Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
►w_adblock_title◄

►w_adblock_intro◄

►w_adblock_explain◄

►w_adblock_closed_btn◄

Íñigo Caballero
Lunes, 8 de enero de 2018

Pas de nouvelles, bonnes nouvelles

Guardar en Mis Noticias.

La ausencia de noticias, de por sí una excelente noticia cuando los medios nos alarman día tras día a la hora del desayuno con atentados islamistas, violencia de género, accidentes, violaciones, atracos y, cuando un día nos despertamos sin sobresaltos, ya de por sí es algo para celebrar, aunque sea con cava catalán.


Así, sin noticias de Putxikomendi y el colega Rajoy, terminando de celebrar las fiestas navideñas, aunque no sean cristianos, la bolsa española – el IBEX 35 – se da un festín que continúa esta mañana de vuelta al curro.
 

El FMI ese salvavidas que nos lo echa cuando no lo necesitamos, advierte que la banca patria no está para tirar cohetes como anuncian sus gestores y que, si no es la peor de Europa, poco le falta.


La lista interminable de carencias empieza por la "elevada exposición a la deuda pública" - se sobrentiende la de Rajoy y Putxi – que como cualquier artefacto explosivo puede detonarse en cualquier momento.


La banca española desde el comienzo de la crisis en lugar de prestar dinero al que lo requería se empleó a fondo en protegerse a base de echar una mano al Tesoro y comprar papelitos y más papelitos cuyo valor le preocupa al FMI.
 

Desde el prisma de la liquidez, los sabios de la banca española acuden de Ramos a Pascual al compadre Draghi que les facilita lo que piden. Así de fácil y así, cualquiera puede ser banquero… A los doctores del FMI esa facilidad de tocar a la puerta del BCE les parece un poco abusar, ya que, en el momento más inoportuno, el agua se puede acabar, la puerta se cierra y entonces, las fuerzas del infierno pueden llevar al naufragio a nuestros frugales banqueros.
 

Estos genios del FMI piden – clamor en el desierto – una mayor inspección por parte de los reguladores. Han leído nuestras inquietudes en La Tribuna por aquello de que a los inspectores – cuando inspeccionan – no se les hace ni caso y, cuando sus recomendaciones a las altas instancias del Banco de España no son escuchadas, o en el peor de los casos, estos inspectores son apartados de sus funciones, como ha manifestado el presidente del gremio en el Congreso, entonces la inquietud llega hasta el FMI.
 

Banco de España y, al parecer el BCE, en amor y compaña con la banca española, hacen manitas antes los ojos incrédulos del mundo del espectáculo compitiendo con cine y teatro. Si estas cosas ocurren ante los ojos nada asustados ni atónitos de nuestros diputados, entonces sería tiempo de echar a correr…
 

Sí, sí el FMI ha leído la crónica de La Tribuna y se preocupa por ello en forma de recomendaciones… ¿estarán también conchabados con nuestros sabios banqueros?
 

Otro punto de inquietud es la baja rentabilidad.
 

Nuestra crítica acerada sobre la banca nacional y patria, siempre nos lleva a la misma conclusión: por un lado, con estos tipos de interés es imposible ganar dinero, aunque la rentabilidad se apoye en las comisiones. La banca española reconoce que en España no gana dinero, pero, pero, que, en Brasil, México, Turquía, Venezuela se gana lo que no se gana en esta tierra de garbanzos…
 

A otro perro con ese hueso. No nos podemos creer que en esos países donde atan los perros con longaniza, los sufridos clientes paguen - con puntualidad o sin ella - sus créditos. No nos lo creemos. Y como los balances y cuentas de resultados en papel, negro sobre blanco, lo aguanta todo, nuestros establecimientos bancarios, lucen unos resultados dignos de Alicia en el País de las Maravillas.
 

El FMI no se lo cree, posiblemente alertado por esta crónica de La Tribuna. Siempre decimos y creemos que la banca española, el BCE, el Banco de España y, desde ahora el FMI cuando se levantan, no antes de las diez de la mañana, lo primero que hacen es leer esta crónica…


La bolsa sin humor no es nada. Si volvemos a la seriedad, lo que preocupa de verdad es que cuando empiecen a subir los tipos de interés, el valor de lo que se denomina <renta fija> y en el supuesto de la deuda pública enorme de la banca española, bajará con más fuerza que lo que suban los tipos… que la Virgen del Pilar venga ya en ayuda de esta gente.


Bonnes nouvelles, las bolsas globales estarán obligadas a subir esta segunda semana del año. La ibérica pata negra si no tiene <nouvelles> de los dos fantasmas, subirá como las demás. Nadie lo duda.

La Tribuna • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress