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Isabelle Lafont para La Tribuna del País Vasco
Jueves, 3 de noviembre de 2016
Turbas de solicitantes de asilo llevan el caos a la capital francesa

Guerra de inmigrantes en las calles de París

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Las calles adyacentes a la conocida estación de metro Stalingrad de París se han convertido durante los últimos días en auténticas zonas de guerra. Las batallas entre diferentes bandas rivales de inmigrantes acampados en este lugar han dejado escenas de una violencia insólita, con múltiples personas heridas, policías incapaces de poner orden, vecinos aterrorizados, incendios en las aceras y mobiliario urbano destrozado.

 

Ayer mismo, decenas de inmigrantes rompieron nuevamente la calma tensa existente desde hace meses en este popular y hasta hace poco elegante 10º distrito parisino con una algarada de varias horas de duración que ha colmado los ánimos de los lugareños, hartos de una situación de delincuencia, miseria, falta de higiene e inseguridad a la que el Ayuntamiento socialista de París ha respondido respaldando una marcha de extrema izquierda a favor de los migrantes.

 

Las peleas entre grupos organizados de inmigrantes cada vez son más habituales en lo que realmente se ha convertido en un auténtico campo de refugiados en el centro de París. 3.000 inmigrantes acampados, en su mayoría hombres jóvenes, han convertido los alrededores de la estación de metro de Stalingrad en un infierno que está arruinando los negocios de la zona, que está provocando la marcha de numerosos vecinos y que ha provocado que el miedo se instaure entre las persona simplemente decentes.

 

Faisal, un comerciante citado por el periódico francés “Le Figaro”, ha explicado que los vecinos “viven con miedo y con temor por el futuro de sus negocios”. "El hedor de la orina, las heces y la basura ha hecho de Stalingrad un lugar insalubre para vivir”, explica. “Este vecindario está muerto, nadie quiere venir aquí. La gente tiene miedo y se encierra en sus casas”. En opinión de Faisal, los franceses han sido muy amables con los inmigrantes, así que “lo menos que pueden hacer es respetar la ley y tratar de integrarse”.

 

Jeanne, otra residente de Stalingrad, también entrevistada por Le Figaro, explica que los migrantes se han vuelto cada vez más violentos con los lugareños. “Están arrebatando joyas y bolsos a los transeúntes, incluso están robando pan. También los he visto golpear a la gente”.

 

Marie, otra vecina cuyo domicilio se halla cerca de Stalingrad, prácticamente al lado del gigantesco e improvisado campamento migratorio, explica que "la vida aquí se ha vuelto insoportable. Más de 2.500 ocupantes fueron evacuados en septiembre, y ahora, menos de dos meses más tarde, están de vuelta. Además, como se ha cerrado la ‘jungla’ de Calais, las cosas están a punto de empeorar “.

 

Monique resume bien la situación: “No tengo palabras. Estoy totalmente desesperada. Las calles están llenas de basura y heces. Y, por la noche, solamente oímos gritos de sangre”.

 

 


 

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