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Faustino Merchán Gabaldón. Ingeniero y escritor
Miércoles, 14 de febrero de 2018
Estudio

La posverdad del Guernica de Picasso

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Una obra de arte debe hacerle al hombre reaccionar, debe convulsionarle y agitarle (Pablo Ruiz Picasso)


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El Guernica de Picasso constituye el símbolo e icono, que representa la violencia y la barbarie de la guerra, eso le otorga su condición de imagen universal, "la obra más representativa del siglo XX”, quizá la obra más famosa de la Historia, por los valores que representa, lo cual constituye un mito, es decir, conforma una muestra inequívoca de gran posverdad, dado que el artista, parece ser, no pretendió nunca reflejar ese simbolismo que se le ha pretendido otorgar a su obra.


El Guernica está intacto 80 años después de que el artista la realizara por encargo del Gobierno de la II República, presidido por Juan Negrín, para el pabellón español en la Exposición Internacional de París de 1937. El encargo se realizó por el Director General de Bellas Artes, Josep Renau, con el fin de atraer la atención del público hacia la causa republicana en plena Guerra Civil Española, y representa el sectarismo y la manipulación que la izquierda ha realizado con soberbia maestría, porque el artista no lo había dedicado al bombardeo de Guernica, sino a la muerte del torero Sánchez Mejías, por ello no se conocía ninguna declaración suya referida al famoso bombardeo, y tiene una clara intención de difusión propagandística de la causa republicana en la guerra civil española, la politización del lienzo era todo un símbolo de la república, aunque realmente, según el artista, se lo encargara anteriormente un aristócrata cercano al mundo del toro, un ganadero de reses bravas, remunerándole de forma excelente, y cuyo nombre no considera conveniente desvelar, para homenaje al gran torero Ignacio Sánchez Mejías, fallecido en el ruedo tres años antes; dicho aristócrata había abandonado España, y al parecer, Picasso utiliza este mismo lienzo, adaptándolo al encargo recibido, un cuadro que en origen, iba a llamarse “La muerte de un torero”, cambió su destino para transformase en un cuadro que recuerda la tragedia de la guerra, y, definitivamente, pasó a denominarse” Guernica”. El cuadro debía simbolizar, en todo caso el horror de la guerra, y al presentarse éste, pocas semanas después del bombardeo que sufrió la villa de Guernica, se le dio este mismo nombre. El 26 de abril se produjo el bombardeo de la histórica villa vasca de Guernica por las aviaciones alemana e italiana, aunque probablemente estuvo inspirado en los bombardeos sobre Madrid. La noticia de Guernica apareció el 28 de abril en L'Humanité, el periódico que Picasso solía leer; posiblemente Picasso la conociera incluso con anterioridad, gracias a sus amigos españoles.


Se le encargó en enero de 1937 el mural para la exposición que se iba a celebrar ese año, aunque Picasso no lo pintó hasta meses después, entre el 1 de mayo y el 4 de junio, donde se le había reservado un espacio privilegiado, en la entrada principal; sin embargo, a Picasso, que anímicamente, no se encontraba en su mejor momento, y no era muralista, no le gustaba demasiado la idea y retrasaba el comienzo del trabajo, pese a darse cuenta de la importancia del encargo. Ofreció sustituir el mural por algunas de las esculturas que tenía en su taller; pero esto no fue aceptado por los arquitectos del pabellón. El tiempo transcurría y Picasso no encontraba la inspiración. El cuadro, inicialmente no gustó mucho por su falta de color, y, finalizada la Exposición, el gobierno de España no lo repatrió, dando origen a un largo peregrinar por más de cincuenta países y al nacimiento del mito.


Su interpretación en profundidad es objeto de controversia, ya que varias figuras son simbólicas y suscitan opiniones dispares; pero su valor artístico está fuera de discusión. No solo es considerado una de las obras más importantes del arte del siglo XX, sino que se ha convertido en un auténtico "icono del siglo XX", símbolo de los terribles sufrimientos que la guerra inflige a los seres humanos.


Los beneficios obtenidos se destinarían íntegros a la causa republicana. Se supone que Picasso creó los grabados a iniciativa propia, al margen del encargo del gobierno español. Se ha cuestionado, sin embargo, el carácter simbólico de la suma indicada, que, según De la Puente, asciende a “el 15 por 100 del costo total del pabellón español, unas nueve veces más que el precio máximo que hasta entonces había logrado Picasso por lo mejor pagado de su arte”. En todo caso, sería el recibo de dicho pago el que décadas más tarde permitiría al Gobierno español reclamar la propiedad del cuadro.


