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Manuel Molares do Val
Jueves, 11 de enero de 2018

Añorando a Boabdil

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En numerosas televisiones europeas y americanas se emitieron imágenes del pasado día 2 de la conmemoración de la Toma de Granada por los Reyes Católicos en 1492, hace 526 años, y final del imperio musulmán en España.

 

Los actos se celebraron en la Capilla Real y en el Ayuntamiento, donde se tremola el pendón de Isabel y Fernando, declarados Reyes Católicos por finalizar la Reconquista.

 

Las informaciones hacían hincapié en las ruidosas protestas izquierdistas, de pacifistas y de musulmanes que reclaman la reconquista de Al-Andalus, casi toda España, o al menos del reino de Granada, de una superficie como la gallega, 29.500 kilómetros cuadrados.

 

Un comentarista de la televisión derechista estadounidense Fox se preguntaba si en realidad esa gente quería volver a vivir bajo el islam, y comparó la España actual con una larga retahíla de países bajo esa religión, tres de ellos lo peor de Europa fruto de la expansión otomana--Albania , Bosnia y Herzegovina--, y medio centenar más en el resto del mundo: ni uno solo es una democracia real.

 

La CNN, como Al Jazeera, de la dictadura islamista de Qatar, simpatizaba con los manifestantes y especulaba con que la Granada de hoy bajo el islam sería hermosa, véase la Alhambra, como si aquella no fuera una teocracia como son ahora los países musulmanes.

 

Un español converso al islam entrevistado por una cadena aseguraba que “En Granada añoramos a Boabdil”.

 

El ayuntamiento socialista granadino pone vergonzantemente en su web el 2 de enero como fiesta menor, cuando debería ser la gran fiesta española.

 

No hay que ser derechista como la Fox para recordar que aquella fecha impidió que hoy los españoles estuvieran matándose en guerras civiles permanentes entre chiitas y sunitas, con mujeres e hijas segregadas y tapadas con niqab, chador o incluso burka, como ocurre hoy en los países islámicos, a los que cada día se acerca más Turquía.

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