Un nuevo estudio reabre el debate sobre los posibles efectos de la proteína spike y las vacunas de ARN mensajero
Un nuevo estudio sobre la proteína spike del SARS-CoV-2 ha vuelto a situar en el centro del debate científico y sanitario el papel de las vacunas basadas en ARN mensajero (como las que se utilizaron contra el Covid-19) y los posibles efectos de la proteína utilizada para generar inmunidad frente al virus. El documento sostiene que esta proteína, producida tanto durante la infección natural como tras la vacunación, podría circular por el organismo y estar relacionada con determinados cuadros inflamatorios y síntomas persistentes en algunos pacientes.
El texto recopila investigaciones y publicaciones médicas que relacionan la proteína spike con fenómenos como inflamación vascular, alteraciones inmunológicas y síntomas neurológicos o cardiovasculares en casos concretos. Los autores plantean que parte de los cuadros conocidos como "long Covid" o ciertas reacciones postvacunales podrían compartir mecanismos biológicos vinculados a la presencia prolongada de esta proteína en el organismo.
Nota: Los suscriptores de La Tribuna del País Vasco pueden solicitar una copia del estudio por los canales habituales: [email protected] o en el teléfono 650114502
Sin embargo, numerosos organismos sanitarios y agencias reguladoras internacionales siguen manteniendo que las vacunas de ARN mensajero continúan mostrando un perfil de seguridad favorable en comparación con los riesgos derivados de la infección por Covid-19, especialmente en población vulnerable. La mayoría de estudios epidemiológicos masivos siguen concluyendo que los beneficios de la vacunación superan ampliamente los riesgos, aunque reconocen la existencia de efectos adversos poco frecuentes que siguen siendo objeto de investigación.
El informe, por tanto, no cierra el debate sino que refleja una cuestión aún abierta en la comunidad científica: comprender mejor cómo interactúan el virus, la respuesta inmune y las vacunas con el organismo a largo plazo. A medida que se acumulan datos clínicos y estudios de seguimiento, la discusión sobre la seguridad, eficacia y mejora futura de las vacunas frente al coronavirus continúa evolucionando, combinando avances médicos con una demanda creciente de transparencia y análisis crítico de los datos disponibles.
Un nuevo estudio sobre la proteína spike del SARS-CoV-2 ha vuelto a situar en el centro del debate científico y sanitario el papel de las vacunas basadas en ARN mensajero (como las que se utilizaron contra el Covid-19) y los posibles efectos de la proteína utilizada para generar inmunidad frente al virus. El documento sostiene que esta proteína, producida tanto durante la infección natural como tras la vacunación, podría circular por el organismo y estar relacionada con determinados cuadros inflamatorios y síntomas persistentes en algunos pacientes.
El texto recopila investigaciones y publicaciones médicas que relacionan la proteína spike con fenómenos como inflamación vascular, alteraciones inmunológicas y síntomas neurológicos o cardiovasculares en casos concretos. Los autores plantean que parte de los cuadros conocidos como "long Covid" o ciertas reacciones postvacunales podrían compartir mecanismos biológicos vinculados a la presencia prolongada de esta proteína en el organismo.
Nota: Los suscriptores de La Tribuna del País Vasco pueden solicitar una copia del estudio por los canales habituales: [email protected] o en el teléfono 650114502
Sin embargo, numerosos organismos sanitarios y agencias reguladoras internacionales siguen manteniendo que las vacunas de ARN mensajero continúan mostrando un perfil de seguridad favorable en comparación con los riesgos derivados de la infección por Covid-19, especialmente en población vulnerable. La mayoría de estudios epidemiológicos masivos siguen concluyendo que los beneficios de la vacunación superan ampliamente los riesgos, aunque reconocen la existencia de efectos adversos poco frecuentes que siguen siendo objeto de investigación.
El informe, por tanto, no cierra el debate sino que refleja una cuestión aún abierta en la comunidad científica: comprender mejor cómo interactúan el virus, la respuesta inmune y las vacunas con el organismo a largo plazo. A medida que se acumulan datos clínicos y estudios de seguimiento, la discusión sobre la seguridad, eficacia y mejora futura de las vacunas frente al coronavirus continúa evolucionando, combinando avances médicos con una demanda creciente de transparencia y análisis crítico de los datos disponibles.













