Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

Fernando José Vaquero Oroquieta
Sábado, 11 de abril de 2015 | Leída 1910 veces

Masones y yunques: sociedades secretas en Navarra

[Img #6006]En el número 63 de la publicación digital El Oriente, del pasado 30 de marzo de 2015, el editorialista se congratulaba por el “levantamiento de columnas” de la «Respetable Logia Pro Libertate número 181»; en suma, la implantación estable de una logia regular masónica en Navarra, después de ocho décadas de ausencia.

 

Se venían produciendo algunos intentos al respecto. Así, persistía el de establecer una «Logia Xavier Mina» por parte de personas de ambos sexos -otra diferencia con la llamada masonería regular representada por la arriba citada- vinculados a la Gran Logia Simbólica Española residentes en Navarra. Es decir, una logia de la denominada masonería irregular o liberal, particularmente laicista, orgánica y dogmáticamente separada de la regular de obediencia “inglesa”.

 

Por su parte, la novísima «Respetable Logia Pro Libertate número 181» se integra en la Gran Logia de España, masonería regular, ortodoxa por calificarla de alguna manera, reconocida por la Gran Logia de Inglaterra; que en cuestión de filiaciones masónicas viene a ser, grosso modo, lo que el Vaticano para el catolicismo y el resto del cristianismo.

 

En su exultante narración, el editorialista también se orgullecía de la magnífica acogida que le había dispensado Diario de Navarra, quien le dedicó un formidable reportaje de dos páginas. Ya se sabe, el diario y sus siempre buenas relaciones con el poder… del momento. ¿Cabe mejor bienvenida?

 

Pero, masones, ¿a cuento de qué?, ¿qué es la masonería?, ¿tiene alguna trascendencia real la presencia, en nuestra Navarra, de tan pintoresca como vetusta sociedad en la que caballeros, muy serios y trajeados, se visten con mandiles y ostentosos collares, portando espadas de las que puedes encontrar en la calle Estafeta en tiendas para turistas, entrelazándose en cadenas de unión en iniciáticas tenidas, rodeados de símbolos esotéricos de todas las tradiciones primordiales, y departiendo discretamente sobre todo lo divino y lo humano, sobre todo esto último?

 

El escritor navarro Víctor Manuel Arbeloa, un pionero en el posteriormente muy abundante género de la recuperación documental de la memoria histórica masónica española, aseguraba en su libro La masonería en Navarra, 1870-1945 (Aranzadi, Pamplona, 1976) que tan insigne institución -de escasísima implantación en Navarra antes de la guerra civil- sería «una asociación ritualista y benéfica, que respetaba y armonizaba todas las religiones monoteístas, buscando un modelo de sociedad tolerante, pluralista y filantrópica». También denominada francmasonería, para el igualmente navarro José Antonio Ullate (El secreto masónico desvelado, Libros Libres, Madrid, 2007)- se trata de «una organización cuyos miembros, siguiendo un sistema propio de moralidad y mediante ritos iniciáticos, logran un conocimiento y un perfeccionamiento moral, por los que anticipan en sí mismos una futura hermandad universal de todos los hombres basadas en ese progreso moral e intelectual».

 

Ambas definiciones no van más allá de las propias fuentes masónicas, las cuales se alimentan -según el muy acreditado criterio de Ullate- de «… los grandes temas del agnosticismo dogmático, del relativismo moral, de la creencia en el progreso ilimitado, del laicismo… [que] se han convertido en el telón de fondo de la vida de nuestros contemporáneos». De este modo, bien puede afirmarse, siempre con las palabras de Ullate, que «… puede que la masonería organización haya perdido gran parte de su vitalidad y que incluso languidezca en casi todos los países, pero indiscutiblemente los principios de la masonería se han impuesto integrándose en la vida cotidiana de la gran mayoría de los habitantes del mundo occidental». En su formidable determinación de la naturaleza de tan discreta institución, Ullate la encaja perfectamente en nuestro mundo actual, atribuyéndole un protagonismo determinante; no en vano «La masonería es un vehículo para transmitir un sistema ético y doctrinal. Es innegable que ha cumplido su misión, una tarea en la que no ha estado sola, pues esos principios, que se originaron fuera de la masonería, han sido defendidos por muchos otros. Una vez más, nos damos cuenta que de cómo una excesiva obsesión con la organización masónica, un exagerado interés por la hipotética condición masónica de algunos personajes claves de la historia, han traído como consecuencia una inflación de la importancia de la institución en sí misma».

 

Resumiendo: los masones son muy pocos, también en la Comunidad Foral, pero su influencia, por el contrario, enorme; habiendo determinado en gran medida los contenidos políticamente correctos del pensamiento y los comportamientos dominantes en Occidente. Otra cuestión que está fuera de discusión es el gusto de masones y masonería por el poder: mediático, académico, político, judicial, financiero… Los propios masones alardean de ello y sus rabiosos oponentes lo acreditan… hasta el paroxismo.

