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Una entrevista de Miklós Cseszneky
Miércoles, 21 de junio de 2017
Autora de "El lirio de fuego"

Vic Echegoyen: “Escribo en español porque es el idioma en el que lo siento todo más hondo”

Una entrevista de Miklós Cseszneky

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Vic Echegoyen es una de las pocas personas renacentistas de nuestros tiempos: es traductora, pintora e ilustradora, y ahora acaba de publicar su primera novela, “El lirio de fuego” (Ediciones B), que está siendo objeto de múltiples elogios por parte de los lectores. Vic Echegoyen nació en Madrid, es sobrina nieta de Sándor Márai, trabaja como intérprete de la OSCE y de la Unión Europea, y vive a caballo entre Hungría, Viena y Bruselas. “El lirio de fuego” es su primera novela.

 

Tanto los intérpretes como los escritores son malabaristas de palabras. ¿Es algo natural que una intérprete decida escribir novelas?

 

La verdad es que muchos colegas míos que son intérpretes se dedican a cuestiones artísticas: pintan, son fotógrafos, escultores o escriben, y yo soy una más en ese sentido. Además, me viene de la familia, ya que tengo dos escritores en mi árbol genealógico.

 

Tu tío trastatarabuelo era el famoso dramaturgo húngaro Imre Madách, cuya obra principal, "La Tragedia del Hombre" es, según muchos críticos, superior a "Fausto" de Goethe. También eres sobrina nieta de Sándor Márai...

 

Tengo esa suerte y ese honor, pero aún me falta mucho para estar a su altura.

 

Sándor Márai era húngaro, aunque vivió exiliado en Italia y en los Estados Unidos. Tú eres española de orígenes múltiples...

 

Tengo ascendencia española, húngara, argentina, rusa, austríaca y francesa. Sin embargo, me siento española: nací en Madrid, me crié e hice mis estudios en España y, además, mi idioma de trabajo y de escritura es y siempre será el español.

 

Entonces, ¿no contemplas la posibilidad de escribir en otros idiomas?

 

A veces también escribo en inglés, pero dicen que el idioma en el que uno debe escribir es aquel en el que ama, en el que odia y en el que lo siente todo más hondo, y para mí ese idioma siempre ha sido el español, que además es una lengua muy rica y maravillosa.

 

¿Cuál es el tema principal de tu primer libro, "El Lirio de Fuego"?

 

Es una novela de aventuras clásica, al estilo de las que solía escribir Alexandre Dumas. Se trata de una historia que se desarrolla en Francia, Inglaterra y territorios españoles en los siglos XVI y XVII durante la Guerra de los Treinta Años, y contiene intrigas, romance y humor. Además se basa en personajes y hechos reales en un 90 por ciento.

 

Combina tres temas principales: el cardenal Richelieu, que me apasiona desde niña; Milady de Winter, uno de mis personajes ficticios favoritos; y la venganza hasta sus últimas consecuencias. De ahí el título definitivo de la novela: el lirio de fuego encarna los tres a la perfección.

 

¿Por qué Richelieu y las mujeres de su familia?

 

Al leer las obras escritas por Richelieu y acerca de él descubrí que las mujeres de su familia eran igual de fascinantes, y lo habían marcado profundamente; preferí ese enfoque íntimo a la típica leyenda negra del villano genial al que todos nos encanta odiar. En cuanto a Milady, forma parte de la misma tradición literaria, y es un personaje tan misterioso y con tantas facetas sin explorar como el cardenal.

 

¿Cómo eran entonces el Cardenal y Milady?

 

Son personajes que han sufrido mucho y que vienen de familias que hoy llamaríamos familias rotas o disfuncionales, donde había abusos, alcohol y demencia: problemas graves para los que entonces realmente no había solución. Cada uno trataba de sobreponerse a ellos, y de ahí que los dos fuesen personajes muy luchadores y muy vulnerables a la vez, capaces de grandes sacrificios y también de una gran crueldad para conseguir sus objetivos.

 

¿Qué te has propuesto con “El Lirio de Fuego”?

 

Quiero dar respuesta a muchos interrogantes de “Los Tres Mosqueteros”: ¿Por qué no sabemos más de Milady? ¿Por qué la marcaron a fuego, y cómo trepó desde la miseria a la cima de la corte? ¿Qué clase de hombres eran sus dos maridos, sobre todo el mosquetero Athos: fueron víctimas inocentes de ella, o algo muy distinto?  ¿Cómo llegó a ser espía de Richelieu, y qué secretos comparte con él? ¿Y si los villanos reescribieran su propia historia, en vez de los vencedores que los han silenciado? Ese era el reto que me propuse.

 

Tras el éxito de tu primera novela, ¿qué proyectos tienes para el futuro?

 

Pues, si Dios quiere, me gustaría seguir escribiendo. Ya tengo en el cajón varias novelas de varios géneros. He escrito, por ejemplo, una novela de aventuras medievales, basada también en acontecimientos históricos, y otra que se desarrolla en los siglos XVIII y XVIIII entre Francia y España en una época muy movida, muy convulsa. Ahora mismo estoy terminando una novela histórica de aventuras ambientada en Francia bajo Luis XIV, en Bélgica y en España, basada al 100 por 100 en personajes y hechos reales.   

 

Trabajas en Bruselas y Viena, mientras vives en Hungría. ¿Tu experiencia en varios países se manifiesta a la hora de escribir?

 

Yo creo que sí. Al igual que las personas, cada lugar es único, y los diferentes idiomas, los distintos sonidos musicales e incluso la variedad de los sabores te marcan para siempre. Vivir en otro país te aporta nuevas ideas, te hace replantearte muchas cosas y te hace más abierto al mundo. Es una experiencia muy enriquecedora, especialmente para una escritora.

 

Sobre todo para una escritora que también se dedica a ilustrar sus novelas...

 

Mi abuela, que era pintora de profesión, me enseñó a dibujar y a pintar desde niña; además, siempre me han atraído los libros ilustrados. Así que, cuando empecé a escribir, me pareció natural ir haciendo ilustraciones con plumín y tinta china para las escenas claves de la novela; dibujar me ayuda a sumergirme en la acción, reflexionar sobre lo que sucede, y decidir cuáles son los detalles o las sensaciones que quiero destacar, lo que, a su vez, me ayuda a describir mejor la escena. Son dos técnicas que se complementan muy bien entre sí para contar lo mismo, y por eso cada capítulo tiene su propia ilustración.

 

¿Te gustaría vivir algún día solo de la escritura y de la pintura, es decir, de la creatividad?

 

Quizá en un futuro lejano; pero creo que para alguien que recrea historias de evasión y aventuras a partir de hazañas, héroes y valores de otros tiempos, que a veces no podrían ser más diferentes de los nuestros, es esencial mantener un vínculo muy sólido e inmediato con los hechos, las personas y los valores reales del presente por los que todos luchamos cada día, para no perder la perspectiva ni el enfoque realista de las cosas. Por eso es tan valioso para mí conservar mi trabajo como traductora e intérprete; no solo me encanta por la gran variedad que ofrece, sino que me mantiene en contacto diario con el mundo, las personas y los problemas reales, con esta vida turbulenta que nos toca vivir ahora tal y como es, y no como nos gustaría que fuera. Como decía el profesor Dumbledore a Harry Potter: "No es bueno perderse en ensoñaciones hasta el punto de olvidarse de vivir". Esta es la vida que nos ha tocado compartir ahora y que, el día de mañana, fascinará a los escritores futuros y será su fuente de inspiración para escribir sus propias historias.

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