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Faustino Merchán Gabaldón. Ingeniero y escritor
Miércoles, 10 de enero de 2018
Faustino Merchán Gabaldón

La posverdad del conflicto arabe-israelí

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“Usted suministre las ilustraciones que yo suministraré la guerra” (W. Hearst)


La famosa frase del magnate de la comunicación, William Hearst, utilizada en la tendenciosa campaña del “New York Journal”, en el contencioso hispano-cubano (1895-1898), dando a entender a los ciudadanos americanos, mediante una serie de noticias falsas y portadas provocadoras, que en Cuba, había una guerra, cuando, en realidad, solo había algunas pequeñas escaramuzas. Con aquella táctica, los periódicos americanos de la época hacían negocio, provocando una ilusión bélica, porque la guerra es algo que entonces y ahora, siempre vende.
Similar estrategia están llevando a cabo ahora, una gran parte de, los medios de información occidentales, en general, y la Televisión Española, TVE, en particular, informando de la guerra árabe-israelí de una forma parcial, y por tanto, inveraz. Centrar sus noticias en los lamentables resultados que provoca el ejército israelí, al destruir edificios, sin mencionar que en esos edificios estaban las lanzaderas de cohetes que previamente dispararon cohetes contra Israel, no es deontológico; no informar de la existencia de decenas de túneles para atacar a Israel, ni que, una y otra vez, es Hamás quien rompe todas las treguas propuestas, es sectarismo informativo. Ignorar que Hamás, está considerado por la Unión Europea y Estados Unidos, como un grupo terrorista, y que para Hamás la paz con Israel es una cuestión innegociable, y no informar de que las muertes de civiles en Gaza es el resultado de escudarse los terroristas entre sus propios ciudadanos, es claramente una indignidad periodística. Quedando demostrado que la primera víctima en una guerra es la verdad.


Como observador militar en la franja de Gaza, en aquellos momentos, trataré de aproximarme a lo allí observado. La parcialidad de la televisión pública española es tan evidente, que tuvo que salir el portavoz de la Embajada de Israel en España para pronunciarse: “Las crónicas dramatizadas de la corresponsal de TVE, empezando por el abuso de adjetivos, y siguiendo por las muy cuidadas puestas en escena, resultado de un casting y selección de escenarios, al dictado de los intereses de Hamás, son, sin más, el producto de una activista. El activismo político no es, desde luego, periodismo, y transmitir propaganda no es informar. ¿Alguien en su sano juicio puede creerse que tras más de tres semanas en Gaza, no ha tenido oportunidad de hablar y tomar imágenes de los almacenes de armas de Hamás, del lanzamiento de cohetes desde zonas habitadas, del uso de civiles para proteger los edificios (viviendas, escuelas, hospitales, mezquitas) desde los cuales los terroristas lanzan cohetes y misiles? Lo intolerable es que un medio de comunicación público le dé cabida en sus informativos” ( Sic) Y todos en su sano juicio, estarán totalmente de acuerdo con el fondo de la queja diplomática.
Esa componenda informativa, ha conseguido que miles de personas a quienes no les han importado nunca las penalidades, ni las muertes de miles de niños en Siria, Irak, Afganistán, Irán o Nigeria, se estremezcan, y es justo estremecerse, por las muertes en Gaza. Lo sorprendente no es que a esos ciudadanos les soliviante lo que está ocurriendo en Gaza, sino que no les inquiete lo que viene ocurriendo durante tanto tiempo en aquellos otros lugares donde a las mujeres no les amparan los Derechos Humanos, y donde el Islamismo provoca cada mes miles de muertes de musulmanes inocentes. También resulta lamentable que esa hipócrita ciudadanía no tengan respecto a Gaza, otra alternativa que las plañideras lamentaciones, sin denunciar a los verdaderos culpables de las muertes de inocentes, es decir, Hamás y su aplicación de los “noes de Jartum”: “No a la paz con Israel”, “No al reconocimiento de Israel” y “No a las negociaciones con Israel”. Ante la sucesión de críticas hacia Israel por su actitud defensiva en el conflicto, es conveniente analizar las posibles alternativas, a saber:


1ª Que Israel renuncie a defenderse, y los terroristas de Hamás sigan disparando cohetes, hasta que no quede ningún israelí vivo. Alternativa, que no es probable que ocurra, y procede recordar aquella frase de Golda Meir: “Podría entender que los árabes quieran borrarnos del mapa. Pero, ¿Es que realmente pretenden que cooperemos con ellos en eso?”.


