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Pedro Chacón
Sábado, 24 de Enero de 2026 Tiempo de lectura:

Escuela nacional española de vascuence

A algunos que lean este título quizás les parecerá chocante. Porque ¿quién habla en el País Vasco de vascuence? ¿Y quién asocia el vascuence a lo español? Es que nadie.

 

Pero por qué pasa esto. Yo me pregunto. A ver, alguien que aprende vascuence en la Cochinchina, por poner un sitio lejano, por ejemplo Japón, que la última vez que fue allí un lendacari en visita oficial para hermanar los dos países, se entiende Japón y esta cosa minúscula que algunos llaman como si fuera un país, pues cuando esta visita que digo resulta que salieron unos jóvenes que estaban allí estudiando vascuence, como una rareza idiomática digo yo, en plan científico o antropológico. Aquellos japoneses que estudian vascuence no creo que lo estudiaran para hacer una patria con él, o un Estado mejor, ¿no?

 

Y en Francia, aquí cerca mismo, un francés que estudie vascuence ¿estará pensando que eso es para hacer independiente el sitio donde vive y donde lo estudia? ¿Y los que están en eso que se llama diáspora, que es donde están las casas vascongadas donde se apunta gente para bailar danzas vascongadas y para intentar aprender el vascuence y donde ponen muchas banderas vascongadas y se visten como los vascongados, en esos sitios, ¿para qué estudian vascuence? ¿También para ser independientes?

 

Digámoslo claro, aquí es el único sitio, donde vivimos, que la gente estudia vascuence pensando que con eso van a convertir sus pequeñas provincias en un Estado independiente.

 

Ahora andan preocupados, los que dirigen el kotarro de la independencia vascongada porque en Europa les van a quitar los únicos representantes políticos que tienen en el Parlamento Europeo, porque allí dicen que España es el único país de Europa que pone el listón muy por debajo del 5%, en todo caso por debajo de los estándares europeos, que de aplicarlos aquí dejarían fuera a los partidos nacionalistas vascos junto con otros partidos regionalistas pequeños que no alcanzan esa representación y que se tienen que aliar entre sí para lograr al menos un escaño. Es lo mismo que ocurre con las legislativas nacionales, que en España tenemos el listón también muy bajo en relación con otros países con minorías nacionales, como, por ejemplo, Alemania. Allí les exigen a estos micropartidos tener un 5% de representación nacional o ganar al menos en tres circunscripciones, cosa que aquí no alcanzan ni de lejos partidos como PNV, Bildu, Junts y ERC. Si se hiciera eso en España se acabaría toda la murga que nos dan. También serían capaces de aliarse todos ellos entre sí. Bueno, pues que lo hagan, a ver cómo se las arreglan entre ellos. Porque ahora están muy cómodos todos, con su grupo parlamentario propio, sus despachos, sus asesores, sus móviles, tablets y portátiles de última generación, sus dietas generosas, etc. Menudo cómo viven poniendo el Estado patas arriba y arramplando con todo lo que pueden. Vaya chollo.

 

Pero el tema de la escuela nacional española de vascuence es algo a lo que hay que darle una vuelta.

 

Estoy pensando en todos los damnificados de los perfiles lingüísticos, que además de no poder sacar el perfil lingüístico requerido pues tienen que hacer encima, porque va con el paquete, un curso de espíritu nacional vascongado de esos que sales bailando aurrescu y soltando “verchos” y pidiendo la independencia. Porque, como decía más arriba, eso solo pasa aquí, en España. En Francia es impensable. Pero aquí en España, sobre todo entre la gente de familias procedentes del Ebro para abajo, que son los más concienzudos en convertir el aprendizaje del vascuence en una especie de reclutamiento para lograr la independencia.

 

Han imaginado alguna vez lo que podría ser aprender vascuence sin esa carga de deberes patrióticos, sin ese alineamiento ideológico y, sobre todo, sin ese odio a España que se inculca sistemáticamente con ese vascuence que se les enseña.

 

La escuela nacional española y vascongada de vascuence serviría para dar consuelo a todos aquellos damnificados por el perfil, que no han podido entrar en la administración clientelizada que tenemos, donde los mejores puestos y las asesorías están dadas a los más ideologizados de todos aunque no sepan vascuence, o porque se han quedado en puestos inferiores por no alcanzar a sacar el oral de vascuence porque un mal día lo tiene cualquiera.

