Uno de cada siete cristianos es perseguido en el mundo: la violencia alcanza niveles récord en 2026
La persecución contra los cristianos ya no es un fenómeno marginal ni localizado. Es una crisis global de derechos humanos que avanza en silencio. Según la Lista Mundial de la Persecución 2026, presentada por la organización Puertas Abiertas, más de 388 millones de cristianos viven hoy bajo altos niveles de persecución y discriminación por causa de su fe. Esto significa que uno de cada siete cristianos en el planeta es perseguido.
Las cifras son demoledoras. Durante el periodo analizado (octubre de 2024 – septiembre de 2025), 4.849 cristianos fueron asesinados por motivos relacionados con su fe, una cifra que vuelve a situar la violencia religiosa contra los creyentes en niveles extremos. A este dato se suman 4.712 cristianos encarcelados, 3.302 secuestrados o desaparecidos, y más de 224.000 obligados a huir de sus hogares o de su país.
Nota: Los suscriptores de La Tribuna del País Vasco pueden solicitar una copia del informe por los canales habituales: [email protected] o en el teléfono 650114502
África subsahariana: el epicentro del horror
La violencia extrema tiene hoy un rostro y un territorio definidos. África subsahariana concentra los peores niveles de persecución del mundo. Solo Nigeria fue responsable de 3.490 asesinatos, más del 70% del total global. En algunos casos, la brutalidad generada por movimientos islamistas alcanza niveles difíciles de describir: comunidades enteras atacadas durante horas, aldeas incendiadas, mujeres y niños asesinados sin que el Estado intervenga.
Sudán, Nigeria y Malí encabezan la clasificación mundial en violencia. El patrón se repite: Estados debilitados, colapso del Estado de derecho y expansión de milicias islamistas armadas que actúan con total impunidad. En estos contextos, ser cristiano equivale a vivir bajo amenaza permanente.
América Latina: persecución selectiva y silenciosa
Aunque lejos de los focos mediáticos, América Latina vive una persecución distinta, pero creciente. Aquí no domina la masacre indiscriminada, sino el ataque directo a líderes cristianos. En países como Nicaragua o Cuba, los regímenes totalitarios comunistas hostigan, encarcelan o silencian a pastores y sacerdotes que se niegan a alinearse políticamente.
En Colombia, la violencia procede de grupos armados ilegales. Entre 2023 y 2025, al menos 36 líderes cristianos fueron asesinados y 18 desaparecieron, muchos de ellos enterrados en fosas comunes. Su delito: ejercer liderazgo moral en territorios controlados por el crimen.
Conversos: los más vulnerables entre los vulnerables
El informe subraya una realidad especialmente alarmante: los cristianos conversos son el colectivo más expuesto. En países como India, Irán o Afganistán, cambiar de religión implica violencia familiar, abuso sexual, matrimonios forzosos, encarcelamientos o internamientos psiquiátricos forzados.
En India, la expansión del nacionalismo religioso ha convertido la conversión en un delito de facto. Las leyes “anticonversión”, ya vigentes en 12 estados, se utilizan como herramienta legal de persecución, con condenas de prisión incluidas.
Iglesias cerradas, fe clandestina
En el norte de África y Asia, la persecución también adopta otra forma: el cierre sistemático de iglesias. Argelia se ha convertido en símbolo de esta estrategia. Desde 2018, casi todos los templos protestantes han sido clausurados mediante leyes ambiguas que criminalizan el culto no musulmán.
En países como Corea del Norte, Afganistán o Somalia, la fe cristiana solo puede sobrevivir en la clandestinidad absoluta. Cualquier expresión pública implica prisión, tortura o muerte.
Una conclusión incómoda
El informe es claro: la persecución contra los cristianos no disminuye, se intensifica. Y lo hace en regiones estratégicas del planeta, en contextos de guerra, autoritarismo y radicalización ideológica. La libertad religiosa está siendo vulnerada de forma sistemática ante la indiferencia internacional.
No se trata solo de cristianos. Se trata del precedente moral que se establece cuando millones de personas son perseguidas por creer. El silencio, advierte el informe, no es neutral: favorece a los perseguidores.