2ª.- Actuar como hasta ahora, no disparar primero, pero en caso de que les disparen cohetes y/o misiles desde Gaza, destruir el lugar donde se situó la lanzadera, avisando a los habitantes de esas zonas que “a tal hora se destruirá ese lugar”, Escuela, hospital, etc., con las consiguientes bajas civiles. Donde "Los civiles en la Franja de Gaza están atrapados entre el fuego israelí y el cinismo de Hamás"
 

Y, 3ª. Misil por misil: Si Hamás está disparando contra Israel una media de 500 cohetes al día, que Israel dispare contra Gaza, otros 500 cohetes al día, uno cada minuto y medio durante la noche de aquél martes 7 de julio, caigan donde caigan. ¿Eso sería una defensa proporcional?
Considerando que los islamistas y sus colaboracionistas izquierdistas europeos no odian a Israel por cómo actúa, sino porque existe. El conflicto entre israelíes y palestinos debe solucionarse en base a la solución de dos Estados. Pero Hamas se mantiene en su objetivo de eliminar el Estado de Israel.

 

Pero, ¿A quién le interesan estos círculos de violencia? Al Estado israelí, no. A Hamas, sí, ya que funciona en base al conocido “Cuanto peor, mejor”. Golda Meir, dijo: “Nosotros decimos “paz”, y el eco nos devuelve del otro lado, diciéndonos “guerra”.
 

Es conveniente saber, por ejemplo, que los jóvenes israelíes sueñan con ser ingenieros, inventores y científicos, mientras los jóvenes de Hezbollah y Hamás sueñan con ser mártires. Es conveniente conocer que en Israel no se enseña a odiar a los árabes, que constituyen el veinte por ciento de la población israelí y, en Israel, viven mejor que en cualquier otro país árabe. A los jóvenes gazatíes se les adoctrina en la idea de que el conflicto palestino-israelí es una imposición de las alturas. Es algo así como el mal tiempo, del que podemos hablar, que podemos lamentar, pero que no podemos hacer nada para cambiar. Muchas madres palestinas, bendicen a sus hijos antes de inmolarse con una bomba adosada a su cuerpo, para matar israelíes.


Diferentes mentalidades producidas por la diferente educación que los jóvenes de ambos territorios tienen desde la juventud. Por eso Israel, es el país del mundo que más Premios Nobel tiene, y Gazastán, el territorio del planeta con peor gobierno. Los árabes que viven en el actual estado de Israel, Gaza y Samaria-Judea (Cisjordania), que proceden de Egipto, de Siria y Jordania nunca se habían llamado a si mismos como palestinos, y junto con el resto de los árabes rechazaron la partición, en aras de expulsar a los judíos y quedarse estas tierras que pasarían a la Gran Siria.
 

Las Naciones Unidas proclamaron el 14 de mayo de 1948 la Independencia de Israel, al cabo de unas horas, tropas libanesas, sirias, iraquíes, egipcias y transjordanas, apoyadas por voluntarios libios, saudíes y yemeníes, comenzaron la invasión del recién proclamado Estado judío, con el fin declarado y explicitado de destruirlo y expulsar a los judíos al mar. Cuando los árabes entendieron que las guerras desde el exterior de Israel eran imposibles de ganar, armaron y pertrecharon a las organizaciones árabe-palestinas terroristas que atacaban a Israel desde el interior. Nacieron los movimientos terroristas palestinos en aras de los árabes que transmutaron súbitamente en un pueblo, el “pueblo palestino” que nunca anteriormente había existido. Hoy el islamismo está en guerra en el mundo árabe, en Egipto, en Siria, en Irak, Líbano, así como en Filipinas, en Chechenia, China, Pakistán, India, Nigeria, Somalia, en el Sahel, Afganistán y en otros tantos países, y obviamente también presenta un frente en Israel, al que considera un estado infiel y dhimmi, “gentes del libro”, así denomina el Islam a los creyentes en religiones monoteístas, de ciudadanos de segunda clase, judíos que han tenido la osadía de independizarse del yugo y de la espada del Islam. Los palestinos son los "parias" de los árabes. Los han expulsado de todas partes. No los quiere ningún país árabe, solo cuando los árabes perdieron dos guerras con Israel, se les ocurrió: ¿Por qué no incitamos a los palestinos para que se maten ellos con los judíos, y así matamos dos pájaros de un tiro? Como los árabes no querían perder otra guerra, y los judíos habían desarrollado armas potentes, se dieron cuenta de que pagar a palestinos para que se suiciden es mucho más económico que una guerra abierta, y además consiguen que todo el mundo odie a Israel. Y así, los árabes están dirigiendo la situación. Y la Carta Fundacional de Hamás lo demuestra en su artículo 13: Las iniciativas, y las llamadas soluciones pacíficas y conferencias internacionales están en contradicción con los principios del Movimiento de Resistencia Islámica. Y todo procedimiento que contradiga la Sharía islámica, en lo que concierne a Palestina, es nulo y sin valor. (Sic). Se podrá dar las vueltas que se quiera a la situación, pero da la sensación que Hamás no quiere ningún acuerdo de  paz.
 

