Reseña del nuevo libro de Robert Steuckers
De la Escuela de Fráncfort a la Teoría Francesa: claves para entender la crisis cultural de Occidente
La Escuela de Fráncfort y la Teoría Francesa, publicado por la editorial papelcrema, es un ensayo ambicioso, provocador y profundamente documentado que se adentra en dos de los grandes núcleos teóricos que han marcado el pensamiento crítico europeo y occidental del último siglo: la Escuela de Fráncfort y la llamada French Theory. Lejos de ofrecer una lectura académica neutral o un resumen divulgativo, Robert Steuckers propone una interpretación crítica, histórica y metapolítica, orientada a comprender cómo estas corrientes han influido —y, en muchos casos, deformado— las estructuras culturales, políticas y antropológicas de las sociedades contemporáneas.
El libro se presenta como una herramienta de análisis para lectores interesados en la filosofía política, la sociología crítica, la historia de las ideas y los debates culturales actuales. Su valor reside tanto en la claridad de su posicionamiento como en la amplitud del marco histórico e intelectual que despliega.
Un enfoque crítico desde la historia de las ideas
Desde las primeras páginas, Steuckers deja claro su método: analizar la Escuela de Fráncfort no desde la adhesión ni desde el rechazo panfletario, sino desde una crítica conservadora e histórica, centrada en los efectos reales que sus teorías han tenido cuando fueron simplificadas, instrumentalizadas y convertidas en doctrina cultural dominante.
El autor sostiene que la Escuela de Fráncfort (especialmente a través de figuras como Herbert Marcuse, Theodor W. Adorno y Max Horkheimer) contribuyó decisivamente a la desestructuración de las sociedades europeas tradicionales, no tanto por la complejidad de sus planteamientos originales como por la vulgarización ideológica que se impuso a partir de los años sesenta. En este punto, Steuckers introduce una distinción clave: la diferencia entre la teoría original y su vulgata militante, responsable, a su juicio, de buena parte de los desajustes sociales contemporáneos.
Del “hombre unidimensional” a la sociedad festivista
Uno de los capítulos más sugerentes del libro es el dedicado a Herbert Marcuse y su célebre concepto del hombre unidimensional. Steuckers reconoce el interés filosófico de esta noción y la conecta con críticas previas formuladas por Nietzsche, subrayando que Marcuse no inventa el diagnóstico, sino que lo reformula en clave freudo-marxista.
Sin embargo, el autor belga sostiene que la recepción acrítica de estas ideas desembocó en lo que denomina la sociedad festivista: un modelo social basado en la banalización del deseo, la cultura del entretenimiento permanente y la disolución de toda forma de autoridad estructurante. Este proceso, lejos de liberar al individuo, lo habría convertido en un sujeto pasivo, fácilmente gobernable y perfectamente integrado en la lógica del consumo ilimitado.
La comparación con Un mundo feliz, de Aldous Huxley, no es casual: para Steuckers, la promesa de emancipación terminó funcionando como una técnica de adormecimiento social.
Adorno, la personalidad autoritaria y la ingeniería social
El análisis de La personalidad autoritaria de Adorno constituye uno de los núcleos más contundentes del libro. Steuckers interpreta esta obra no como un tratado filosófico, sino como un instrumento de ingeniería social, destinado a clasificar, medir y modelar a los individuos según criterios ideológicos previamente definidos.
Especialmente incisiva resulta su crítica a la famosa “escala F” y a la división entre sujetos “libres de prejuicios” y “cargados de prejuicios”, una taxonomía que, según el autor, legitima la sustitución de la soberanía popular por el gobierno de minorías autoproclamadas moralmente superiores. En este punto, el ensayo establece paralelismos inquietantes con las lógicas de control del lenguaje, del pensamiento y del disenso propias de las distopías orwellianas.
Autoridad, familia y sociedad de consumo
Otro de los grandes aciertos del libro es su análisis del desmantelamiento de la autoridad patriarcal como condición necesaria para el triunfo de la sociedad de consumo. Steuckers argumenta que la crítica sistemática a la figura del padre, presentada como intrínsecamente autoritaria, facilitó la expansión de un modelo social basado en el gasto inmediato, la precariedad cultural y la ruptura de la transmisión intergeneracional.