 

La masonería no es una sociedad secreta –sus fines y rituales son conocidos-, pero sí discreta, de modo que es muy difícil saber de la condición masónica de la mayoría de sus integrantes; salvo excepciones, como esos escasos portavoces autorizados. Discreción, secretismo: un terreno tan difuso como atractivo y evocador.

 

En las antípodas ideológicas, muy indirectamente, Navarra se ha visto salpicada por las andanzas de otra entidad más o menos secreta: la «Organización Nacional del Yunque». Según el periodista Santiago Mata, experto español en el tema, se trataría de una «sociedad secreta fundada en México por Ramón Plata e importada a España desde allí por Miguel Ángel López Zavaleta». Y añadimos nosotros que, conforme otras fuentes, sería una entidad empeñada en la conquista de parcelas de poder real desde una perspectiva estratégica “neocon”, imbuida del espíritu de resistencia de los mártires cristeros e infiltrados, en su día, en la alta dirección del derechista Partido de Acción Nacional mejicano.

 

Tan peculiar como oscura historia –lindante con conspiranoias y conspiracionitis tan múltiples como divertidas- ha devenido noticia al ser dos, lo que no es poco dadas las características del medio, los obispos católicos españoles que han desautorizado al Yunque y sus iniciativas.

 

Así, el arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez Plaza, suscribía el pasado 25 de marzo unas declaraciones precedentes del obispo de Getafe, Joaquín María López de Andújar y Cánovas del Castillo, por las que rechazaba las iniciativas de la plataforma HazteOir.org, al valorar que miembros activos de la misma estarían relacionados con El Yunque. En consecuencia, el arzobispo de Toledo prohibía a Hazte Oír y a Derecho a Vivir el desarrollo de sus actividades en parroquias o instituciones de su diócesis. Una decisión sorprendente en tan tolerante institución caracterizada por acoger santos y pecadores, abortistas y meapilas, curas casados y monjas disfrazadas, corderos y lobos. La Iglesia, experta en humanidad y extraordinaria conocedora de su naturaleza, huye de “votos secretos” y similares. De este modo, ambos obispos decidieron que ese secretismo del Yunque era la línea roja que no podían permitir en sus jurisdicciones. Por algo será.

 

En los últimos meses, especialmente en medio digitales católicos de información religiosa (destacando Forum Libertas e InfoVaticana), se venían sucediendo diversas aportaciones documentales, muchas de ellas impulsadas por el mencionado Santiago Mata, en las que se denunciaba el carácter secreto y las pretensiones políticas de esa entidad genéricamente definida como integrista. Todo ello se remitía a Navarra de una manera indirecta, pues, por una parte, el mencionado Santiago Mata es licenciado en periodismo por la Universidad de Navarra. Y, conforme las informaciones difundidas, por ejemplo en Wiki Yunque (del propio Mata), una cierta estructura de esa supuesta organización –que no existe, faltaría más- mantendría actuaciones proselitistas en ambientes ligados a tan potente realidad religioso-cultural navarra.

 

No nos consta que tal estructura pudiera ser relevante numéricamente hablando; pero si está acreditada la presencia ocasional en Navarra de algunos licenciados, en estudios de doctorado y similares, supuestamente vinculados a El Yunque; concretamente de nacionalidad mexicana.

 

En cualquier caso, ¿tienen algo que ver la masonería y esa supuesta organización de El Yunque? Su existencia, ¿es relevante? ¿Tiene algún interés para la gente “normal”?

 

En unos tiempos, los nuestros, en que es una exigencia generalizada la transparencia en las relaciones personales y sociales y el ejercicio responsable de la libertad individual y colectiva, no parece de recibo que algunas instituciones actúen desde el secretismo, con un ánimo más o menos explícito de acceder a determinados resortes de poder manipulando a terceros ignorantes y bienintencionados.

 

El elitismo y el despotismo (todo para el pueblo pero sin el pueblo) caracterizan tales búsquedas a cualquier precio de parcelas de poder. La manipulación de útiles “buenos chicos”, prescindiendo de su voluntad o privándoles del conocimiento necesario, al servicio de magníficos ideales –sean éstos una vía iniciática de la gnosis o la instauración del reinado social de Cristo- repugnan a nuestra mentalidad. Y es que esta exigencia de transparencia, que en definitiva es tratar a la gente con respeto y dignidad, alcanza a todo. Por ejemplo, uno de los motores del terremoto que afecta al bipartidismo en la crisis política actual es la expresión política de esa exigencia tan sentida: que no nos traten como súbditos, o como menores de edad, o como tontos útiles, o como buenos chicos que no necesitan saber más.

