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Ernesto Ladrón de Guevara
Lunes, 6 de junio de 2016

Historia de la resistencia al nacionalismo en Cataluña

Noticia clasificada en: Secesionismo en Cataluña

[Img #8971]Es el título de un libro de Antonio Robles, que en 700 bien nutridas páginas hace un recorrido de la lucha durante 25 años por hacer prevalecer la sensatez, eso que llamamos sentido común que, a veces, deja de serlo para pertenecer simplemente, y no es poco, a la racionalidad, al sentimiento justo de las cosas.

 

Antonio Robles es un hombre que ha combatido durante un cuarto de siglo, que se dice pronto, contra la injusticia, contra los abusos del nacionalismo, contra el monopolio de la lengua para la construcción nacional, en este caso en Cataluña. Su recorrido vital a lo largo de este comentario desbordaría el ámbito de un artículo. No cabe en unas simples páginas. Y sus méritos en la lucha por la democracia, por la libertad y por la igualdad, y la prevalencia de la ley, sobre el capricho caciquil de los que usan las instituciones para provecho de su clan o tribu, son demasiado extensos para referirlos en tres o cuatro folios, que es la extensión habitual de mis artículos; por eso lo omito. Pero leyendo su libro causa vértigo la inteligente y prolífera actividad que ha desarrollado durante tanto tiempo para poner a la luz los abusos del nacionalismo, y, sobre todo, el exterminio de una lengua que es común de todos los españoles y también de los catalanes como tales.

 

Bastaría con decir que Antonio Robles fue uno de los baluartes fundamentales para el surgimiento de Ciutadans en Cataluña, pero antes fue el catalizador de otros muchos movimientos cívicos como la Asociación por la Tolerancia, Foro Babel, entre otros, y líder de la sociedad civil catalana no nacionalista. Allí donde había una voz contraria a las políticas discriminatorias hacia el castellano y a los castellanohablantes, tanto en la escuela o la sociedad, allí estaba Antonio Robles.  Yo diría que es un Quijote contemporáneo, solamente que los molinos en este caso no son gigantes, no hay nada ficticio ni imaginado en toda la extensa exposición de 25 años de lucha contra la sinrazón.

 

Recuerdo una caravana por la tolerancia lingüística que organizó por lo ancho y largo de  España. Le recibí en Vitoria, en un ambiente gélido y con el miedo latente en el ambiente por el terrorismo que en aquel tiempo dominaba las calles. Lo cita en la página 345 del libro. “Debíamos llegar a las 12 de la mañana a la cita.  Ni antes ni después. Así lo hicimos. Nada más llegar, me indicó que aparcáramos la caravana lo más alejado posible de la cafetería y me citó a solas con ella. Cuando llegué, me esperaba un una mesa. [Se refiere a Enriqueta Benito]. Era robusta y muy amable. Me explicó. ‘Hoy tenemos suerte, los batasunos tienen una manifestación fuera de la ciudad. Tenemos dos horas mientras ellos hacen de las suyas fuera’. Y me dio todo tipo de detalles. ‘¿Cómo soportas esto cada día?’  Le pregunté aturdido por tantas medidas de seguridad. ‘Bien, no nos queda otra’. Y me abrió el bolso.  ‘Por si acaso’. Era una pistola descomunal, o a mí me lo pareció. Sentí admiración y tristeza a partes iguales. El plan era rígido. Lo prepararíamos todo para llegar a la Plaza de la Virgen Blanca, el corazón de la ciudad. Debíamos estar a las tres de la tarde, contactar con los medios y repartir propaganda, y a las cinco marchar. Debíamos ser diligentes. Allí nos esperaba Ernesto Ladrón de Guevara, presidente de Veleia, una asociación creada a imagen y semejanza de las que habían nacido en Cataluña en defensa de los derechos lingüísticos. Aunque allí nadie sabía quién  había detrás de ella, pues no daban nombres por temor a las amenazas terroristas”

 

Antonio Robles, hace un extenso recorrido por todas las vicisitudes y acciones desarrolladas para denunciar la vulneración de los derechos lingüísticos y las barbaridades cometidas en el sistema educativo catalán, y cuenta con todo lujo de detalles acontecimientos claramente terroristas como la del secuestro y tiro en la rodilla al periodista y entonces profesor Federico Jiménez Losantos.