El Guernica ha suscitado numerosas y polémicas interpretaciones, al analizar su iconografía, uno de los estudiosos de la obra, Anthony Blunt indica, la estructura del cuadro es semejante a la de un tríptico, cuyo panel central ha suscitado numerosas y polémicas interpretaciones, está ocupado por el caballo agonizante y la mujer portadora de la lámpara. Los laterales serían, a la derecha, la casa en llamas con la mujer gritando, y, a la izquierda, el toro y la mujer con su hijo muerto. El del tríptico no es, sin embargo, el único principio de ordenación espacial presente en el Guernica. Las figuras están organizadas en triángulos, de los cuales el más importante es el central, que tiene como base el cuerpo del guerrero muerto, y como vértice la lámpara.


El artista comenzó a trabajar directamente sobre el lienzo el día 11 de mayo. La tela era tan grande que apenas cabía en el estudio. Por este motivo, y dado que su destino era ir pegada a un muro, Picasso utilizó pintura vinílica Ripolin mate, de uso industrial. A instancias del propio Picasso, Dora Maar realizó un total de siete fotografías, cada una de las cuales muestra el lienzo en un estadio diferente de su ejecución. Gracias a las fotografías, los críticos han considerado que la obra se elaboró en seis fases. El pintor dio por concluido su cuadro el 4 de junio de 1937.
 

Debido al estallido de la Segunda Guerra Mundial, el artista decidió que la pintura quedara bajo la custodia del Museum of Modern Art de Nueva York, MoMA, hasta que finalizara el conflicto bélico y España tuviese democracia, regresando la obra finalmente a nuestro país en el año 1981, y para ser expuesto en el Museo del Prado de Madrid, pero este museo está dedicado a pintura antigua, por lo que no era posible. Se expuso al público primero en el Casón del Buen Retiro, y luego, desde 1992, en el Museo de Arte Moderno Reina Sofía de Madrid, donde se encuentra en exhibición permanente.


Es una de las obras de pintura más famosas del mundo. La mujer en el universo de Picasso es la gran protagonista de su obra, la mujer con el hijo muerto, la mujer con los brazos en alto, la mujer con el quinqué y la mujer que huye representan la vida, el horror, el drama y el sufrimiento, y a la vez iluminan sobre todo el dolor de la maternidad, pero también el sufrimiento del animal, el toro; una obsesión en Picasso; simboliza la oscuridad y la brutalidad en su embestida, el caballo desbocado Pegaso representa el arte,  la bombilla representa el ojo de la Providencia, es decir, el ojo que todo lo ve, o el avance de la técnica, la mujer implora se deponga la violencia y la barbarie. Fue concebido como un gigantesco cartel. El gran lienzo para el Gobierno de la República es el testimonio del horror, el terror, el miedo que provocó en la población civil los desastres de la guerra que supuso la cruenta guerra civil española, así como la premonición de lo que iba a suceder en la segunda guerra mundial. La sobriedad cromática, la intensidad de todos y cada uno de los motivos, y la articulación de esos mismos motivos, determinan el extremado carácter trágico de la escena, que se iba a convertir en el emblema de los desgarradores conflictos de la sociedad de nuestros días. Es un cuadro “sonoro”, los personajes gritan, gesticulan y mueren bajo las bombas ciegas que con todo acaban. La denuncia de la violencia es aquí intemporal y ha sido siempre utilizada como un canto contra la sinrazón de la destrucción y la muerte en cualquier guerra. Picasso pinta a las cuatro mujeres en actitudes desesperadas, son la población civil indefensa, pero también al guerrero caído en la defensa y a los animales, ajenos a la locura humana.


Una característica que el autor utiliza con frecuencia es la representación simultánea de varios planos en los rostros, como si los viésemos a la vez de frente y de perfil, de ahí un ojo diferente del otro, produciendo una visión totalizadora. Técnicamente, el Guernica tiene rasgos cubistas, reduce las formas naturales a formas geométricas, pero también emplea el expresionismo en los gestos extremos de los personajes y una gran pureza y definición de líneas que nos recuerda el neoclasicismo. Según el experto Sánchez de Amoraga,” las cuatro mujeres representan la Esperanza, la Luz, La Paz y La Piedad. La mujer del quinqué, La Luz, es una caracterización de la estatua de la Libertad, ligada a la Ilustración, la Masonería, y al progreso. La flor representa la vida, en relación con la muerte a su alrededor. El mural tiene diversos elementos masónicos en su composición, aunque Picasso no era masón, pero si conocía los simbolismos de esa institución, como la cuadrícula del suelo, el ojo de la Providencia, que todo lo ve, la libertad en el quinqué, la espada, y la composición triangular, la parte izquierda iluminada, y la derecha en sombra”.


