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Sábado, 9 de abril de 2016 | Leída 576 veces
El editorialista de “Le Figaro” advierte de que nos enfrentamos a una alianza entre “Alá y Marx”

Ivan Rioufol: “El islamismo es la continuación de otros totalitarismos como fueron el comunismo y el nazismo”

[Img #8536]Ivan Rioufol, periodista, ensayista y editorialista del periódico francés “Le Figaro”, acaba de publicar un libro que, bajo el título de “La guerre civile qui vient” (“La Guerra Civil que viene”), está conmocionando a la sociedad francesa por la contundencia y lo poco habitual de su mensaje: “Es urgente que la República se despierte y venza su derrotismo. Estamos en medio de una guerra de civilizaciones en Siria, pero también en Francia, contra un enemigo interior desasimilado. Esto es lo que no nos dicen nuestros gobernantes”.

 

En una larga entrevista firmada por Patrice de Meritens y publicada en “Le Figaro Magazine”, Rioufol explica cómo al centrar la atención sobre los bombardeos en Siria, el Gobierno de François Hollande “trata de hacernos olvidar” lo que sucede en las ciudades francesas. “Una parte importante de nuestra juventud se ha descolgado de nuestro modelo de sociedad. Efectivamente, resulta muy importante erradicar al Estado Islámico de Oriente Medio, pero no menos importante es acabar con los miembros que esta organización terrorista mantiene ocultos en nuestros ‘barrios sensibles’”.

 

“El islam radical se hace fuerte en nuestras debilidades”, explica Ivan Rioufol y añade que este totalitarismo se nutre “de los negacionistas que dicen que las cosas no están tan mal, que afirman que el islam no es un problema y que insisten en que la laicidad no está amenazada. No es el islam lo que más me preocupa sino todos esos dirigentes de la República, tanto de derechas como de izquierdas, que desde hace cuarenta años no hacen otra cosa que excusarlo todo, relativizando los valores de la nación y perdiendo totalmente de vista todo lo que configura nuestra identidad. El islamismo totalitario es el fruto destilado por las entrañas de una República dormida por setenta años de paz y que persiste en evidenciar su flojera contra una ideología de conquista que solamente entiende el mensaje de la fuerza. El islamismo que se ha instalado en Francia a través de las maletas de la inmigración musulmana quiere ocupar el vacío creado por una República amnésica. Es preciso que los ciudadanos entiendan la urgencia que tiene Francia por despertarse”.

 

[Img #8535]Ivan Rioufol detalla que se ha llegado a esta situación porque "somos incapaces" de identificar tanto a los enemigos interiores como exteriores. “La actual situación era previsible desde el momento en el que Francia se abrió sin ningún control a la entrada de una inmigración masiva que arrastraba una cultura históricamente opuesta a la nuestra y que, hoy, rehúsa integrarse. El islamismo se encuadra en un marco de continuidad con otros totalitarismos como fueron el comunismo y el nazismo. En sus ‘Memorias’, Albert Speer (arquitecto-jefe de Hitler) relata una conversación con el líder nazi en la que éste le explica cómo el nazismo puede aliarse efectivamente con una religión viril y belicosa como el islam. La analogía entre el nazismo y el islamismo es casi natural, pero me temo que hay mucho miedo para denunciar este nuevo azote. Lo que es peor, numerosos intelectuales y personalidades de la izquierda osan establecer comparaciones entre la situación de los judíos en Europa en los años treinta del pasado siglo y la situación de los musulmanes de hoy. Esta inversión de los valores al servicio de intereses exteriores tiene un nombre: colaboracionismo. El ‘islamo-progresismo’ extiende el espectro de la dominación de una religión, aliando ésta con el marxismo. Se trata, realmente, de una alianza entre Alá y Marx”.

 

El autor de “La guerre civile que vient” explica que la política es incapaz de enfrentarse al ascenso del nuevo totalitarismo. “No se atreven ni a nombrarlo. Prefieren hablar sobre el paro o sobre la crisis económica que, aunque son asuntos muy importantes, están lejos de ser tan esenciales como la crisis identidad que padecemos y de cuya resolución depende nuestra supervivencia”.

 

Preguntado sobre qué es lo se debería hacer desde un punto de vista político y social para luchar contra ese nuevo totalitarismo que representa el islamismo, Ivan Rioufol explica que es necesario “declarar una guerra legal, jurídica, moral y verbal. Hay que instar a David Cameron a que apunte a los Hermanos Musulmanes como los socios de los terroristas en el Reino Unido. Es preciso que señalemos a nuestros enemigos interiores y a sus colaboradores: los salafistas, los Hermanos Musulmanes, algunas mezquitas, determinadas escuelas coránicas, la extrema izquierda antisionista, etc. No hay que ceder ni un milímetro en lo que hace referencia a la petición islámica de disfrutar de menús específicos, de utilizar el burka, de exigir determinadas prebendas en los hospitales o en las escuelas. Nadie desea una Guerra Civil, pero ésta se hará inevitable si el totalitarismo islamista se decide a lanzar una prueba de fuerza para obtener la sumisión que busca en nuestra sociedad. El mundo ha cambiado. Es necesario que salgamos de nuestro sopor y reconocer que estamos en guerra, dentro de un modelo parecido al que se vive en Israel. Tendremos más atentados en Francia. Si cedemos ante los islamistas en determinados puntos sería un error crucial porque su proyecto político a largo plazo es la instauración del ‘Califato’, ese nuevo comunismo. Debemos caminar hacia una aplicación estricta de lo que debe ser una República fuerte y orgullosa de sus valores, frente a quienes dicen preferir la muerte a la vida. Para nosotros, que venimos de un largo de tiempo de paz, esto supone aceptar infligir violencia de respuesta e, incluso, aceptar que puede ser necesario morir”. 

 

Ivan Rioufol explica cómo, en los países anglosajones, los tres consejos que se han dado a la población en caso de agresión terrorista son “escapar, ocultarse y combatir”. En Francia, por el contrario, este listado de recomendaciones se ha convertido en “escapar, ocultarse y alertar”. “Se ha suprimido la idea de ‘combatir’. Así se comprende que, en sus análisis sobre el futuro de Europa, la NSA norteamericana haya imaginado como un posible escenario nuestra transformación en ‘Eurostán”. Nuestro primer y mayor enemigo somos nosotros mismos”.

 


 

 

 
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