Averroes, nacido el 14 de abril de 1126 en Córdoba, y uno de los más significados pensadores que ha tenido el mundo musulmán; porque aunque pueda parecer increíble, hubo un tiempo en que los musulmanes leían, entre otros, a Santo Tomás de Aquino y Aristóteles, analizaban lo leído y sacaban conclusiones propias. Hoy en día eso no sería posible, porque la Sharía prohíbe la lectura de libros que no sean el Corán y, por tanto, no hay libre albedrío. En “La incoherencia de la incoherencia”, ó “La refutación de la refutación”, que de ambas formas se nombró en el pasado, la obra más conocida del filósofo Averroes, consideraba que la filosofía y la fe no son opuestas ni separadas, sino que existe una única verdad, accesible desde ambos caminos, que aunque autónomos, es posible llegar a ella por ambos. Defensor de la doctrina aristotélica, reclama que es compatible con el Islam. Eso era entonces, cuando Averroes y otros filósofos musulmanes, como Al-Ghazali afirmaban que: hay que estar bien versados en las ideas de los filósofos para refutarlas ¿Se imagina alguien al líder del grupo islamista nigeriano Boko Haram, Abubakar Shekau, quien se hizo famoso al reivindicar en televisión, acompañado de un Kaláshnikov, el rapto de cientos de niñas en Nigeria, refutando las ideas de Tomás de Aquino, o de Aristóteles? Y ¿Al líder de Hamás, Ismail Haniya, rebatiendo La República, de Platón? O ¿A Abu Bakr Bagdadi, autoproclamado “califa” de un califato que va desde Alepo, Siria, a Diyala, en Irak, y que masacra a los cristianos en Mosul, contradiciendo el Elogio a la locura, de Erasmo de Rotterdam, o las Meditaciones, de Marco Aurelio?


En los territorios que lideran los personajes mencionados hay varias cosas en común: No hay Derechos Humanos, se aplica la Sharía, y los ciudadanos no conocen la Libertad. Y esa forma de actuar no solo perjudica a sus propios ciudadanos, sino también a millones de personas en otros países.
 

Aquella frase de Franklin Delano Roosevelt: “Tal vez Somoza sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta” sería de aplicación en relación a los sátrapas, que como es sabido y según el DRAE son hombres sagaces, que saben gobernarse con astucia e inteligencia, o que gobiernan despóticamente, que gobernaban en Egipto, Libia, Irak, y todavía en Siria; porque después de la “ilusión” de las “primaveras árabes” que teóricamente y, según palabras de la entonces Ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez, “llevaría la libertad y la democracia a esos países”, han demostrado que, visto lo visto, para los ciudadanos de los países mencionados, y sobre todo para las mujeres, “los hijos de puta de entonces, fueron mejores que los islamistas actuales”. Con esto no se defiende volver a la satrapía como modelo de gobierno. Solo aportar evidencias que con sistemas de gobierno basados en la Sharia, donde la libertad, el libre albedrío, la educación y los Derechos Humanos están prohibidos, los ciudadanos están condenados a desconocer el significado de la palabra “libertad” y, por tanto, a ser esclavos toda su vida. Imanuel Kant, dijo: “Libertad es la capacidad de los seres racionales para determinarse a obrar según leyes de otra índole que las naturales, esto es, según leyes que son dadas por su propia razón; libertad equivale a autonomía de la voluntad”. Con la Sharia no es posible dicha libertad.
¿Cómo pueden ser libres, ciudadanos a quienes no se les permite la educación necesaria para poder aplicarse, a ellos mismos, el significado de “libertad”? ¿Cómo podemos mantenernos silentes al respecto?
En aquellos países musulmanes donde los anteriores “hijos de puta” fueron sustituidos por los Hermanos Musulmanes, se ha dejado claro a la ciudadanía que para el musulmán, la religión regula todos los aspectos de su vida, y los derechos y obligaciones para con la sociedad y Dios. Es decir, nada en pensar y utilizar el libre albedrío, porque en Afganistán, Irak, Libia, Irán, Pakistán, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Yemen, Bahrein, Sudán y muy pronto en Turquía, el derecho aplicable es el “derecho islámico”, que se nutre directamente de la Sharia. Y la Sharia, busca el bienestar y la seguridad de todos, sean o no musulmanes, estableciendo normas, penalidades y remedios. A diferencia de las sociedades modernas, donde las leyes son formadas a través de cuerpos legislativos, las reglas básicas y fundamentales de la Sharia son de naturaleza divina. Por lo que los ciudadanos no tienen por qué pensar, la Sharia es la que se encarga de pensar por ellos, e indicarles aquello que conviene a los ciudadanos, sean o no musulmanes, porque “ningún ser humano, sin excepción, tiene derecho a permitir que sus propios deseos y acciones estén en oposición a esas normas provenientes de Dios”.
Además, los derechos de la mujer se ven siempre seriamente afectados. En los temas referentes al estado civil, en cuestiones de divorcio, herencia, la mujer tiene prohibido conducir, debe ir totalmente cubierta en público, y debe someterse siempre a la autoridad de un familiar varón, etc. El Islamismo condena a los que han sido educados en el "sistema occidental", y se opone a que las mujeres tengan acceso a la educación. Como ejemplo de la falta de derechos de la mujer, el de Meriam Ibrahim, la joven cristiana condenada a muerte por apostasía en Sudán.


Manifiesto mi desacuerdo con las palabras del Papa Francisco, en su viaje a Tierra Santa: “Aprovecho la ocasión para renovar mi profundo respeto y consideración a la Comunidad musulmana, y expresar mi reconocimiento por el liderazgo que Su Majestad el Rey (de Jordania) ha asumido para promover un más adecuado entendimiento de las virtudes proclamadas por el Islam y la serena convivencia entre los fieles de las diversas religiones” (sic). Santo Padre, confieso mi gran pecado: Discrepo totalmente con ese sentimiento manifestado por Vos, respecto del Islam. Y vuelve a hacerse presente la tendencia de ese pequeño Estado situado en la ciudad de Roma, para no manifestar en su tiempo y en voz clara, que está mal lo que se hace contra los judíos; en el pasado siglo, en Alemania, Polonia, Francia, Países Bajos y Escandinavia, y en la actualidad en Israel. Hay demasiada incoherencia en la membresía vaticana. Y llegados a este punto, y en relación al conflicto árabe-israelí, me permito utilizar el pensamiento del amigo pensador, “prefiero que me critiquen por seguir viviendo, a que me compadezcan por estar muerto”.
Es una realidad incuestionable, ancestral y trágica, que en el mundo árabe, musulmán, en el Islam y fuera de él; en el Oriente medio y en el continente africano en general, solo cabalgan tres jinetes, de los que cita Juan en el Apocalipsis, (Apocalipsis 6:1-8) El de la guerra, el del hambre y el de la muerte. El rojo, el negro y el bayo; el blanco, el de la victoria y la paz, está condenado a no aparecer. Nunca, ni siquiera en un periodo de tiempo suficiente para dedicarse a amar al prójimo, a las mujeres.


