Viernes, 09 de Enero de 2026

Actualizada Viernes, 09 de Enero de 2026 a las 07:57:23 horas

Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Continuar...

Jueves, 08 de Enero de 2026 Tiempo de lectura:

Cómo mejorar el aislamiento térmico en comunidades de vecinos sin obras mayores

[Img #29534]

 

La mayoría de los edificios construidos en España antes de los años 90 presentan un problema común: fachadas con cámaras de aire sin aislamiento térmico. Esta carencia se traduce en viviendas frías en invierno, calurosas en verano y con un consumo energético mucho más alto de lo necesario.

 

En un contexto de precios energéticos al alza, muchas comunidades de propietarios buscan empresas de aislamiento para mejorar la eficiencia del edificio sin recurrir a grandes reformas. Una de las más efectivas y rápidas es el aislamiento insuflado, una técnica que permite aislar un bloque completo sin obra ni andamios.

 

El aislamiento insuflado: una solución rápida y eficaz

 

El aislamiento insuflado consiste en inyectar material aislante dentro de la cámara de aire existente en los muros o techos del edificio.

 

El proceso se realiza mediante una máquina que impulsa el material a presión controlada a través de pequeñas perforaciones, que después se sellan. No requiere obra visible, no altera la estética del edificio y puede completarse en cuestión de días.

 

Este tipo de aislamiento es especialmente adecuado para bloques residenciales construidos entre los años 60 y 90, donde las cámaras de aire son accesibles y permiten rellenarse fácilmente.

 

El resultado es inmediato: reducción de pérdidas térmicas, mayor confort y un ahorro de entre el 25 % y el 45 % en calefacción y aire acondicionado, según el tipo de muro y el material empleado.

 

Ventajas colectivas para comunidades de vecinos

 

Intervención rápida y sin molestias
El aislamiento insuflado no requiere andamios ni obras interiores. En un edificio de tamaño medio puede realizarse en una semana, sin interrumpir la vida de los vecinos ni generar residuos.

 

Ahorro energético y mejora del confort
Al reducir las pérdidas térmicas, el edificio mantiene una temperatura interior más estable durante todo el año. Esto no solo mejora el bienestar, sino que también reduce el gasto energético colectivo y contribuye a una mayor sostenibilidad.

 

Sin pérdida de espacio ni cambio estético
A diferencia de otros sistemas como el SATE o el trasdosado interior, el insuflado no ocupa superficie útil ni altera la fachada, algo clave en comunidades con restricciones urbanísticas o edificios protegidos.

 

Aislamiento acústico y control de humedades
Materiales como la lana de roca o la lana mineral aportan también un notable aislamiento acústico, reduciendo el ruido del tráfico y de los vecinos. Además, el aislamiento homogéneo del muro elimina condensaciones y ayuda a prevenir la aparición de moho en interiores.

 

Los materiales más utilizados

 

La elección del material aislante depende del tipo de muro, el clima y las necesidades del edificio.

 

Los más empleados en proyectos de aislamiento insuflado son:

 

Lana de roca
De alta densidad y excelente comportamiento térmico y acústico. Es incombustible y muy duradera, ideal para edificios plurifamiliares donde se busca un aislamiento completo y resistente al fuego.

 

Lana mineral
Material versátil y equilibrado en coste y prestaciones. Proporciona buen aislamiento térmico y sonoro y mantiene su rendimiento durante décadas sin perder volumen ni eficacia.

 

Celulosa
Solución ecológica fabricada con papel reciclado tratado con sales ignífugas. Regula la humedad interior y proporciona un excelente aislamiento natural. Muy utilizada en proyectos que buscan sostenibilidad y bajo impacto ambiental.

 

Perlitas de Neopor (EPS grafitado)
Microesferas de poliestireno expandido con partículas de grafito que mejoran su conductividad térmica. Son ligeras, duraderas y muy adecuadas para cámaras estrechas o de geometría irregular.

Su capacidad de aislamiento es especialmente alta, lo que permite alcanzar grandes mejoras con poco espesor.

 

Coste y amortización en proyectos comunitarios

 

El precio del aislamiento insuflado en comunidades suele oscilar entre 10 y 18 euros por metro cuadrado, según el material y la accesibilidad del muro.

 

En un bloque de viviendas en la que se realiza un mejora gloval de la envolvente las inversiones se amortizan en un plazo de entre 4 y 7 años gracias al ahorro energético.

 

En zonas climáticas frías, el ahorro puede llegar al 45 % del consumo anual en calefacción y refrigeración. Además, el edificio gana en eficiencia energética, mejorando su calificación y revalorizando las viviendas del conjunto.

 

Cómo abordar el proyecto desde la comunidad

 

Para una comunidad de vecinos, iniciar una mejora energética de este tipo no tiene por qué ser complicado.

 

El proceso más habitual es el siguiente:

  1. Evaluación inicial del edificio mediante una inspección termográfica y endoscopica para detectar fugas de calor y comprobar la existencia de cámaras de aire.
  2. Elaboración del presupuesto técnico con detalle de materiales, densidades y fases de ejecución.
  3. Aprobación en junta, normalmente por mayoría simple, ya que no se altera la estructura ni la estética.
  4. Ejecución y control técnico, realizando el aislamiento por zonas o fachadas.
  5. Verificación final con comprobaciones termográficas y endoscópicas que aseguren la correcta distribución del material.

 

Empresas especializadas en rehabilitación energética ayudan además a tramitar ayudas y deducciones fiscales, cuando las hay disponibles, así como a gestionar toda la documentación técnica necesaria para el proyecto.

 

Un paso hacia edificios más sostenibles

 

El aislamiento térmico colectivo no solo reduce las facturas de energía: también contribuye a la descarbonización del parque inmobiliario, al disminuir las emisiones de CO₂ derivadas del uso de calefacción y aire acondicionado.

 

En un contexto de transición energética, rehabilitar sin obras es una de las estrategias más efectivas y accesibles para avanzar hacia viviendas más confortables, sostenibles y eficientes.

 

En definitiva, el aislamiento insuflado se presenta como una solución inteligente para comunidades que buscan ahorrar energía, ganar confort y revalorizar su edificio sin obras ni molestias.

 

Un pequeño cambio técnico capaz de transformar, en pocos días, la eficiencia y el bienestar de todo un bloque de viviendas.

 

 

Portada

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.