 

Se detiene a narrar las numerosas traiciones de la izquierda catalana en todas sus expresiones, abandonando a su suerte a la comunidad castellanohablante y sumándose a los procesos nacionalistas, olvidando sus orígenes y la ideología propia de organizaciones como CC.OO, UGT, por no decir el PSC, que se sumaron al carro del régimen impuesto por Pujol, para disfrutar de las prebendas del mismo aún dejando por el camino todas sus esencias.

 

Antonio Robles es un amante del Estado de Derecho y del constitucionalismo del 78 como fuente de convivencia, por eso no pudo ni quiso dar la espalda a las numerosas transgresiones a la ley, muchas veces permitidas por los poderes del Estado, revelándose  contra ellas. De todas estas acciones y situaciones da buena cuenta a lo largo de tan extenso trabajo documental que hace del libro una obra de consulta de lo que han sido estos treinta y cinco años de sistemáticas vulneraciones a la ley y a la justicia que se han sucedido en Cataluña, abocando, durante este último lustro a un proceso secesionista que, si nadie lo remedia, culminará por causa y culpa de las omisiones de los que han tenido y tienen el deber de velar por el cumplimiento de la letra y espíritu del texto constitucional.

 

El Manifiesto por la Tolerancia Lingüística en Cataluña de 1994,  dice en uno de sus párrafos lo siguiente: “Esa ilegal práctica pedagógica que impone la Generalidad a nuestros hijos lleva al niño a la apatía escolar, y como consecuencia, a un menor rendimiento intelectual reflejado en su menor capacidad abstractiva y en su escasa disposición para la concentración y el esfuerzo. Y esto es especialmente grave en los niños de capacidad intelectual media, mediabaja que, si bien en circunstancias escolares normales superarían sus estudios –aunque sin holgura-, con dificultades lingüísticas les será difícil lograrlo”  (pg. 261)  

 

Cosas así va relatando en su libro Antonio Robles, dando testimonio de la impasibilidad e indiferencia de los gobiernos de la Generalidad e incluso de los de España con estas realidades que afectan a los derechos individuales (constitucionales) de los ciudadanos, en este caso niños indefensos.  Y sigue con cuestiones de tan abrumador sentido común como la que esta: “Nosotros entendemos que ningún niño de Cataluña o de cualquier otro lugar de España debe verse privado del derecho a usar y a conocer, lo mejor posible, una cultura y una lengua que, además de ser común de todos los españoles, es la segunda en importancia en el mundo, hecho que nos sitúa en un lugar de privilegio a ella y a los 400 millones de seres humanos que tenemos la inmensa suerte de compartirla”  (pg 263)

 

La enorme extensión documental de estos episodios de resistencia de una minoría intelectual de activistas catalanes hace imposible una recensión de un libro como éste. Por ello me limito a decir que es esencial para todo aquel que quiera penetrar en la intrahistoria de lo ocurrido en Cataluña, y conocer, así mismo, a héroes silenciosos que han intentado frenar, ya que era imposible pararlos, los abusos de quienes consideraban a Cataluña su cortijo particular, ignorando la pluralidad social catalana, y reduciéndola a su mínima expresión mediante el control de la escuela, de los medios de comunicación y del movimiento asociativo. Algo muy parecido a lo ocurrido en el País Vasco pero de forma, incluso, más caricaturesca.

 

El libro termina con una prolija exposición del nacimiento de Ciudadanos, del periodo en el que el propio Robles alcanzó, casi sin quererlo, las más altas responsabilidades en la dirección del actual partido de Albert Rivera, siendo parlamentario junto a éste y a José Domingo, y, finalmente, su salida de dicha opción política por discrepancias en la forma y en el fondo de las estrategias desarrolladas.

 

Sobre todo se lamenta de la imposibilidad de haber llevado a buen puerto la convergencia de Ciudadanos y UPyD, que hubiera dado unos buenos frutos electorales evitando la dispersión de votos; por las torpezas de unos y la cerrazón de otros, situaciones muy típicas en el espacio centrista.

 

Recomiendo vivamente la lectura de este libro, tanto por el interés del personaje que es el autor del mismo, como el enorme interés de este extenso trabajo para conocer lo que ha ocurrido en Cataluña, sus entresijos  fácticos, su idiosincrasia y el disparate que ha sido se mire desde el ángulo que se mire.

 


 

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