¡Qué pena de gente! Sangre, crueldad, venganza. Ni Alá, ni Mahoma, ni Dios en persona. No hay forma, ni humana ni Divina. El género humano, de momento, no tiene arreglo, así de tajante, de forma concluyente y definitiva, es obvio. Pero creo, que determinadas zonas del globo, han enmascarado bastante bien con posverdad, los bajos instintos del individuo. Si no lo han superado, cuando menos lo dominan. Incluso una gran mayoría de ellos, se mueven por convicciones, más que por temores; por principios y filosofías que andan dentro de los parámetros que podríamos llamar del humanismo, de civilización, de racionalidad; en la mayoría, ha llegado a preponderar con más auge, genéricamente hablando, los sentimientos que les diferencia del resto de los animales. Es decir, la buena voluntad, incluso un interesado egoísmo, que los obliga a un intercambio de intereses de índole moral. Pero estos señores, de chilaba o turbante, de sable o fusil, de petrodólares, camellos, o cabras, no cambian su cultura de guerras y desprecio al valor de la vida, de la vida ajena, claro. La solución a sus problemas, siempre concluyen como la del nudo gordiano. Cortando nudos y cortando cabezas, como si Alejandro Magno no hubiese muerto trescientos y pico de años antes de Cristo.


Más hoy no tengo frío, la luz es lujuriosa y el azul del cielo arrogante, parece que lo acarician unas nubes tímidas y caprichosas. Hoy no se puede matar a nadie; sería más que un pecado, sería más que un crimen, sería: traicionar el amor de Dios. Hoy Judit, saldrá a la calle y el Sol coqueteará con su hermosura, y a su paso dejará una estela de belleza entre su pueblo que les hará sentirse hombres de bien y de paz. Hoy Holofernes levantará su campamento, y dirá a su ejército que Betulia es un vergel al que hay que proteger. Hoy el destino querrá que la hebrea y el asirio, hagan el amor y no la guerra. No habrá cabezas rodando, no habrá muertes, solo beldad y verdad antes que vuelva a nublarse otro viernes de la ira ¡Ojalá!


A Hamás le importan más los palestinos muertos que los vivos. La primera obligación de cualquier Gobierno es garantizar la seguridad de sus ciudadanos, eso es algo que viene siendo así desde el principio de los tiempos. Cuando un país está amenazado por cualquier circunstancia, natural, sobrenatural, exterior, etc., los gobiernos actúan para garantizar la seguridad de los suyos. Eso no está ocurriendo en Gaza.


El conflicto árabe-israelí está poniendo de manifiesto la enorme hipocresía de la sociedad. Hipocresía y posverdad, que también es responsable de los resultados que estamos viendo. Se utilizan los muertos que el conflicto ha producido en Gaza, pero muy pocos inciden en el motivo real que produjo esas lamentables muertes. Tenemos un ejemplo evidente en la ruptura unilateral de Hamás de “la tregua” de 12 horas propuesta por la ONU. Israel aceptó, el sábado prorrogar la tregua 24 horas más, propuesta rechazada por los terroristas, que dispararon más de 25 cohetes contra Israel, en el tiempo de ampliación de la tregua. Por lo que Israel tuvo que asumir la provocación, no tras el primer cohete, ni tras el tercero, ni incluso tras el décimo quinto, sino después de haber estallado más de 25 cohetes en su territorio.


La sociedad debe saber que en Israel, un país de 8.720.400 habitantes, 6.690.400 son judíos,76,7%; 1.682.000 son árabes musulmanes,19,3%; y 348.000 son drusos, circasianos y otros, 4,0%. Es decir, cuando Israel defiende a su población, no solo defiende a los creyentes judíos, sino a los creyentes de cualquier otra religión. Dato que conviene tener claro para aquellos occidentales que creen que el conflicto es meramente religioso.


Cuando a un gobierno le importan sus ciudadanos, y existiendo un conflicto bélico, le ofrecen una “tregua” de 12 horas, ese, hipotético, gobierno acepta la tregua temporal, y si puede, la amplia 20 minutos más. Cuando, como es el caso, se rompe la tregua y se ataca al vecino, sabiendo que ese ataque obligará al atacado a defenderse, produciendo muertes en su población, pone de manifiesto que para Hamás son más importantes sus ciudadanos muertos, que vivos. Lo que se busca no es la paz, sino los muertos. Esto que parece una aberración, porque es lo que parece ¡Una aberración! Que nadie quiere afrontar. Los ministros de Asuntos Exteriores de Estados Unidos, Francia, Reino Unidos, la Unión Europea, Turquía y Qatar, reunidos en París, le han dado vueltas a la crisis sin tener la valentía de asumir que quien provoca los muertos no es quien se defiende, sino quien ataca, y ataca  con lanzaderas de cohetes colocadas en zonas civiles, sabiendo que esas lanzaderas serán destruidas con todo lo que hay a su alrededor. Israel no ataca a civiles, sino a terroristas alojados entre civiles. También tiene su gracia, que el país que más dinero está invirtiendo en armar a Hamás, junto con Irán, que es Qatar, participe en este tipo de reuniones, junto con Turquía, que tras la enorme corrupción del gobierno de Recep Tayyip Erdogan, un conflicto externo, pero cercano, como el palestino-israelí, le viene bien para ocultar el malestar y las críticas internas. Una reunión internacional de diálogo, pero sin representantes de Israel y de la Autoridad Palestina, obviamente producirá lo que estamos viendo. Un conflicto que se puede detener y no se detiene por no tener la valentía para afrontar el motivo que lo provoca.