Este proceso no se interpreta aquí desde una nostalgia sentimental, sino desde una perspectiva antropológica y sociológica, apoyada en autores como Emmanuel Todd y Arnold Gehlen. La eliminación de estructuras estables habría dejado al individuo desprovisto de referencias sólidas, aumentando su dependencia de los aparatos administrativos, culturales y mediáticos.
Dialéctica de la Ilustración y crítica de la tecnocracia
Steuckers reconoce la potencia crítica de Dialéctica de la Ilustración, especialmente en su denuncia de la razón instrumental y de la deriva tecnocrática de la modernidad. Sin embargo, señala una contradicción central: mientras Adorno y Horkheimer critican la tecnocracia, elaboran simultáneamente herramientas conceptuales que refuerzan el control tecnocrático sobre la sociedad.
Frente a la concepción francfortiana de la creatividad —reservada a una intelligentsia flotante y desvinculada de lo real—, el autor reivindica una creatividad arraigada en la biología, la técnica y la cultura, entendidas como respuestas concretas del ser humano a un entorno hostil. Aquí se percibe claramente la influencia de Konrad Lorenz, Gehlen y la sociología biologizante centroeuropea.
Habermas y el callejón sin salida del patriotismo constitucional
La figura de Jürgen Habermas aparece en el libro como el exponente más acabado de las aporías de la segunda generación de la Escuela de Fráncfort. Su defensa del “patriotismo constitucional” es analizada con detalle, especialmente a la luz de sus contradicciones prácticas, como su apoyo a las intervenciones militares de la OTAN en los Balcanes.
Steuckers muestra cómo una teoría pensada para evitar la guerra termina legitimando nuevas formas de intervención imperial, revelando la distancia entre el ideal discursivo y la realidad geopolítica.
ð Del patriotismo constitucional a la aporÃa completa
ðð» Un extracto del libro La Escuela de Fráncfort y la TeorÃa Francesa de Robert Steuckers @RobertSteuckers publicado por @papelcremahttps://t.co/GqKCGXozM3
â papelcrema (@papelcrema) January 29, 2026
La Teoría Francesa: crítica, matices y reapropiación
La segunda parte del libro, dedicada a la French Theory, destaca por su enfoque matizado. Lejos de rechazar en bloque a autores como Michel Foucault, Steuckers distingue entre sus aportaciones críticas más fecundas y sus derivaciones más extravagantes. Reconoce en Foucault un pensador clave para desenmascarar los dispositivos de poder de la modernidad ilustrada, aunque critica duramente el legado posfoucaultiano y su deriva hacia el relativismo antropológico extremo.
En este contexto, el autor propone una lectura alternativa: utilizar ciertas herramientas conceptuales de la Teoría Francesa no para “fabricar” un hombre nuevo, sino para desmontar los dispositivos opresivos de la modernidad occidental, recuperando al mismo tiempo el arraigo en lo real, la tradición y la experiencia concreta.
Un libro imprescindible para comprender nuestro tiempo
La Escuela de Fráncfort y la Teoría Francesa es un ensayo exigente, pero enormemente esclarecedor. Su principal virtud reside en ofrecer una visión de conjunto, histórica y crítica, que permite comprender cómo determinadas corrientes intelectuales han configurado el paisaje cultural y político actual.
Publicado por papelcrema con una cuidada edición, el libro se dirige a lectores que no rehúyen el debate ni las tesis incómodas. Es, sin duda, una obra destinada a generar discusión y reflexión, cualidades cada vez más escasas en el panorama editorial contemporáneo.
¿Quién es Robert Steuckers?
Robert Steuckers es ensayista, traductor y teórico político belga. Fundador y animador de diversas revistas y proyectos intelectuales europeos, ha desarrollado una amplia labor de difusión del pensamiento geopolítico, histórico y cultural continental. Autor prolífico, es una de las figuras más relevantes del pensamiento identitario y geopolítico europeo contemporáneo, con especial atención a las tradiciones intelectuales de Europa central y oriental.

