rusia consideran a Polonia su zona de influencia y se la quieren apropiar política y económicamente, o dividirla como ya ha ocurrido con las particiones. No olvidemos las actividades de los servicios de inteligencia de los dos estados que tienen sus agentes de influencia empleados en debilitar Polonia; No obstante, el próximo año celebraremos el centenario de la restitución de Polonia como estado soberano, lo que da un toque de optimismo y demuestra que, con un contexto favorable y una clase política madura, podemos mantener a Polonia bastante independiente dentro de los procesos de globalización”.

 

Entonces, ¿qué se juega Polonia en la situación actual?

 

“Polonia se está jugando ahora su posición como Estado de primera categoría si aguanta las presiones de Bruselas que aplica su política de dobles estándares: unos para Francia y Alemania, y otros para Polonia y Hungría. Por eso es importante la colaboración regional, para construir un contrapeso, una idea que enfurece a Alemania porque contradice la vieja idea de Mitteleuropa bajo su control y a Rusia que, a su vez, está tratando de minar la cohesión de los países que forman el grupo de V4”.

 

Una comunidad nacional consciente y comprometida (Álvaro Peñas, seguridad)

 

Álvaro Peñas viajó a Polonia, por primera vez, en septiembre y visitó varias ciudades donde “pude reunirme con representantes del pujante movimiento nacionalista polaco; sin embargo, no fueron esas reuniones las que me permitieron comprender a que se debe la fuerza del nacionalismo polaco y la razón por la que este país se está convirtiendo en una pesadilla para las políticas mundialistas de la Unión Europea. Los motivos se ven en las calles y en sus iglesias. Recorriendo las turísticas calles del centro de Varsovia, e incluso las no tan conocidas, y las de otras ciudades, las referencias al pasado de Polonia son constantes. Destacando el levantamiento de 1944, un recordatorio a la durísima lucha del pueblo polaco por su independencia. Visité cinco museos históricos y militares en mi viaje, en todos ellos me encontré con excursiones escolares en los que los niños disfrutaban con los uniformes y vehículos, pero a la vez conocían de primera mano lo que sus antepasados han sufrido para legarles una nación. El otro lugar en donde reside el alma de Polonia son sus iglesias. En su interior, también están presentes banderas polacas y placas recordando a los patriotas caídos en 1944 o a las víctimas del comunismo. Asistí a una misa en Varsovia y la iglesia estaba llena, lo cual no me sorprendió, pero lo que me llamó la atención fue que más de dos terceras partes de los asistentes eran gente joven. Una iglesia, que a diferencia de la nuestra, reza por la defensa de la Europa cristiana e ignora las quejas de los medios políticamente correctos. También estuve en los astilleros de Gdansk, cuna del movimiento obrero que propició la caída del gobierno comunista, en donde tres grandes cruces conmemoran el asesinato de tres trabajadores a manos de la policía comunista. Otras tres cruces se alzan en el centro de la ciudad de Bialystok, en ellas se lee: Dios, Honor, Patria. Polonia es una nación orgullosa de su pasado y que cree en su futuro, un ejemplo a seguir frente a los separatismos locales y las políticas mundialistas”.

 

Una semilla que ya ha germinado y crece vigorosa (Mónika, comercial)

 

“El día 11 es, para mucha gente, un buen momento para unirse y exponer su orgullo de ser polaco. Sobre todo me refiero a la juventud, que es muy patriótica. Se nota mucho que es de moda poner ropa con simbología de nuestros héroes y de nuestra historia. La Marcha de la Independencia está llena de gente joven y se forma un mar de banderas, las que sostienen en sus manos hombres y mujeres jóvenes, muchos de ellos ya con sus niños pequeños. Este día, para la nueva generación, es un gran día en el que hay que ir a Varsovia y celebrarlo. Siempre hay una misa en iglesia y después unos actos oficiales. Lo más importante es que juventud polaca recuerda la fecha y la celebra”.

 

Es importante que la juventud polaca participe en las marchas y actos conmemorativos “porque la gente joven es la que va a crear nuevas generaciones. Ellos van a crear nuevas familias y enseñar a sus niños lo que es importante. Ellos van a enseñar a sus niños nuestra historia y patriotismo, nuestra fe. Van a explicar qué significa "Dios, Honor y Patria". También es importante que participen en la Marcha para hacer visible la fuerza que representan. A veces pueden pensar que ellos están  solos con su idea, pero, durante la marcha, comprueban que no están solos, que hay mucha gente como ellos, que merece la pena tener ideales y no ocultarlo. También es una buena ocasión para conocer mucha gente y poder hablar de experiencias comunes y reflexionar sobre la situación en Polonia”.

 

Familias trabajadoras que no se corrompen (Hubert Minkiewicz, activista y trabajador polaco en España)

 

Efectivamente, entre la juventud polaca no ha cundido ni la frustración ni el desencanto, ni  el abatimiento ni el cinismo. Cuando se le pregunta cómo deberían interpretar Bruselas o Moscú la masiva afluencia de jóvenes a este evento,  Hubert Minkiewicz responde que “a la gente joven es muy fácil manejarla, por ejemplo, a través de los medios de comunicación de masas y, especialmente, internet. Los jóvenes buscan una identidad y de ello derivan un sin fin de subculturas, pero hablamos de personas que, al final, tienen inteligencia, que son capaces de pensar por sí mismos. Y no solo los jóvenes, sino que las personas de cualquier edad se acaban dando cuenta de cuándo les están engañando. La diferencia es que los jóvenes son más expresivos, se vuelcan y se entregan más. Sus respuestas son sencillas y lógicas y buscan que los demás también piensen como ellos”.

 

Para este padre de familia, es importante celebrar este día porque “el ser humano tiene derechos, pero también tiene obligaciones. Precisamente esas obligaciones han llevado a nuestros antepasados a luchar por libertad para ellos y sus descendientes . La mínima obligación que tengo yo es hechos como ese, celebrarlos y transferir la memoria de ello”.

 

El lema elegido este año por los organizadores de la conocida como Marcha por la Independencia, convocada desde 2010 por diversos grupos nacionalistas como  Młodzież Wszechpolską o Obóz Narodowo-Radykalny, constituye todo un desafío al poder establecido, todo un acto de rebeldía: “Nosotros queremos a Dios”, las primeras palabras de un himno que se canta en la iglesia, durante actos religiosos o peregrinaciones y que, así mismo, se cantaba durante el período comunista como un acto de resistencia al ateísmo y la acción desnacionalizadora promovidos por dicho régimen. Así, hoy, como ayer, Polonia mantiene la resistencia “por su libertad y por la nuestra”.

 

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