![[Img #29642]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/01_2026/8015_portada-2.jpg)
La persecución contra los cristianos ya no es un fenómeno marginal ni localizado. Es una crisis global de derechos humanos que avanza en silencio. Según la Lista Mundial de la Persecución 2026, presentada por la organización Puertas Abiertas, más de 388 millones de cristianos viven hoy bajo altos niveles de persecución y discriminación por causa de su fe. Esto significa que uno de cada siete cristianos en el planeta es perseguido.
Las cifras son demoledoras. Durante el periodo analizado (octubre de 2024 – septiembre de 2025), 4.849 cristianos fueron asesinados por motivos relacionados con su fe, una cifra que vuelve a situar la violencia religiosa contra los creyentes en niveles extremos. A este dato se suman 4.712 cristianos encarcelados, 3.302 secuestrados o desaparecidos, y más de 224.000 obligados a huir de sus hogares o de su país.
Nota: Los suscriptores de La Tribuna del País Vasco pueden solicitar una copia del informe por los canales habituales: [email protected] o en el teléfono 650114502
África subsahariana: el epicentro del horror
La violencia extrema tiene hoy un rostro y un territorio definidos. África subsahariana concentra los peores niveles de persecución del mundo. Solo Nigeria fue responsable de 3.490 asesinatos, más del 70% del total global. En algunos casos, la brutalidad generada por movimientos islamistas alcanza niveles difíciles de describir: comunidades enteras atacadas durante horas, aldeas incendiadas, mujeres y niños asesinados sin que el Estado intervenga.
Sudán, Nigeria y Malí encabezan la clasificación mundial en violencia. El patrón se repite: Estados debilitados, colapso del Estado de derecho y expansión de milicias islamistas armadas que actúan con total impunidad. En estos contextos, ser cristiano equivale a vivir bajo amenaza permanente.
América Latina: persecución selectiva y silenciosa
Aunque lejos de los focos mediáticos, América Latina vive una persecución distinta, pero creciente. Aquí no domina la masacre indiscriminada, sino el ataque directo a líderes cristianos. En países como Nicaragua o Cuba, los regímenes totalitarios comunistas hostigan, encarcelan o silencian a pastores y sacerdotes que se niegan a alinearse políticamente.
En Colombia, la violencia procede de grupos armados ilegales. Entre 2023 y 2025, al menos 36 líderes cristianos fueron asesinados y 18 desaparecieron, muchos de ellos enterrados en fosas comunes. Su delito: ejercer liderazgo moral en territorios controlados por el crimen.
Conversos: los más vulnerables entre los vulnerables
El informe subraya una realidad especialmente alarmante: los cristianos conversos son el colectivo más expuesto. En países como India, Irán o Afganistán, cambiar de religión implica violencia familiar, abuso sexual, matrimonios forzosos, encarcelamientos o internamientos psiquiátricos forzados.
En India, la expansión del nacionalismo religioso ha convertido la conversión en un delito de facto. Las leyes “anticonversión”, ya vigentes en 12 estados, se utilizan como herramienta legal de persecución, con condenas de prisión incluidas.
Iglesias cerradas, fe clandestina
En el norte de África y Asia, la persecución también adopta otra forma: el cierre sistemático de iglesias. Argelia se ha convertido en símbolo de esta estrategia. Desde 2018, casi todos los templos protestantes han sido clausurados mediante leyes ambiguas que criminalizan el culto no musulmán.
En países como Corea del Norte, Afganistán o Somalia, la fe cristiana solo puede sobrevivir en la clandestinidad absoluta. Cualquier expresión pública implica prisión, tortura o muerte.
Una conclusión incómoda
El informe es claro: la persecución contra los cristianos no disminuye, se intensifica. Y lo hace en regiones estratégicas del planeta, en contextos de guerra, autoritarismo y radicalización ideológica. La libertad religiosa está siendo vulnerada de forma sistemática ante la indiferencia internacional.
No se trata solo de cristianos. Se trata del precedente moral que se establece cuando millones de personas son perseguidas por creer. El silencio, advierte el informe, no es neutral: favorece a los perseguidores.
![[Img #29642]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/01_2026/8015_portada-2.jpg)