La ceremonia de la confusión llega a tal extremo que, cuando un actor no es invitado a estas reuniones, se busca el protagonismo a título individual, como es el caso del ex Ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel García-Margallo, que envolviéndose en una teatral, exagerada y engolada voz, dijo al respecto: “España apela a poner fin cuanto antes a la “sangría” en Gaza”. Analizando la frase se comprueba lo quimérico del testimonio, porque apelar es recurrir a alguien o algo en cuya autoridad, criterio o predisposición se confía para dirimir, resolver o favorecer una cuestión (DRAE). En este caso ¿A quién “apela” España para resolver la sangría? Por encontrarse, el exministro, en Egipto ¿A, Amon, Osiris o a Shu? ¿O “apela” a una adecuada conjunción astral? Resulta llamativo, esta “apelación” de García-Margallo a resolver problemas externos cuando no se tiene la capacidad política para resolver problemas en territorio propio, como por ejemplo, las españolas aguas de Gibraltar.
Otra cuestión digna de tenerse en cuenta es que durante las treguas, todas las treguas, el país que aporta médicos, hospitales de campaña, medicinas, alimentos, energía, etc., es Israel. Ninguno, y al decir ninguno, se quiere decir ¡ninguno! de los países árabes, primos de los ciudadanos que viven en Gaza y Cisjordania, han aportado fondos para necesidades urgentes. Surgiendo la pregunta: ¿Por qué, los ricos países árabes, quieren a los gazatíes bien armados, en lugar de bien alimentados y con buena salud y educación? Otra hecho que merece ser puesto en consideración es la actitud de ciudadanos occidentales, en Londres, París, Nueva York, etc., que protestan por la defensa “desproporcionada” de Israel frente a los ataques con cohetes Hassan disparados desde la franja de Gaza. Estos ciudadanos deben saber que: Reino Unido y Estados Unidos, como represalia a los 3000 cohetes, bombas V, lanzados por Alemania contra Londres en la Segunda Guerra Mundial, destruyeron literalmente la ciudad alemana de Dresde, mediante cuatro ataques aéreos consecutivos, entre el 13 y el 15 de febrero de 1945, tres meses antes de la capitulación de la Alemania nazi. Y, los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki, el 6 y 9 de agosto de 1945, ordenados por el Presidente Truman, para forzar, y conseguir la capitulación de Japón en la Segunda Guerra Mundial.


Es decir, cada gobierno, cuando su país es atacado de una forma reiterada e injustificada, tiene el deber de defender a sus ciudadanos de los ataques, y hacer lo posible para que esos ataques finalicen, nadie tiene autoridad moral para calificar la “proporcionalidad” de la defensa. Y menos que nadie la ONU, que tiene un innegable grado de complicidad, al no impedir que desde las escuelas y hospitales financiados por este organismo internacional, se instalen lanzaderas de cohetes para atacar al vecino Israel. Cómico, sino fuera patético. Y si en los últimos tiempos no se manifestó nadie cuando cientos de niñas fueron secuestradas en Nigeria, por el grupo terrorista Boko Haram; si no se levantó la voz cuando miles de musulmanes iraquíes, fueron asesinados por otros musulmanes; si se mantuvo en silencio tras los asesinatos de ciento cincuenta mil musulmanes, por otros musulmanes, en Siria; y se mantiene distante ante los asesinatos de cristianos en Mosul; y no se ha rebelado por el mandato del líder del grupo yihadista Estado Islámico (EI), Abu Bakr al Baghdadi, que ha ordenado practicar la ablación a las mujeres en el "califato" musulmán proclamado por su organización. Si solo se manifiesta y preocupa cuando se escucha Gaza, entonces habrá que concluir que no importan los derechos humanos, sino que solo se es “antiisraelí”.