La Escuela de Fráncfort y la Teoría Francesa, publicado por la editorial papelcrema, es un ensayo ambicioso, provocador y profundamente documentado que se adentra en dos de los grandes núcleos teóricos que han marcado el pensamiento crítico europeo y occidental del último siglo: la Escuela de Fráncfort y la llamada French Theory. Lejos de ofrecer una lectura académica neutral o un resumen divulgativo, Robert Steuckers propone una interpretación crítica, histórica y metapolítica, orientada a comprender cómo estas corrientes han influido —y, en muchos casos, deformado— las estructuras culturales, políticas y antropológicas de las sociedades contemporáneas.
El libro se presenta como una herramienta de análisis para lectores interesados en la filosofía política, la sociología crítica, la historia de las ideas y los debates culturales actuales. Su valor reside tanto en la claridad de su posicionamiento como en la amplitud del marco histórico e intelectual que despliega.
Un enfoque crítico desde la historia de las ideas
Desde las primeras páginas, Steuckers deja claro su método: analizar la Escuela de Fráncfort no desde la adhesión ni desde el rechazo panfletario, sino desde una crítica conservadora e histórica, centrada en los efectos reales que sus teorías han tenido cuando fueron simplificadas, instrumentalizadas y convertidas en doctrina cultural dominante.
El autor sostiene que la Escuela de Fráncfort (especialmente a través de figuras como Herbert Marcuse, Theodor W. Adorno y Max Horkheimer) contribuyó decisivamente a la desestructuración de las sociedades europeas tradicionales, no tanto por la complejidad de sus planteamientos originales como por la vulgarización ideológica que se impuso a partir de los años sesenta. En este punto, Steuckers introduce una distinción clave: la diferencia entre la teoría original y su vulgata militante, responsable, a su juicio, de buena parte de los desajustes sociales contemporáneos.
Del “hombre unidimensional” a la sociedad festivista
Uno de los capítulos más sugerentes del libro es el dedicado a Herbert Marcuse y su célebre concepto del hombre unidimensional. Steuckers reconoce el interés filosófico de esta noción y la conecta con críticas previas formuladas por Nietzsche, subrayando que Marcuse no inventa el diagnóstico, sino que lo reformula en clave freudo-marxista.
Sin embargo, el autor belga sostiene que la recepción acrítica de estas ideas desembocó en lo que denomina la sociedad festivista: un modelo social basado en la banalización del deseo, la cultura del entretenimiento permanente y la disolución de toda forma de autoridad estructurante. Este proceso, lejos de liberar al individuo, lo habría convertido en un sujeto pasivo, fácilmente gobernable y perfectamente integrado en la lógica del consumo ilimitado.
La comparación con Un mundo feliz, de Aldous Huxley, no es casual: para Steuckers, la promesa de emancipación terminó funcionando como una técnica de adormecimiento social.
Adorno, la personalidad autoritaria y la ingeniería social
El análisis de La personalidad autoritaria de Adorno constituye uno de los núcleos más contundentes del libro. Steuckers interpreta esta obra no como un tratado filosófico, sino como un instrumento de ingeniería social, destinado a clasificar, medir y modelar a los individuos según criterios ideológicos previamente definidos.
Especialmente incisiva resulta su crítica a la famosa “escala F” y a la división entre sujetos “libres de prejuicios” y “cargados de prejuicios”, una taxonomía que, según el autor, legitima la sustitución de la soberanía popular por el gobierno de minorías autoproclamadas moralmente superiores. En este punto, el ensayo establece paralelismos inquietantes con las lógicas de control del lenguaje, del pensamiento y del disenso propias de las distopías orwellianas.
Autoridad, familia y sociedad de consumo
Otro de los grandes aciertos del libro es su análisis del desmantelamiento de la autoridad patriarcal como condición necesaria para el triunfo de la sociedad de consumo. Steuckers argumenta que la crítica sistemática a la figura del padre, presentada como intrínsecamente autoritaria, facilitó la expansión de un modelo social basado en el gasto inmediato, la precariedad cultural y la ruptura de la transmisión intergeneracional.