Cuando, el 14 de abril de 1931, se proclamó en España la Segunda República, Picasso llevaba ya varios años viviendo en Francia de forma permanente. Inicialmente, la República no mostró demasiado interés por la obra del pintor, quien por su parte, no mostró tampoco ningún signo de acercamiento al nuevo régimen. Años atrás, al ser preguntado por sus ideas políticas, había contestado simplemente: “Soy monárquico porque en España hay un rey”. La república no veía con buenos ojos a Picasso, porque ésta no era partidaria de la fiesta nacional, a la que consideraba decadente, ni él tampoco era cercano a la república, puesto que él era un bon vivant, un excéntrico libertino, y sólo de edad avanzada, con 63 años se afilió al Partido Comunista, como uno más de los viejos comunistas de salón, aburguesados millonarios, como la actual alcaldesa de Madrid, Carmena, o aristócratas, como Nicolás Sartorius. Dalí lo expresa muy bien, al ser preguntado por su parecido con Picasso, como contemporáneo suyo, “él es español, yo también; él es pintor, yo también; y él es comunista, yo tampoco”. El mural en origen titulado “la muerte del torero”, tuvo como fuente de inspiración el cuadro “Los desastres de la guerra” de Rubens, la mujer con el hijo muerto, y el verdadero simbolismo es la muerte del célebre torero Ignacio Sánchez Mejías. En el cuadro hay mucho “repentimento”, es decir, varias capas sobrepuestas de modificaciones del artista, puesto que el artista, con la “magia del arte” funciona por impulsos e intuición, fruto del estado alterado de su emoción puntual, ya que algunos autores citan que el cambio sobre la marcha del motivo simbólico de la muerte del torero al bombardeo de Guernica, tuvo lugar porque era más cercano para los franceses, como país aliado en la 2ª G.M, ya que los atacantes eran la legión Cóndor de los nazis, que más tarde, durante la 2ª G.M., ocuparían Francia; frente al bombardeo de Madrid, que era entre españoles, tanto atacantes como atacados. El Gobierno vasco no tuvo nada que ver con el encargo, ya que el PNV, al que pertenecía el presidente del gobierno vasco, José Antonio Aguirre,  y también presidente del PNV, así como la mayor parte de su gobierno, era de tendencia nazi, y estaba en perfecta connivencia con el aparato nazi de Hitler, que le permitiría mantener al Gobierno vasco una legación en la París ocupada. Se ha divulgado una anécdota, seguramente inventada, de Picasso con un general nazi, que le interrogó sobre el cuadro del Guernica. "¿Usted ha hecho eso? Y Picasso respondió: "No, lo han hecho ustedes".


Picasso, realmente era un cínico vividor, extravagante y escandaloso, y provocó varios suicidios de mujeres, a las que humillaba y utilizaba; por ello citaba referido a su famosa obra Guernica “Cuanto menos me comprendían, más me divertían, y hoy soy célebre y rico. Sólo he sido sincero y me he aprovechado de la imbecilidad de la vida”. Las palabras más conocidas sobre el mural son las que cita el crítico de arte Calvo Serraller:"Ese toro es un toro, el caballo es un caballo, ¡Es todo! Que el público vea lo que quiera ver". El Guernica rompe con la idea de heroísmo, lo heroico es el sufrimiento y el dolor humano, muestra piedad y respeto hacia el dolor humano. Retrata el horror y el dolor humano hacia la violencia y la barbarie, según la interpretación de Rosario Peiró, jefa de Colecciones del Museo Reina Sofía. Mientras que Paloma Esteban, jefa de conservación de pintura y dibujo del citado Museo, aclara "Tenía una clara intención de difusión y propaganda". Picasso tardó poco más de un mes en plasmar sobre el lienzo las desgarradas figuras en blanco, negro y gris que conmueven, 80 años después, a quien observa una de las pinturas más famosas del mundo. Constituye un alegato contra la guerra, símbolo del horror, del dolor. El Guernica representa todo eso, según la intelectualidad de la izquierda. Pero, si bien el propio Picasso quería dejar abierta la lectura de su obra, y nunca quiso definir el simbolismo de cada una de sus figuras; críticos y expertos han intentado desentrañar su significado a lo largo de los años.


