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Jueves, 15 de diciembre de 2016
Se trata de una de las grandes publicaciones españolas de pensamiento

“Razón Española” alcanza su número 200

La revista de pensamiento “Razón Española”, nacida en 1983 de la mano de Gonzalo Fernández de la Mora y Mon, uno de los intelectuales españoles más sólidos del siglo XX como impulsor de la doctrina razonalista en la filosofía política, alcanza su número 200 manteniéndose como una de las empresas intelectuales más interesantes y persistentes en el escenario del pensamiento en lengua española.

 

Pero, ¿qué es el razonalismo?, base intelectual de la frevista. Para el abogado radicado en Sevilla Juan Luis Ferrari, el razonalismo no es un racionalismo. Mientras el racionalismo se contrapone a fideísmo y empirismo, el razonalismo rechaza el patetismo y el voluntarismo; se trata de la razón frente “a la pasión y a la arbitrariedad”. El razonalismo, a diferencia del racionalismo, arranca del hecho de la existencia de “dosis inmensas de irracionalidad en el comportamiento humano”; pero que, al mismo tiempo, ha de ser la razón la que debe “dominar a las pasiones y a la veleidad”.
 

 

Este mismo autor, en su intento de determinación de la naturaleza del proyecto intelectual de Razón Española, escribe que “Se ha pretendido situar la continuidad de Acción Española en la revista de Fernández de la Mora, pero probablemente resulta equivocada tal pretensión, además de sinceramente desmentida por el concernido. Es cierto que Fernández de la Mora quiso desarrollar un proyecto de modernización selectiva del ideario conservador. Pero Vegas, en su tiempo, sólo quiso adaptar metodológica y no doctrinalmente el pensamiento tradicional y aun tradicionalista. A diferencia de lo pretendido por los colaboradores de Verbo, que desde luego sí pueden situarse en esa continuidad, con todos los límites que se quiera, Fernández de la Mora estimaba que ya no podía defenderse in toto el antiguo proyecto de Acción Española: porque tras el Concilio Vaticano II la confesionalidad del Estado ya no era sostenible; y lo mismo ocurría con el monarquismo tradicional, porque la propia dinastía había renunciado a ese modelo político y aceptado el liberalismo constitucional. Lo que todavía resultaba actual en el legado de la revista dirigida por Maeztu era la interpretación menendezpelayana del pasado nacional y la representación corporativa”. De este modo, al entender de Ferrari, “Fernández de la Mora fue el único intelectual de la derecha española capaz de reflexionar sobre los fundamentos teóricos y epistemológicos de un nuevo conservadurismo. Se sintió seducido –como antes lo estuvo y no dejó de estarlo por Ortega y Gasset– por el desarrollo teórico del neoliberalismo económico y político de Milton Friedman y Friedrich von Hayek, que se había convertido en la auténtica alternativa al socialismo y a la democracia (…)”.

 

[Img #10326]La editora de Razón Española es la Fundación Balmes, que estableciera años antes Federico Silva Muñoz, siendo su finalidad “contribuir -en palabras de Gonzalo Fernández de la Mora- al desarrollo de una concepción del mundo: el humanismo, que es la sustancia racional de la filosofía cristiana”. Así, su objetivo no sería “pragmático, sino teórico; no es inmediato, sino mediato; no es político, sino dialéctico”. La dirigió hasta su muerte, acaecida el 10 de febrero de 2002. Si aquella circunstancia presagiaba, para algunos, la pronta desaparición de la revista, la realidad ha desmentido tal evento; alcanzando con el que comentamos, su número 200; toda una proeza intelectual y material, y más en unos tiempos de desprecio del pensamiento libre y del ejercicio humano de la razón desde las factorías de lo “políticamente correcto”.

 

Dirigida en la actualidad por Gonzalo Fernández de la Mora y Varela, tamaña trayectoria constituye, en tales circunstancias, un consolidado proyecto intelectual que merece su difusión y reconocimiento.

 

En la “Carta del editor” que abre el número 200 de la revista, se explica que “este número es un número de celebración” y se recuerda que en el otoño de 1983 apareció el primer número de la publicación, fechado en los meses de octubre y noviembre. “Treinta y tres años más tarde, ponemos en sus manos el número 200. Un hito en las revistas de pensamiento españolas; de continuidad intelectual y de continuidad económica. En estas décadas hemos sufrido muchas bajas, como la de nuestro fundador, por el inevitable transcurso del tiempo (el último en dejarnos, después de 97 años de vida larga y fructífera, ha sido el jurista navarro Javier Nagore Yárnoz, requeté en la guerra), pero sus ausencias nos las consuelan en parte la incorporación de nuevas firmas y, por supuesto, de suscriptores”.

 

Como estudio principal del número 200, la revista propone el artículo “Contradicciones de la partitocracia”, en el que su autor, Gonzalo Fernández de la Mora, “destaca la gran verdad de la teoría política: al fin y al cabo, detrás de cada sistema político, sólo está el gobierno de unos pocos sobre muchos, es decir, la oligarquía. En una exposición rutilante, el académico desmonta los argumentos a favor no ya de la democracia, sino de la partitocracia, partiendo del modelo instalado en España”.

 


 

 
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