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Ernesto Ladrón de Guevara
Martes, 3 de marzo de 2015

El cambio de la historia a través de la modificación del nombre de los topónimos

[Img #5787]Con la mostrenca participación de todos los partidos del arco parlamentario se ha modificado la toponimia hasta causar hilaridad.

 

La toponimia encierra en sí misma la historia de los pueblos, su devenir a lo largo del tiempo, y todos tienen un acta fundacional. Esos nombres que dan santo y seña a cada enclave, definiendo su singularidad, es el fruto del paso del tiempo y la sustancia fundacional de su creación está contenida en esas denominaciones. La modificación gratuita y caprichosa en función de intereses políticos de grupos que quieren borrar el pasado para reformularlo a su capricho es como una amputación de nuestro pasado, una transgresión de parecido calibre al destrozo que están haciendo los talibanes del ISIS en restos arqueológicos que son el testimonio milenario de un pueblo.

 

Hace unos años traté de encontrar en el listín telefónico el teléfono de mis tíos en mi pueblo natal, San Román de San Millán, y me encontré con que había desaparecido del listado. No satisfecho con el fracaso de mis averiguaciones recorrí todo el directorio de localidades, hasta encontrarme con Durruma. Entonces me apercibí  que se había modificado sin  razón histórica o epigráfica el nombre del pueblo que me vio nacer. Nunca, ni en la memoria de mis abuelos ni en la archivística ese nombre fue utilizado para citar a esa localidad.

 

La intención era obvia, quitar una denominación en castellano para transformarla en el apócope de la expresión Done Urruma en versión eusquérica. ¿Es legítimo modificar así un topónimo con origen romano? ¿Es correcto cambiar el nombre a la vecina localidad de Albéniz, cuyo origen es el importante enclave Alba lugar relevante en la vía que unía Astorga con Burdeos en época de los romanos y que pasaba por este lugar? Lo han cambiado por Albeiz  que ni es latino ni vascón, pues el sufijo “iz” se refiere a tendencia o cualidad, es decir, la pertenencia al antiguo lugar de parada y fonda   de los romanos en sus viajes transfronterizos, llamado Alba. Y así un largo etcétera.

 

Han querido borrar del mapa todo vestigio medieval, con sus fundaciones de poblaciones con cartas pueblas, con villas protegidas por los reyes para fortalecer su posición ante las fuerzas banderizas y señoríos que trataban de menoscabar la autoridad del rey para hacer prevalecer sus privilegios. Así, se han cambiado nombres de tal importancia como Fuenterrabía, Salvatierra, Villafranca de Ordicia, Villarreal de Alava, Laguardia, Labastida, y un largo elenco de ejemplos, intentando hacer tabla rasa de cualquier conexión de nuestros pueblos y ciudades con los reinos de Castilla, como si con esa actuación fueran capaces de eliminar lo que fue y nadie puede cambiar. Pero en el subconsciente colectivo algo queda, una sensación de que nuestros pueblos y ciudades nacen de Túbal, y, como insistentemente se decía hace no mucho, los romanos no hubieran pasado por aquí y nada fue como realmente sucedió. Si a eso acompañamos unas buenas dosis de adoctrinamiento político, modificación del currículo educativo para crear mitos y una falsa información sobre la realidad histórica, tenemos completado el panorama en la dirección de los intereses nacionalistas.

 

Muchos lugares adoptan su nombre de linajes que dieron lugar a la historia de Álava en un momento determinado. Tal es el caso de Guevara (no Gebara como está ahora), Gamboa, Alzate, Urtubie (en este caso, tiene raíces eusquéricas), Léniz, Mendoza, etc. Muchos de los topónimos toman su nombre del euskera y es correcta la grafía, pero es un terrible atentado a nuestra memoria histórica lejana cambiar la grafía o hasta el mismo nombre, con el objeto de dar apariencia de vasquidad, como si el castellano –nacido en el Valle de Valdegobía, en el occidente de Alava, como atestiguan los cartularios de Valpuesta- no fuera tan vasco como el euskera.

 

Se ha llegado a la aberración de cambiar el nombre de Salinas de Añana (cuya explotación fue fundamental en la época romana y medieval), estrechamente ligada a San Millán de la Cogolla como atestigua la Reja de San Millán. Han puesto el nombre de Gesaltza que significa sal en euskera, cuando en ningún documento medieval y posteriores pruebas archivísticas aparece esa denominación.

 

El estudioso Saturnino Ruíz de Loizaga, que ha cribado el origen del castellano y de la evolución de los pueblos del Valle de Valdegobía y otros canales de conexión desde Santoña con la Castela Vetula en las repoblaciones de la reconquista, como germen de la que sería la Castilla de Fernán González, dice: “Yo cuando regreso a mi tierra, a mi Valdegovía, a mis lares, a mis raíces, me siento como un extranjero al ver en su entorno los cambios que se han realzado, fuera de lo normal: letreros con nombres nuevos de los pueblos, en vasco primero. Igualmente, mapas del territorio con una toponimia nueva y con términos geográficos nuevos, como el nombre de montes, sierras y cordilleras, y estos cambios aparecen también en documentos oficiales, incluso en la Guía Telefónica de las localidades de Álava, nombres nuevos inventados de los pueblos, acaso como si se tratara por parte de algunos que la toponimia vernácula se vaya olvidando con el tiempo. Todo esto ocurre a pocos kilómetros de Valpuesta, en cuyo monasterio se considera que nació el castellano escrito, y donde aparecen también en sus Cartularios los nombres más antiguos de nuestros pueblos, montes, ríos, campos y heredades de Valdegovía y sus alrededores, los cuales tienen un significado revelador y preciso para los investigadores, nombres que no solo los encontramos en esos viejos pergaminos escritos en este antiguo monasterio-diócesis, sino que también en otros documentos medievales de los monasterios del norte de España, donde constan tanto la genuina toponimia menor como la mayor, y que se remontan al menos a más de 1200 años” (Valdegovía –Alava- Historia, Lengua, Arte; 2014)

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3 Comentarios
lagm
Fecha: Lunes, 26 de octubre de 2015 a las 22:23
Nombre y Topónimos es redundante, puesto que según la RAE:

topónimo.
1. m. Nombre propio de lugar.

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En mi opinión, sobra lo de "del nombre" en el titular.
Dionisio
Fecha: Lunes, 16 de marzo de 2015 a las 11:42
El colmo es que la nueva figura del PP en San Sebastián, en su foto punlicada en DV como publicidad, pone Donostia-San Sebastián. Que poco sabes Albistur, ¿llegarás a tres concejales?
Dionisio
Fecha: Martes, 3 de marzo de 2015 a las 13:38
Es lo que pretenden con San Sebastián, añadiéndole Donostia. En el Fuero original solo se nombra San Sebastián y para nada Donosti. Luego, hace unos años, el propio Ayto reconoció que, en todo caso, en castellano sigue siendo San Sebastián, y en todo caso en vascuence de denomina Donostia. Si hablas o escribes en castellano hay que poner solo San Sebastián, ciudad que tuvo el Gascón como idioma propio hasta 1.475, con libros oficiales incluídos, y luego en Castellano, pero nunca en vascuence.

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