Editar las noticias, sin hablar de la causa real del conflicto, es actuar con similar estrategia a la que provocó la Guerra Hispano-Estadounidense, y transcurrido más de un siglo, recordar que el protagonismo de aquella prensa amarillista, produce una inmensa vergüenza social. Si entonces los medios de comunicación fueron los provocadores de la entrada de Estados Unidos en la guerra, porque periódicos como el New York World, de Joseph Pulitzer, y el New York Journal, de William Hearst, fomentaban con mentiras sensacionalistas y falsas, el interés de los lectores, que se fueron inclinando a la entrada de Estados Unidos en guerra contra España; hoy la actitud de los medios de información occidentales, recuerdan demasiado a aquella vileza interesada.


El amarillismo periodístico de entonces incitó a creer que España había sido la responsable del hundimiento del acorazado Maine, en la bahía de La Habana, el tiempo ha demostrado que ocurrió por cuestiones técnicas fortuitas, ajenas a España. Y para asegurarse el cretinismo de los ciudadanos de entonces, el New York Journal ofrecía en portada cincuenta mil dólares, “por alguna pista que ayudase a dar con los culpables”. El amarillismo informativo de hoy incita a desentenderse de los verdaderos culpables de las muertes de miles de inocentes en Gaza, donde lo que importan son las hipócritas lágrimas por la indecente escenificación informativa, que muestra una parte de la historia, sin interesarse en qué hacer para que no haya más muertes.


Entonces, los medios informativos norteamericanos, enviaron a Cuba a sus corresponsales con la consigna de que contaran las atrocidades que allí cometían los españoles. Para los periódicos, el inconveniente fue que la situación en Cuba era casi normal, y salvo algún “aburrido” enfrentamiento entre rebeldes y españoles no había gran cosa que contar. Incluso uno de los corresponsales, que además era dibujante, mandó un telegrama a su jefe que decía: “Todo está en calma. No habrá guerra. Quiero volver”. La respuesta de su jefe, William Hearst, fue: “Usted suministre las ilustraciones, que yo suministraré la guerra”.


Hoy los corresponsales “ponen las imágenes y los medios ponen la guerra señalando a los culpables que interesa”, y que además de satisfacer los objetivos publicitarios de esos medios informativos privados, porque en Qatar son agradecidos, también sirven para intereses políticos; como lo demuestran las engoladas y vacías frases del exMinistro de Exteriores y Cooperación español, José Manuel García-Margallo:, “España apela ¿A quién? A poner fin cuanto antes a la “sangría” en Gaza”, el conflicto en Gaza " puede contagiar a una región que está a punto de explotar, de incendiarse", la única solución es una "urgente" resolución de la ONU que permita el cese de hostilidades y conversaciones de paz. La retórica del exministro se realizaba con el impresentable objetivo de “simpatizar con los países árabes para que éstos votaran a favor de que España formara parte del Consejo de Seguridad de la ONU”.


Y ante tan evidente falta de dignidad política, surge una pregunta: ¿Para qué quiere el Gobierno de España tener una silla en el Consejo de Seguridad de la ONU? ¿Qué mejoras para la ciudadanía mundial quiere llevar a cabo desde ese puesto en la ONU? Porque cuesta imaginar que el Gobierno de España disponga de proyectos meritorios para la humanidad, cuando pretendía ocupar uno de los diez sillones posibles en el Consejo de Seguridad de la ONU, de una forma tan mezquina.
William Randolph Hearst, considerado el creador de la prensa amarilla y fundador de la Hearst Corporation, uno de los más poderosos grupos de comunicación del mundo en la actualidad, nos enseñó su lema preferido: “I make news” “Yo hago las noticias”. En España hoy TVE fabrica las noticias. Entonces, tras infructuosas negociaciones, el Presidente McKinley solicitó plenos poderes al Congreso, que le fueron concedidos el día 18 de abril de 1898. El día 21, sin previa declaración de guerra, los buques estadounidenses comenzaron a bloquear la Cuba española, y a apresar buques mercantes españoles. El 23 de abril, España declaró la guerra, y el 26 lo hicieron los Estados Unidos. Increíble, pero cierto.
Bertolt Brecht, dijo: Cuando la hipocresía empieza a ser de muy mala calidad, es hora de comenzar a decir la verdad ¡Pues eso!


 

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