Este proceso no se interpreta aquí desde una nostalgia sentimental, sino desde una perspectiva antropológica y sociológica, apoyada en autores como Emmanuel Todd y Arnold Gehlen. La eliminación de estructuras estables habría dejado al individuo desprovisto de referencias sólidas, aumentando su dependencia de los aparatos administrativos, culturales y mediáticos.
Dialéctica de la Ilustración y crítica de la tecnocracia
Steuckers reconoce la potencia crítica de Dialéctica de la Ilustración, especialmente en su denuncia de la razón instrumental y de la deriva tecnocrática de la modernidad. Sin embargo, señala una contradicción central: mientras Adorno y Horkheimer critican la tecnocracia, elaboran simultáneamente herramientas conceptuales que refuerzan el control tecnocrático sobre la sociedad.
Frente a la concepción francfortiana de la creatividad —reservada a una intelligentsia flotante y desvinculada de lo real—, el autor reivindica una creatividad arraigada en la biología, la técnica y la cultura, entendidas como respuestas concretas del ser humano a un entorno hostil. Aquí se percibe claramente la influencia de Konrad Lorenz, Gehlen y la sociología biologizante centroeuropea.
Habermas y el callejón sin salida del patriotismo constitucional
La figura de Jürgen Habermas aparece en el libro como el exponente más acabado de las aporías de la segunda generación de la Escuela de Fráncfort. Su defensa del “patriotismo constitucional” es analizada con detalle, especialmente a la luz de sus contradicciones prácticas, como su apoyo a las intervenciones militares de la OTAN en los Balcanes.
Steuckers muestra cómo una teoría pensada para evitar la guerra termina legitimando nuevas formas de intervención imperial, revelando la distancia entre el ideal discursivo y la realidad geopolítica.
ð Del patriotismo constitucional a la aporÃa completa
ðð» Un extracto del libro La Escuela de Fráncfort y la TeorÃa Francesa de Robert Steuckers @RobertSteuckers publicado por @papelcremahttps://t.co/GqKCGXozM3â papelcrema (@papelcrema) January 29, 2026
La Teoría Francesa: crítica, matices y reapropiación
La segunda parte del libro, dedicada a la French Theory, destaca por su enfoque matizado. Lejos de rechazar en bloque a autores como Michel Foucault, Steuckers distingue entre sus aportaciones críticas más fecundas y sus derivaciones más extravagantes. Reconoce en Foucault un pensador clave para desenmascarar los dispositivos de poder de la modernidad ilustrada, aunque critica duramente el legado posfoucaultiano y su deriva hacia el relativismo antropológico extremo.
En este contexto, el autor propone una lectura alternativa: utilizar ciertas herramientas conceptuales de la Teoría Francesa no para “fabricar” un hombre nuevo, sino para desmontar los dispositivos opresivos de la modernidad occidental, recuperando al mismo tiempo el arraigo en lo real, la tradición y la experiencia concreta.
Un libro imprescindible para comprender nuestro tiempo
La Escuela de Fráncfort y la Teoría Francesa es un ensayo exigente, pero enormemente esclarecedor. Su principal virtud reside en ofrecer una visión de conjunto, histórica y crítica, que permite comprender cómo determinadas corrientes intelectuales han configurado el paisaje cultural y político actual.
Publicado por papelcrema con una cuidada edición, el libro se dirige a lectores que no rehúyen el debate ni las tesis incómodas. Es, sin duda, una obra destinada a generar discusión y reflexión, cualidades cada vez más escasas en el panorama editorial contemporáneo.
¿Quién es Robert Steuckers?
Robert Steuckers es ensayista, traductor y teórico político belga. Fundador y animador de diversas revistas y proyectos intelectuales europeos, ha desarrollado una amplia labor de difusión del pensamiento geopolítico, histórico y cultural continental. Autor prolífico, es una de las figuras más relevantes del pensamiento identitario y geopolítico europeo contemporáneo, con especial atención a las tradiciones intelectuales de Europa central y oriental.



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