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Enrique Arias Vega
Martes, 20 de Enero de 2026 Tiempo de lectura:

Los líos de la extrema izquierda

Mucho se ha hablado de la derecha radical de este país para ponerla a parir, gran parte de las veces sin razón alguna. En cambio, suele caer un manto de silencio sobre la extrema izquierda, como si fuesen unos benditos de Dios que no ponen en peligro la libertad de los ciudadanos.

 

Lo cierto es que en los últimos años la ultraizquierda no levanta cabeza, a pesar de la inyección de optimismo que supuso en su día la creación conjunta de Sumar, liderada por Yolanda Díaz. Desde entonces todo ha sido un penar, empezando por la marcha de la coalición de Podemos, que la acusaba de blanda con el PSOE y sometida a sus dictados. En la erosión de su imagen también han tenido mucho que ver episodios como los de Íñigo Errejón y su acusación por abuso sexual.

 

Pero el pase de Podemos al grupo mixto no ha sido el único desde dentro del colectivo, pues Águeda Micó, de Més Compromís, hizo lo propio por sus desacuerdos con la organización; y otros grupos cobijados bajo el paraguas de Sumar no han dejado de transmitir su desencanto con la deriva de una marca que no acababa de posicionarse claramente en muchos aspectos. Y de nada sirvió que Yolanda Díaz renunciase como líder el movimiento tras el batacazo de las elecciones al Parlamento Europeo de junio de 2024. En la práctica, pese a abandonar su cargo orgánico, la popularmente conocida como Yoli siguió ejerciendo su influencia desde la Vicepresidencia del Gobierno.

 

El último intento hasta ahora de reflotar la marca con otro nombre lo ha protagonizado Izquierda Unida, cuyo líder, Antonio Maíllo, ha propuesto cambiar la denominación para incluir así toda la izquierda y no seguir desangrándose elección tras elección.

 

Lo cierto es que el partido socialista necesita alguien a su siniestra, con el que disienta en aspectos que van desde la defensa nacional hasta la vivienda y que le ofrezcan así un aspecto más centrado, Eso, sin perder el Gobierno de coalición, sin el cual el PSOE no tendría mayoría suficiente para sus enjuagues políticos.  Como se ve, la izquierda está hecha un lío, y la extrema izquierda más aún.

 

 

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