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Sábado, 14 de abril de 2018

Preparar una mesa dulce es clave para que los niños disfruten de las comuniones

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Independientemente de si los más pequeños de la casa son muy religiosos o, por el contrario, no prestan demasiada atención a las lecciones cristianas que se imparten tanto en el colegio como en catequesis lo cierto es que la comunión es esperada con muchas ganas por todos ellos. Más allá de la ceremonia por la que inevitablemente sienten curiosidad existe otro aliciente de enorme peso: la posterior celebración en la que se lo pasan en grande y reciben los tan esperados regalos.

 

Para que el acto festivo sea disfrutado al cien por cien por los infantes es esencial tener en cuenta varios aspectos. Uno de ellos reside en la disposición de las conocidas como mesas dulces, las cuales cada vez se dejan ver más en las celebraciones eucarísticas que tienen lugar en el País Vasco.

 

¿Qué son las mesas dulces y por qué resultan importantes en las comuniones?

 

Por todos es sabido que los peques son amantes de los dulces en general, desde los típicos bollos que se comen en el recreo hasta las chucherías. Es por ello que en un momento tan especial como el de su primera comunión se aprovecha para brindarles dicho placer alimenticio, siendo una buena idea para tal fin la de dar forma a una mesa repleta de elementos que les hagan babear sin cesar. Cupcakes, caramelos, gominolas y tantas otras delicias pasan a estar presentes en stands, recipientes y blondas de papel que se venden en comercios como www.superchuches.com.

 

Los niños agradecen enormemente la disposición de una mesa dulce no solamente por la posibilidad de deleitar sus paladares con todo tipo de productos de lo más sabrosos, sino también por el toque decorativo que aporta. De hecho, en este sentido actúa a modo de complemento espectacular, sobre todo si previamente los encargados de preparar el acto de celebración se vuelcan en cuerpo y alma en decorar el conjunto.

 

Teniendo en cuenta tanto el factor alimenticio como el aliciente visual que supone el hecho de que en un evento festivo de tal trascendencia esté presente una mesa dulce no es de extrañar que la misma adquiera tanta relevancia en una celebración eucarística. Aunque con tal de que el resultado sea óptimo satisfaciendo por completo los gustos de los peques y adaptándose al cien por cien a los requerimientos de una comunión es aconsejable seguir una serie de pautas para dar forma a un conjunto adecuado.

 

Claves para preparar una mesa dulce inmejorable

 

[Img #13712]Primeramente debes tener en cuenta que, al tratarse de un elemento decorativo, resulta de vital importancia que el mismo congenie con el tipo de fiesta en cuestión. Por ejemplo, puede llegar a variar muchísimo una mesa dulce que haga acto de presencia en una fiesta de Halloween respecto a aquella que decida montarse en una comunión.

 

En este último caso dotar al conjunto de tonos pastel es una excelente idea, haciendo que predominen las tonalidades neutras. Adicionalmente debes tener en cuenta los gustos de ambos géneros, diferenciando si es necesario dos o más zonas de la mesa dulce para destinar una de ellas a los niños y otra a las féminas de temprana edad, la cual al tratarse de una primera comunión abarcará un mínimo de siete años y un máximo de doce. Os podéis inspirar en los tonos del pantone de los pines de Pinterest por ejemplo.

 

Son diversas las temáticas que suelen ser vistas con muy buenos ojos por parte de niños y niñas, siendo idóneos para ellos los elementos decorativos que guardan relación con los piratas o con la temática marinera en general, mientras que ellas sienten especial debilidad por los diseños inspirados en bailarinas. En cualquier caso conviene obviar los colores demasiado llamativos, ya que de esta manera el conjunto adquiriría un protagonismo excesivo y probablemente los infantes no estarían demasiado a gusto deleitándose con los dulces.

 

Más allá de la decoración también es imprescindible proporcionar la cantidad de dulces oportuna en función del número de niños y niñas que acudirán a la fiesta eucarística, evitando en la medida de lo posible la acción de reabastecer los suministros, lo cual no suele gustar a los infantes.

 

Cada detalle es de suma importancia en una mesa de este calibre, aunque por muy bien presentada que esté visualmente terminaría quedando en el olvido si los productos presentes en ella no hicieran gala de la calidad suficiente. Y es que los paladares de los peques, aunque en un primer momento pueda parecer que no, son bastante exigentes, omitiendo por completo los elementos que no cumplen con sus exigencias.

 

Por otra parte, el material con el que suelen estar hechos los cubiertos desechables que tan habituales son en las mesas dulces puede ser aprovechado para escribir manualmente el nombre de cada invitado, dando pie a que todos ellos cuenten con su propio kit de pañuelo, tenedor y cuchara, elementos que necesitarán para degustar las diversas delicias que previamente se hayan adquirido y colocado dando forma a un conjunto personalizado con un alto nivel de atractivo.

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