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Jorge Martín
Domingo, 24 de diciembre de 2017

Un viaje a Moldavia en (casi) diez palabras

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Tras la sonora ausencia durante la segunda edición, la caseta de la República de Moldavia vuelve a la navideña Feria Internacional de las Culturas de Matadero de Madrid para descubrirnos una tierra llena de posibilidades y encantos.

 

Paine si sale

 

Un enorme y dorado pan redondo preside el mostrador de la caseta de Moldavia, una hogaza con pretensiones de relieve artístico que nos invita a comérnosla con los ojos – partirlo y desmenuzarlo para tomarlo con la boca sería un auténtico atentado contra el Arte – y nos deleitemos en el goce estético. Pero no es un gozo sofisticado, sino el que produce el sosiego y la acogida, es el olor a hogar, a chimenea y a sofá, es el pan y la sal con la que el pueblo moldavo recibe cálidamente al viajero que ha tenido la fortuna de encontrarse con este desconocido país en la Feria navideña.

 

Sarmale

 

Son muchos los españoles los que ya han probado el sarmale, tanto que, para muchos de ellos, ya no resulta una palabra exótica, aunque seguro que sí, evocadora. Ahora bien, incluso para el español cuya relación con Rumanía viene de antiguo, descubrir que existe otro país en Europa donde se prepara este plato, hasta el punto de constituir uno de sus platos nacionales, sí puede resultar desconcertante: y es que, la República de Moldavia, existe.

 

Rara neagra

 

Si quisiéramos paladear la época de los dacios y los getas – el equivalente a los celtíberos de la Península Ibérica  - y recrear la época en la que Roma – de la mano, precisamente, de un español, Trajano – penetraba en el país y le daba su nombre a la actual Rumanía, solo tendríamos que servirnos un buen vaso de vino moldavo elaborado a partir de la uva autóctona de la región rumana de Nicoresti y seña de identidad de la República de Moldavia, la rara neagra.

 

También, quienes buscan una experiencia nueva con uvas tan conocidas como Cabernet-Sauvignon o Riesling, el vino moldavo ofrece el valor añadido del buqué que traen las corrientes del Mar Negro o el del fértil terroir de las distintas regiones del país.

 

Las alabanzas hechas por figuras como Richelieu, Pushkin o Francis Ford Coppola pregonan el valor de un vino desconocido, no por ser de baja calidad, sino por no haber sido suficientemente explorado.

 

Hora moldovenească

 

Desde las montañas de Moldavia nos llegan ecos de los Balcanes, de Anatolia, de Transilvania: Moldavia es una de las encrucijadas de Europa, un rincón en el que se encontraron, alguna vez, distintos pueblos y singulares culturas. Los arcos de los violines se mueven frenéticamente sobre las cuerdas, mientras los bailarines cierran un círculo - que simboliza la fortaleza de los vínculos comunes - para, a continuación, abrirse al mundo sin romper, por ello, la trabazón que los une.

 

Ramina

 

Ramina es una joven soprano y estudiante de música cuya serena presencia sobre el escenario nos recuerda a las vestales de la Antigua Grecia y, a la par, a la vivaz y dinámica diáspora moldava que aún sueña y lucha por esos sueños. Como elmartisor enlaza hilos rojos y blancos, su voz enlazó la música étnica con la lírica para hacernos transcender, siquiera por unos instantes, del mundanal ruido.

 

Ie

 

La blusa tradicional (Ie) muestra unos bordados cargados de significado y belleza, elaborados a partir de decenas y decenas de hilos que van conformando, poco a poco, y en su sutil sencillez, una prenda radiante, toda una metáfora de un país cuyos ciudadanos van tejiendo cada día el futuro de los suyos y el de toda Moldavia.

 

Descubre

 

Descubre Moldavia es una propuesta, una invitación a transitar por las rutas de la vida (Moldova: discover the routes of life), del vino, de la hospitalidad, de la espiritualidad, de la naturaleza y de las tradiciones. Acercarse a la caseta de Moldavia supone tener la oportunidad de asomarse a una ventana abierta a una tierra ignota y sentirse como un navegante del siglo XVI que acaba por llegar a un singular locus amoenus que recoge los diversos aromas de las tierras y los mares de Europa.

 

 
Desde las montañas 
El viento sopla tan limpio
que podrías mirarte en él 
como si de un espejo se tratara.
 
 
Hasta aquí me llega 
el mágico olor del árbol de Navidad 
y anoto una idea
directamente sobre él: 
 
 
Mamá,
mi cálido pasado,
mi día de mañana,
mi brillante futuro.
 
 
(Traducción: Diana Bartoiu)

 

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