 

Cientos, qué cientos, miles diría yo, de damnificados por el perfil tendrían en la escuela nacional española de vascuence una especie de sanatorio de la lengua vernácula, donde poder olvidar todo lo que vivieron en el antro ese donde les enseñaron ese vascuence ideologizado que llaman no sé cómo, para convertirles en arietes contra España.

 

Un sanatorio sería, sin ninguna de esas banderas que ellos ponen hasta en el excusado, o esos mapas obligatorios que solo existen en su imaginación pero que ellos se creen como si fueran de verdad. ¿Estamos locos o qué? Un poco sí me parece a mí. Porque no les oís hablar pero se refieren a Bayona, en Francia, como si hablaran de Valmaseda, pongamos por caso. Como si fuera cosa suya, como si allí tuvieran ni puñetera idea de que les sacan en los mapas del tiempo de por aquí, en las noticias de lo que pasa aquí, como si pertenecieran todos a la misma comunidad de destino que aquí.

 

Es muy fuerte.

 

Yo quiero ayudar a los que se sientan angustiados con toda esta película de terror (además de verdad en una época que fue de verdadero terror), los damnificados del perfil, los lesionados en el alma española que no se la dejan sentir, ni sacar un símbolo ni decir nada, para no molestar. Un sanatorio del alma española castigada por tanto vascuence y tantas vascongadas y tantas kas.

 

Estudiaríamos el vascuence sin escribir la k en ningún caso. Con la advertencia de que, una vez que lo tuvieran aprendido sin odiar a España y necesitaran presentarse a un perfil, entonces sí, que pusieran las kas donde tuvieran que ponerlas, pero mientras las estudiaran con nosotros, entonces no, estaban eximidos. En la escuela nacional española de vascuence no se pone ni una ka. Por nada del mundo. Necesitamos curarnos de la ka, sanarnos de la ka que nos han metido hasta el tuétano. Un sanatorio de la ka es lo que necesitamos por aquí.

 

Podríamos empezar hablando de todos aquellos que estudiaban vascuence por estudiarlo, porque sí, sin necesidad de sacarse un perfil, por amor al sitio donde viven, sin que nadie se lo pidiera. Hubo uno que se llamaba Ángel Allende-Salazar y Muñoz de Salazar que nació en Guernica en 1854 y murió muy joven, con 31 años, en Madrid. Pero al que le dio tiempo a escribir y publicar un libro que se titula Biblioteca del bascófilo que lleva fecha de 1887 y donde sacó una bibliografía de tema vasco de todos los libros publicados hasta entonces en las tres provincias vascongadas y en Navarra. Se trata de una lista de 2027 obras ordenadas alfabéticamente por sus títulos, también en otros idiomas aparte del español y que luego las subdivide por temas, agrupando en cada tema las obras por su número que se ocupan de esa cuestión.

 

Por ejemplo, de las 2027 obras hace una clasificación de obras en 47 secciones, por temas, aunque una misma obra puede estar en más de una sección. En particular, las referentes al vascuence están en tres grupos, dentro de una serie, la Tercera, que se titula, “Obras que se refieren a la lengua del Pueblo Bascongado en general”, donde hay agrupadas por su número de referencia un total de 130 obras, si no he contado mal. Luego hay otro apartado titulado “Obras referentes a la lengua del Pueblo Bascongado bajo su aspecto lexicológico”, donde encontramos 48. Y un tercer apartado titulado “Obras referentes a la lengua del Pueblo Bascongado bajo su aspecto gramatical”, donde se reúnen 35 y por último un pequeño apartado titulado “Obras referentes a la literatura del Pueblo Bascongado”, donde el exhaustivo bubliotecario y documentalista Ángel Salcedo-Salazar reunió nada menos que 23 obras. Algún día las iremos examinando más detenidamente. Todas están ahí reunidas porque son obras en vascuence, del vascuence y sobre el vascuence y apuesto a que ninguna tiene animadversión contra España.

 

Y aquí lo dejamos, de momento.

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