José Errasti y Marino Pérez Álvarez
“Nadie nace en un cuerpo equivocado”
![[Img #22130]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/05_2022/7925_screenshot-2022-05-29-at-18-25-14-conversaciones-deusto-con-jose-errasti-y-marino-perez-acerca-de-nadie-nace-en-un-cuerpo-equivocado.png)
Nadie nace en un cuerpo equivocado es un ensayo que acaba de publicar Ediciones Deusto en el que dos profesores de psicología de la Universidad de Oviedo desmenuzan los "éxitos y miserias" de la llamada teoría "queer", una corriente cultural que, entre otras cosas, plantea que el sexo no es binario (hombres-mujeres) y defiende la transición de quienes sientan que viven en un cuerpo que no les corresponde.
El aumento de casos de adolescentes y niños que decían haber nacido en un cuerpo equivocado hizo que a los psicólogos españoles José Errasti y Marino Pérez Álvarez empezaran a investigar qué había detrás de esa realidad porque, como explican, no hay basamentos en la medicina, la neurociencia, la psiquiatría o psicología, ni ninguna filosofía sólida que permita afirmar que una persona pueda nacer en un cuerpo equivocado.
“Cuando empezamos tenía que ver con adolescentes, pero luego fuimos viendo que cada vez se estaba presentando en edades más tempranas y cada vez abundaban más las llamadas infancias trans, donde niños de muy corta edad, incluso de cinco años o menos, empezaban a ser tratados para que transicionaran hacia el otro sexo simplemente por haber manifestado un día que ellos se sentían de otro sexo. Habría que ver qué cine, que televisión, qué cursos han recibido en la escuela, qué les han contado en clase”, explica Errasti, profesor titular de psicología de la Universidad de Oviedo.
Errasti cuenta que apenas iniciaron la investigación comprendieron que el tema era mucho más complejo de lo que se puede ver a primera vista porque detrás había un movimiento, una filosofía, intereses económicos, medios de comunicación, grandes empresas y redes sociales que planteaban “de forma errónea” lo que es el sexo, el género y los estereotipos sexuales. Unos planteamientos que, según indican los autores, destruyó logros alcanzados y generó problemas donde no los había.
“El movimiento 'queer' vuelve a poner de relieve los estereotipos sociales. De manera que, algo que se estaba superando, otra vez vuelve a ser muy importante porque para definir si alguien es trans tiene que basarse en si una chica tiene modales de chico, o si un chico tiene modales de chica. En este sentido, el movimiento 'queer', lejos de ser progre, es retrógrado y opresor porque oprime con esos discursos y esas formas de entender las relaciones sexuales, la vida, oprime con discursos y crea problemas donde no los había. Hasta hace poco los niños en edades escolares no tenían problemas de identidad de género y ahora los tienen”, sostiene Pérez Álvarez, catedrático de psicología clínica en la Universidad de Oviedo.
En el libro, los autores señalan que la teoría 'queer' comenzó en los años 90 en los campos universitarios de Estados Unidos, especialmente de la mano de la filósofa estadounidense Judith Buttler. Desde entonces, como señala Errasti, esta teoría se ha expandido “fantasmagóricamente” por distintos espacios de poder de diversos rincones del mundo, especialmente en Estados Unidos, Europa y Canadá. Y, en relativamente poco tiempo, lograron el apoyo de grandes empresas como Amazon o MasterCard, entre otras, de bancos, gobiernos, partidos políticos, medios de comunicación, redes sociales e incluso de personas de izquierda a quienes “este tema les suena a combatir la discriminación por orientaciones sexuales, cuando en realidad no lo es".
“Es un movimiento que cuenta con el apoyo de todas las grandes corporaciones, de todos los grupos mediáticos, de toda la banca y, sin embargo, está logrando retener la imagen de ser un grupo minoritario, invisibilizado, de gente que por fin lucha por sus derechos sociales. Es inaudito”.
El generismo 'queer' es un nuevo transactivismo que surge tras las grandes conquistas sociales de las últimas décadas relativas al respeto y los derechos de las personas que no encajan en los roles sexuales tradicionales. Según Errasti y Pérez Álvarez, este transactivismo se basa en una filosofía posmoderna ya superada, en una idea particular de justicia social y en una agenda política que no se corresponde con los problemas reales de los individuos. Lo que se presenta como una revolución que por fin da voz a una realidad invisible hasta hoy puede estar encubriendo la legitimación educativa, jurídica y social de los estereotipos sexuales más conservadores.
Nadie nace en un cuerpo equivocado aborda este tema desde varias vertientes diferentes: la psicológica, la filosófica y la sociológica; y atiende a fenómenos como las redes sociales, la vida en la ciudad moderna, la publicidad, la infantilización de la universidad o los problemas actuales de la infancia y la adolescencia, entre otros.
