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Pablo Mosquera
Sábado, 2 de diciembre de 2017

¿Euskadi nos roba?

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La frase, no demasiado afortunada, era portada de un periódico del país vasco hace unos días, previo a la conferencia pronunciada en la capital de España para tratar de explicar en qué consiste el Concierto Económico y el Cupo. Estos días, el presidente del gobierno gallego, fue portada de la prensa por sus advertencias sobre el reparto de los recursos económicos del Estado y los impactos que producen las tradicionales "excepciones", históricas-forales, o políticas necesarias. Me refiero al trato que reciben Cataluña, Euskadi y Navarra, máxime en tiempos de escasez para los ingresos, con una deuda brutal, y sobre todo, una asimetría difícil de explicar, aun cuando sea legal y constitucional. Pero desde 1978, han pasado muchas cosas en España, como para mantener el mismo modelo para el reparto desde Madrid a "provincias".   


Nada es eterno. Cualquier tiempo pasado puede y debe ser superado. La generación que hoy ejerce la ciudadanía, no es la misma tan fácilmente asustada por la transición del franquismo a la democracia. Un Estado democrático debe ser capaz para dotarse de los mecanismos precisos y que  den contenido a la frase: "Estado de Derecho y Social".


Hacer de la necesidad virtud. Una sentencia y un compromiso. Tras la crisis de Cataluña con el resto de España, se hace preciso reflexionar sobre el ordenamiento legal dónde se desenvuelve la vida de nuestro país. Por lo de pronto es hora de reconocer que somos una Nación vieja, creada tras la Conquista de Granada en el siglo XV. Por tanto los españoles tenemos derechos históricos a la unidad territorial, y al reconocimiento de nuestra nacionalidad española, muy por encima de aspectos pluriculturales, que forman nuestro patrimonio, pero de menor cuantía que la Hispanidad. De ahí el idioma común -castellano o español- y una tradición real que supera con mucho los mitos de algunos para intentar convencer de ensueños que nada tienen que ver con la verdad histórica.   


Al menos la autonomía vasca funciona. Puede ser por la propia inercia de las Diputaciones Forales controladas por las Juntas Generales. El uso de Concierto Económico permitió crear un modelo de suelo industrial con incentivos, capaz de atraer a las grandes y medianas empresas, que antes de buscar ubicación en territorios "castigados" con tasas e impuestos, se instalaron en ciudades como Vitoria, provocando movimientos migratorios dentro de España, que hicieron de la capital alavesa un ejemplo, tanto de crecimiento poblacional como de crecimiento urbanístico ordenado.  


Pero ojo con seguir instalados en la Transición. Hoy, 2017, todos los pueblos de España, son territorio histórico con derechos ciudadanos a ser tratados con justicia.


Por ello a los dirigentes políticos el nerviosismo les pierde. El PP vasco y catalán, ven con terror como Cs les está dejando en cueros, a la hora que toca defender la ciudadanía española de cualquier rincón del solar hispano.  Así una vez más se aplica la técnica futbolística de Menoti, que consistía en achicar los espacios del campo para obligar a jugar siempre en su terreno. Pero es que por fin el tejido social parece darse cuenta que la derecha con sede en la calle Génova de Madrid, se caracteriza por: mentir cuando lograron la mayoría absoluta; reaccionar a cualquier intento de adecuar leyes fundamentales para financiar partidos, hacer listas electorales, entrar en tiempo constituyente, expulsar a todos los corruptos, comenzando por los que cobraban sobre sueldos en la sede central, o hacer pactos a costa de incidir dando privilegios al nacionalismo para lograr, en el corto recorrido, el apoyo de unos presupuestos generales. Estamos viviendo, otra vez pero con cambio de protagonistas, los vicios que inciden en la asimetría del trato a las Comunidades del Estado de las Autonomías.


En cuanto a los socialistas, sólo la torpeza de la número dos -a pesar de la rectificación- puede explicar la ocurrencia de acusar a Cs de falangistas, cuando no hemos olvidado el espectáculo bochornoso de aquellas sesiones en Ferraz que concluyeron con la dimisión de Sánchez, obligado por unos "varones" ajenos al pensamiento de las bases del partido. Y ahora señalan como falangistas al partido naranja. ¿Cómo habría que calificar a un partido que en tiempos de ZP cometió los peores desmanes por incompetencia de personajes como: Blanco, Pajín, Salgado, Montilla, Malena Álvarez, Trinidad Jiménez, Moratinos...?

 

Dejaron el país hecho unos zorros, lo que facilitó la mayor acumulación de poder que nunca había tenido la derecha rancia, entregada a los prestamistas de Bruselas, o a los consejos de administración de la gran banca que hubo de ser rescatada con el dinero de todos los españoles.    
 

Y un consejo al alegre  y combativo Alfonso Alonso Martínez, líder del PP vasco. No volverá a ser Ministro mientras el puesto del cupo para dirigentes vascos lo ejerza el ex alcalde Maroto. Por cierto, ni tal, ni Casado, u otros jóvenes alternativa al incombustible Arenas, aportan nada de peso en la cultura política; son meras marionetas que pretenden parecerse a las caras jóvenes del Cs.   


Deberían hacer política de Estado. En Cataluña no confundir al enemigo con el contrincante político. El primero, sea de derechas o de izquierdas, ha declarado la República independiente de Cataluña. El segundo, debe ser aliado para construir un nuevo tiempo democrático y constitucional en el antiguo Condado del reino aragonés.
 

En cuanto al "cuponazo" despide tufo de privilegio oportunista con graves consecuencias para establecer el reparto desde el Estado a las Comunidades.

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