Sin embargo, al artista también le influyeron acontecimientos de su vida privada. "Por aquel entonces tenía relación con las tres mujeres”: recuerda la experta. "Esas relaciones tormentosas que mantuvo a la vez fueron importantes porque le inspiraron motivos. Con estos mimbres, primero piensa que va a hacer una obra con sus vivencias personales. A Picasso no le gustaba hablar de sus cuadros, y no le gustaba dar interpretaciones", puntualiza la experta, antes de detallar la simbología de los elementos plasmados en el mural, cuyo significado sigue despertando interés tras ocho décadas.


En el Guernica, Picasso plasmó dos tipos de motivos: animales, el caballo, el toro y la paloma de la paz, y humanos, el guerrero muerto y cuatro mujeres: una con el niño en brazos, la que entra en escena a la derecha, la que grita despavorida y la de la ventana. "El motivo animalístico es el más comentado. En lo que parece que están de acuerdo los especialistas es en que el toro y el caballo representan el motivo taurino del tercio de varas, el más sangriento al parecer", apunta Paloma Esteban. "El caballo va sin peto para que sea más cruento, aunque en la época sí lo llevaban". Algunos especialistas interpretan que es “un ejemplo de encuentro amoroso", añade Esteban. "El toro sería el hombre y el caballo la mujer, que en aquella época, en cierto modo, estaba considerada sometida al hombre".


Picasso era un gran aficionado a la tauromaquia, la visita de Picasso a España, justo antes de la guerra civil, le supone una gran curiosidad por la fiesta de los toros, era familia del torero Joselito, y amigo de Ignacio Sánchez Mejías, torero e intelectual, escritor y dramaturgo, que forma parte ya de la leyenda, promotor de la Generación del 27, su muerte en la arena dio origen a una de las mejores elegías de la lengua española. Federico García Lorca le inmortalizó en Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, un poema cuya grandeza trasciende al paso del tiempo.
Todos sus elementos están en el cuadro, el toro símbolo de fuerza, brutalidad y oscuridad, el caballo de la inocencia, y la víctima indirecta de todas las tragedias; el espacio acotado y la espada del matador, que yace muerto y desmembrado. Los símbolos taurinos muestran aquí la esencia de España y su sufrimiento. A Picasso le cautivaban las mujeres, por ello en su primera época prevalecían en su obra el toro y el Minotauro, animal ambiguo retomado de los mitos griegos; y las mujeres. En su obra posterior, la mujer, era su exclusivo foco de atención.


El Guernica es un lienzo con unas dimensiones de 3,50 m de alto por 7,80 m de largo. A pesar de su título, y de las circunstancias en que fue realizado, no hay en él ninguna referencia concreta al bombardeo de Guernica, ni a la guerra civil española. No es, por lo tanto, un cuadro narrativo, sino simbólico. El encargo que le hizo a Picasso el Gobierno español fue una pintura mural que cubriera un espacio de 11x4 metros. Por entonces, Picasso tenía una complicada situación personal, dividido entre tres mujeres: su esposa, Olga; bailarina rusa, que le estaba haciendo la vida imposible, su antigua amante, Marie-Thérèse Walter, madre de su hija Maya, y su amante más reciente, la fotógrafa de modas Dora Maar.


En cuanto a las mujeres, es clara la referencia de la situada más a la izquierda, a la Piedad, mientras que la que entra por la ventana "es una portadora de luz", según describe Esteban. "Tiene muchas interpretaciones Esta experta también recalca la relevancia de las caras de las mujeres del Guernica: "Las mujeres llorando reflejan la compleja situación sentimental de Picasso en ese momento, su relación simultánea con las tres mujeres, la fisonomía es la de Dora Maar". La madre del niño muerto y las cabezas de mujer interesan tanto a Picasso que una vez finalizado el Guernica, sigue pintándolas en los llamados postscriptos. "Seguirá representando estos motivos e introducirá tres modificaciones: el color; las lágrimas y el pañuelo con el que se enjugan esas lágrimas".
Se le achacaba en un principio que la obra no tenía color. Esteban también llama la atención sobre otro elemento del cuadro: la grisalla, como se denomina en Arte. Picasso opta por el uso de tonos grises "para acentuar el dramatismo", renunciando al color, y todas las obras con matiz político posteriores al Guernica las hará también en grisalla, circunstancia a la que contribuye indudablemente la voluntaria eliminación del lienzo, de cualquier tonalidad ajena a la grisalla.


Una moderna teoría del cineasta José Luis Alcaine,  atribuye a una escena expresionista de la película pacifista de Frank Borzage “Adiós a las armas” (1932), sobre la novela del mismo título de Ernest Hemingway, la inspiración central del cuadro y casi toda su imaginería: En 1937, cuando Picasso pintó el mural, Adiós a las armas aún estaba en cartel. Además, la película fue muy polémica en su día por el final feliz.

 

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