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Íñigo Caballero
Viernes, 5 de enero de 2018

Revolución del petróleo

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O revolución de Irán. Está clarísimo que sean bolsas de valores o de materias primas que aprovechan la menor ocasión para lanzar las campanas al vuelo y justificar cualquier subida.


En la sesión del miércoles tres de enero el crudo WTI subía más de un 2,2 % y en los primeros compases de la sesión del día cuatro seguía hacia arriba con algo más de moderación.
 

Toca el turno una vez pasada el agua, estudiar los porqués si los hay y si no, buscarse algo consistente.
 

Da la casualidad que el Pisuerga pasa por Valladolid y los sufridos iraníes se manifiestan contra ese régimen democrático y nada terrorista de los ayatolás, anclados en que todo hijo de vecino siga el Corán y obedeciendo sus consignas contra Trump. No podemos valorar si las manifestaciones se quedarán en agua de borrajas o tendrán consecuencias para el petróleo. Nuestras dudas se disiparán pronto porque estos locos furiosos reprimirán la libertad interna mientras que los Podemitas la aplican fuera.
 

Los analistas una vez expuesta la razón iraní, apoyan la subida que en algún caso predicen hasta más allá de los 100 dólares, en razones chartísticas.
 

El chart no es suficiente en el caso de las materias primas entre los que incluimos petróleo, metales industriales y preciosos ya que las influencias son numerosas y en muchos casos van más allá del recurso manido de la caída del dólar y su relación inversa con estas materias, sino que una vez expuestas todas las razones, sacan del polvo un chart que lleva al petróleo hacia esos 100 dólares…
 

En un artículo reciente de Expansión sobre si la lectura de pronósticos en la prensa salmón influye en el ánimo de los inversores, contestaba indicando los numerosos intereses que se juegan en estos artículos.
 

Recuerdo cuando este servidor escribía la página de bolsa y finanzas en El Diario Vasco, allá por los años 1976-1979, y el agua pasada es la misma, ni cambian los perros ni los collares. Publicaba en ese diario ilustre de nuestros colegas de Vocento una cartera ideal que la leía toda la banca y bolsa española antes de desayunar. Ni que decir tiene que esa cartera ideal era, en cada momento la que pensaba más adecuada.
 

Época de Luis Olarra, Aceros de Llodio y sus Aceros Olarra, quizás la mente más clara y honesta de aquella bolsa no porque fuera guipuzcoano de Tolosa sino por su calidad como persona, empresario y político debutante que, por desgracia no cuajó.
 

Si el difunto Luís Olarra era modelo de comportamiento, otros no lo eran tanto como algún directivo de banca abuelo de alguien que dirige en la actualidad el mismo banco. Ni cambian los perros ni los collares y, el abuelito era modelo de corromper a los que escribíamos de bolsa.
 

¿Nos podemos fiar de recomendaciones cuando conocemos al dedillo lo que pasa entre bambalinas y cuando algunos de los que escriben sobre un valor reciben más compensaciones de las cotizadas que sus sueldos en los medios?
 

El que estas líneas escribe declara que está largo en Suncor Energy, Ecobalt Solutions, Fortune Minerals y Taseko Mines.
 

Ni más ni menos.

 

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