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La Verdad Ofende
Martes, 15 de mayo de 2018

Los “cullons” de Quim Torra, presidente de la Generalidad

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[Img #13953]

 

Cuando el 6 de octubre de 1934 el general Batet, a la sazón capitán general de Cataluña, decidió rendir a los golpistas de ERC, tenía claro que le costaría poco. Se enfrentaba auna colla de malcriadas “señoritas pijas” de la burguesía catalana sin más bemoles que los de un macarra del Raval. El militar catalán los conocía bien.

 

A pesar de contar con escasos efectivos para reducir a los más de 3.000 escamots que el autoproclamado “Estat Catalá” había armado en la ciudad condal, sus acciones fueron tan valientes como quirúrgicas y decididas. Tras declarar el estado de excepción, sacó inmediatamente sus pocas tropas a las calles.

 

Una sección de éstas se plantó ante el palacio de S. Jaime que hábilmente no rodeo, para que, conocedor de la cobardía de los escamots asaltantes, tuviesen por donde huir.
 

De los 11 disparos de cañón que realizó, solo dos iban con carga real, los demás fueron salvas, léase, ruido. Tras impactar los dos últimos disparos contra la fachada del edificio, el comisario político de orden público y jefe de los “escamots” Miguel Badia, alias “capitán cojones”, huía junto a Dencas disfrazado de señorita payesa por las alcantarillas. No llego ni a Bruselas, apareció en el Raval lleno de heces para descojone del personal.

 

Batet, condenado a muerte años mas tarde por un tribunal militar franquista por mantenerse leal a la República, redujo aquella asonada en apenas 10 horas, deteniendo a sus principales jefes no huidos y desarmando a los más de 3.000 “aguerridos” escamots que la pareja de los hermanos Badia había dejado abandonados, una historia que el gobierno de Puigdemont ha repetido, ya sin sangre, sin heces y ningún pudor.

 

Y digo “jefe” porque esa era la palabra que los fascistas italianos daban a sus líderes. Los Badia eran los jefes de los escamots, admiradores de Hitler y Musolinni, y los primeros camisas pardas al estilo Nazis que conoció España, cuya foto que traigo hoy revela con claridad.

 

Tras la patética asonada de la que huyeron de forma tan heroica, la  “gallarda pareja” de hermanitos regresó poco después para acabar asesinada en la acera de la calle Muntaner por pistoleros anarquistas (una vez más, se acusó a la Falange de aquel crimen). Los asesinos eran amigos del compañero “ Companys - el pajarito” con quien el “capitán Collons” mantenía una disputa de faldas -.

 

Frente a la calle Muntaner 38, donde cayo asesinada aquella cobarde pareja de “torturadores”, se reúnen cada año los 4 nostálgicos de esos “Camisas Pardas” para homenajear su funesto pasado de crímenes, sangre, huida y cobardía, ejercidos contra la invasora raza inferior española, aunque esta se llamase Batet y hubiese nacido en Cataluña.

 

Entre los nostálgicos de aquellos camisas pardas no falta el hoy 131 presidente de la generalidad catalana Quim Torra, quien como se observa en las fotos familiares aparecidas, atesora en su prole los vivos genes del prognatismo mandibular típico de una cepa pirenaica “racial superior” aún no extinguida del primitivo cromañón ibérico que perdura en la “raza Catalana” de la que el nuevo “president” tanto presume ante la subespecie hispana, lease yo, y  cuya descendencia luce con “envidiable” y manifiesta claridad.

 

Yo los llamo “nazi-cat”, casta política que parasita Cataluña y que se resiste a desaparecer, cuya perturbada visión política provoca cada cierto tiempo manifestaciones psico-dramáticas de realidades historicistas jamás sucedidas, “los paisos catalans”, cuya última erupción acabo en una guerra civil.

 

“El nacionalismo es la chifladura de unos exaltados echados a perder por indigestiones de mala historia”. Miguel de Unamuno

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