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Nadie nace en un cuerpo equivocado es un ensayo que acaba de publicar Ediciones Deusto en el que dos profesores de psicología de la Universidad de Oviedo desmenuzan los "éxitos y miserias" de la llamada teoría "queer", una corriente cultural que, entre otras cosas, plantea que el sexo no es binario (hombres-mujeres) y defiende la transición de quienes sientan que viven en un cuerpo que no les corresponde.
El aumento de casos de adolescentes y niños que decían haber nacido en un cuerpo equivocado hizo que a los psicólogos españoles José Errasti y Marino Pérez Álvarez empezaran a investigar qué había detrás de esa realidad porque, como explican, no hay basamentos en la medicina, la neurociencia, la psiquiatría o psicología, ni ninguna filosofía sólida que permita afirmar que una persona pueda nacer en un cuerpo equivocado.
“Cuando empezamos tenía que ver con adolescentes, pero luego fuimos viendo que cada vez se estaba presentando en edades más tempranas y cada vez abundaban más las llamadas infancias trans, donde niños de muy corta edad, incluso de cinco años o menos, empezaban a ser tratados para que transicionaran hacia el otro sexo simplemente por haber manifestado un día que ellos se sentían de otro sexo. Habría que ver qué cine, que televisión, qué cursos han recibido en la escuela, qué les han contado en clase”, explica Errasti, profesor titular de psicología de la Universidad de Oviedo.
Errasti cuenta que apenas iniciaron la investigación comprendieron que el tema era mucho más complejo de lo que se puede ver a primera vista porque detrás había un movimiento, una filosofía, intereses económicos, medios de comunicación, grandes empresas y redes sociales que planteaban “de forma errónea” lo que es el sexo, el género y los estereotipos sexuales. Unos planteamientos que, según indican los autores, destruyó logros alcanzados y generó problemas donde no los había.
“El movimiento 'queer' vuelve a poner de relieve los estereotipos sociales. De manera que, algo que se estaba superando, otra vez vuelve a ser muy importante porque para definir si alguien es trans tiene que basarse en si una chica tiene modales de chico, o si un chico tiene modales de chica. En este sentido, el movimiento 'queer', lejos de ser progre, es retrógrado y opresor porque oprime con esos discursos y esas formas de entender las relaciones sexuales, la vida, oprime con discursos y crea problemas donde no los había. Hasta hace poco los niños en edades escolares no tenían problemas de identidad de género y ahora los tienen”, sostiene Pérez Álvarez, catedrático de psicología clínica en la Universidad de Oviedo.
En el libro, los autores señalan que la teoría 'queer' comenzó en los años 90 en los campos universitarios de Estados Unidos, especialmente de la mano de la filósofa estadounidense Judith Buttler. Desde entonces, como señala Errasti, esta teoría se ha expandido “fantasmagóricamente” por distintos espacios de poder de diversos rincones del mundo, especialmente en Estados Unidos, Europa y Canadá. Y, en relativamente poco tiempo, lograron el apoyo de grandes empresas como Amazon o MasterCard, entre otras, de bancos, gobiernos, partidos políticos, medios de comunicación, redes sociales e incluso de personas de izquierda a quienes “este tema les suena a combatir la discriminación por orientaciones sexuales, cuando en realidad no lo es".
“Es un movimiento que cuenta con el apoyo de todas las grandes corporaciones, de todos los grupos mediáticos, de toda la banca y, sin embargo, está logrando retener la imagen de ser un grupo minoritario, invisibilizado, de gente que por fin lucha por sus derechos sociales. Es inaudito”.
El generismo 'queer' es un nuevo transactivismo que surge tras las grandes conquistas sociales de las últimas décadas relativas al respeto y los derechos de las personas que no encajan en los roles sexuales tradicionales. Según Errasti y Pérez Álvarez, este transactivismo se basa en una filosofía posmoderna ya superada, en una idea particular de justicia social y en una agenda política que no se corresponde con los problemas reales de los individuos. Lo que se presenta como una revolución que por fin da voz a una realidad invisible hasta hoy puede estar encubriendo la legitimación educativa, jurídica y social de los estereotipos sexuales más conservadores.
Nadie nace en un cuerpo equivocado aborda este tema desde varias vertientes diferentes: la psicológica, la filosófica y la sociológica; y atiende a fenómenos como las redes sociales, la vida en la ciudad moderna, la publicidad, la infantilización de la universidad o los problemas actuales de la infancia y la adolescencia, entre otros.