 

Por otra parte, el secretismo no es bueno para nadie. Un caso muy reciente. Se ha difundido que Iván Espinosa de los Monteros, secretario general del incómodo partido liberal-conservador VOX, sería miembro del Yunque; entre otros muchos de una lista de Wiki Yunque a la que habría que aplicar el enunciado de «ni están todos son lo que son, ni son todos los que están». Interpelado al respecto, el propio afectado lo ha negado con una contundencia y una convicción tales que difícilmente pueden cuestionar la sinceridad de su desmentido, pero… el mal ya está hecho. Una vez se difunde que menganito o fulanito es esto o lo otro, masón o yunque, amigo de Barcina o asesor del presidente de Osasuna, los males derivados son seguros. Y los efectos colaterales, imprevisibles. No en vano, el secretismo pudre las relaciones personales, pues facilita la extensión de la siempre lacerante sospecha: ¿es sincero en su amistad?, ¿lleva un doble juego?, ¿a quién sirve realmente?... ¿es no es?

 

Naturalmente que los masones tienen derecho a buscar su vía de perfeccionamiento individual, incluso el ejercer una acción filantrópica en la sociedad en la que viven. Pero también lo tienen los católicos, incluso los denominados despectivamente como integristas; y no únicamente los progresistas, liberacionistas y similares. Las diversas creencias religiosas y humanísticas tienen el derecho a vivir conforme sus creencias, en público y en privado, a formarse y a trabajar al servicio del bien común. Negarlo, o considerarlos como una patología social, no es laicidad: es laicismo; y como todo “ismo”, se trata ya de una ideología, con los peligros y derivas que ello conlleva. Pero, tales y cualesquiera otros, deberán actuar respetando la libertad de las personas, sin violentar sus conciencias, sin manipularles o instrumentalizarlos, sin perseguir fines secretos con tácticas maquiavélicas.

 

Es el riesgo subyacente e inevitable de todo despotismo, sea ilustrado, masónico, feminista, ultracatólico, islamista o budista: dividir a la humanidad en dos categorías, la de los elegidos y el rebaño al que dirigir… y manipular.

 

Vivimos en unos tiempos inquietantes. Osasuna a punto de descender a Segunda B o, incluso, de esfumarse por completo. La Caja de Ahorros de Navarra, expoliada irresponsablemente y liquidada a precio de saldo. Los animalistas amenazando con acabar con las esencias toreras de los sanfermines. UPN, al borde de pasar a la oposición… con todos los escenarios abiertos y todas las combinaciones de gobierno posibles. ¿Qué pasara? Navarra, ¿sola o con leche? Y ya se sabe: en río revuelto, ganancia de masones y yunques, perdón, de pescadores de todos los pelajes.

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
6 Comentarios
antonio
Fecha: Viernes, 24 de julio de 2015 a las 17:20
Lo mismo es predicable respecto al Opus Dei. Escrivá de Balaguer, en santo "comprado", decía que no eran secretos, sino discretos, pero la realidad es que es una sociedad secreta. No hay forma real de saber si alguien pertenece o no a la Obra, y en que grado.
No estaría de más recordar que la Constitución establece en su art. 22, 5, lo siguiente: "SE PROHÍBEN LAS ASOCIACIONES SECRETAS y las de carácter paramilitar".
¿Cómo se solucione esto? Pues en mi opinión estableciendo el carácter público e los registros de afiliados de cualquier partido político, sindicato u asociación.
Insomnio
Fecha: Lunes, 13 de abril de 2015 a las 17:00
¿Pero tu perteneces a la secta o no, Oráculo de Delfos?
Mariano
Fecha: Domingo, 12 de abril de 2015 a las 22:35
Santiago,
para dar fundamento a tus alarmas basta con
a) que cites una sola persona del supuesto Yunque que resida en Navarra.
b) que describas qué fines y prácticas dañinas para las personas o instituciones llevan a cabo.
Las noticias sin sujeto son propias de fuegos de campamento o de obsesos. Es lo que tiene escribir tantas vidas de santos :)
Santiago Mata
Fecha: Domingo, 12 de abril de 2015 a las 17:26
por lo demás Mariano me parece que hay que tener unas entendederas muy especiales para adjudicar a Fernando que quiera creer que soy el único que tiene pruebas de la existencia del Yuque él ha mencionado algunas páginas web
Repasa el texto. Lo que dices pinta de idiotas o por lo menos partidistas a los obispos. por una vez piensa si sería posible que hasta tú te equivoques y te hayas fiado de unos impresentables.
Santiago Mata
Fecha: Domingo, 12 de abril de 2015 a las 17:07
Bailly no juzgues y no serás juzgado. Fernando qué hay de malo en advertir que una persona tiene relación con una sociedad secreta si se advierte así de la influencia que pueda tener eso en su actividad pública.
Mariano
Fecha: Sábado, 11 de abril de 2015 a las 22:36
No tengo nada en contra del Yunque mientras no se demuestre que existe y se conozcan sus fines y medios, cosa que hasta el momento nadie ha acreditado. Si, en cambio, son conocidos y acreditados los de la Masonería.
Lo del YUNQUE es muy mediático y casi un YANG necesario para el YING de la ofensiva laicista relativista.
Como sugiere el autor, la única «fuente» sobre el Yunque resulta ser el periodista Santiago Mata quien, después de quejarse de los ataques al Opus Dei mientras fue numerario, ahora vive (y vive de) obsesionado con el Yunque.

La Tribuna • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress