Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

David R.
Sábado, 2 de diciembre de 2017

Tácticas de combate

Guardar en Mis Noticias.

[Img #12798]

 

El pasado día 24.11.2017 se produjo un terrible ataque a la mezquita Al Rauda de la ciudad Bir el-Abed, en el norte de la península del Sinaí (Egipto). El objetivo eran las personas que es ese momento ocupaban el edificio, todos ellos profesaban la fe musulmana, concretamente eran sufíes (una interpretación moderada del Corán).

 
 
Los atacantes eran musulmanes yihadistas que siguen la interpretación radical que del Corán hacen el DAESH y sus "franquicias" repartidas ya por más de 23 países, en este caso miembros de la egipcia conocida como Wilayat Sina.
 
 
Resultado: más de 100 fallecidos, incluidos 30 niños, y más de 100 heridos.
 
 
Cuando los yihadistas actuán, tanto en zonas de combate como en otros lugares perpretando acciones que nosotros calificamos de terroristas, muestran una gran capacidad para infligir el máximo dolor posible, a partir de un "modus operandi" fundamentado en el ejercicio del terror, con bajo costo financiero y logístico, pretendiendo máxima repercusión entre sus enemigos y generando terroríficas escenografías que se plasman y difunden con eficacia en los medios de comunicación y en las redes sociales.
 
 
En esta ocasió, el ataque a la mezquita Al Rauda, me ha llamado especialmente la atención por la táctica empleada:
 
 
- El objetivo eran los ciudadanos sufíes que ocupaban la mezquita, objetivo fácil porque estaban rezando en el interior de un edificio sagrado que no dispone de seguridad especial, pese a que la zona está en estado de emergencia desde el año 2014, cuando Abu Mohamed al-Adnani (ya fallecido) establecio el nuevo califato en ese territorio. Por lo tanto, el éxito de la misión estaba garantizado desde el momento en que, por ser viernes (día sagrado de los musulmanes) la mezquita estaría llena de personas, exactamente a la hora prevista para el ataque.
 
 
- Gozaron del siempre determinante factor sorpresa y de la certeza de no errar en el objetivo ni de provocar daño colateral no deseado.
 
 
- El ataque lo llevan a cabo, según reconoce la Fisacalía egipcia, a través de la agencia oficial Mena, entre 25 y 30 personas (logicamente éste dato puede haber sido minimizado pero no maximizado); por lo que estamos hablando en términos de estructuras operativas militares de más de una "sección" (tres secciones componen una compañía), que en un caso como éste habrá operado en grupos de entre dos personas (binomio) y seis o siete personas (comando).
 
 
- Me inclino por grupos de seis o siete personas porque llegaron al objetivo en cinco vehículos todoterreno, se desplegaron perimétricamente bloquenado todas las puertas y ventanas de la mezquita, colocaron cinco o seis cargas explosivas que fueron detonadas a la vez con mandos a distancia o temporizadores digitales sincronizados, y esperaron a que los objetivos no eliminados, heridos y desconcertados, saliesen del edificio, para ser ejecutados con armas de fuego, con toda probablidad fusiles de asalto Kalashnikov.
 
 
- Todos iban vestidos con ropa militar de camuflaje (que tácticamente no era necesaria) y bajo el uniforme de combate visibles camisetas negras; una uniformidad que ya conocemos y de la que se dotan estas unidades paramilitares, que sin duda alguna iría acompañada de armas cortas, abundantes cargadores con munición de repuesto, un machete bien afilado, granadas de mano y por supuesto dispositivos de transmisiones personales imprescindibles para la coordinación del operativo.
 
 
- Una misión de estas características únicamente se puede llevar a cabo con una planificación adecuada basada en  informaciones precisas, con una coordinación que pasa por el empleo de transmisionnes de voz, y con una claridad absoluta en la finalidad, que en este caso era aseinar a todos los objetivos: masacrar.
 
 
- Las dos únicas razones por la que existen supervivientes (más de 100 heridos) es porque tras la detonación de las cargas explosivas, los miembros del equipo no fueron los suficiente eficientes en el empleo de las armas de fuego, probablemente por falta de entrenamiento, y porque la misión tenía previsto un cronometrado plan de evasión rápido, que no podía ser obviado porque:
 
 
1) - Era básico para sus supervivencia como equipo de combate.
 
 
2) - Las ordenes estaban perfectamente determinadas por el jefe del grupo.
 
 
No les dió tiempo a "rematar" a todos los supervivientes, pero sí para izar la maldita bandera negra del DAESH.
 
 
La amenaza se mantiene en buena parte del mundo, especialmente en Oriente Medio, en el Magreb, en el Sahel, en cada vez más países de África, en Asia, y particularmente en lugares como la península del Sinaí, que ha sido importante destino turístico por sus excepcionales parajes naturales y por la rica historia bíblica que allí está físicamente presente, como el sagrado monte Sinaí.
 
 
Para estos enemigos, nosotros, los infieles, somos personas a exterminar, especialmente si somos cristianos o judíos (en Egipto son habituales los ataques a las comunidades cristianas coptas), pero a los musulmanes sufíes ademas de considerarlos objetivos a exterminar, los califican de herejes y "enfermos".
 
 
Muchos objetivos a eliminar. Cuando consigan  armas de destrucción masiva las usarán, pero no como si de un arma estratégica se tratase, sino como un elemento táctico más en su radical lucha.
Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
La Tribuna • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress