Impactante estudio
Una nueva propuesta teórica plantea que el tiempo podría ser solo una ilusión generada por la conciencia
Un nuevo trabajo académico propone una reinterpretación radical de la realidad física y de la experiencia humana: el tiempo, tal como lo percibimos, podría no existir como elemento fundamental del universo, sino ser el resultado de cómo la conciencia organiza y filtra la información disponible.
El estudio, desarrollado dentro del marco denominado Timeless Projection Ontology, sostiene que toda la realidad existiría simultáneamente en una estructura más amplia —un “contraespacio”— del que nuestro universo observable sería solo una proyección parcial. Según esta propuesta, lo que experimentamos como pasado, presente y futuro no sería un proceso de creación continua, sino distintas “secciones” de una totalidad ya existente.
En este modelo, la conciencia no crea la realidad, pero sí actuaría como un filtro que selecciona y suaviza la información disponible, generando la sensación de continuidad temporal y cambio. De este modo, el flujo del tiempo sería un efecto perceptivo, similar a cómo una película parece moverse aunque esté compuesta por imágenes estáticas proyectadas en secuencia.
La investigación también aborda la cuestión del libre albedrío en este marco. Según sus autores, nuestras decisiones no se producirían en un universo completamente abierto, sino dentro de ciertos “corredores” de posibilidades permitidas por la estructura de la realidad. La libertad no consistiría en poder hacer cualquier cosa, sino en cómo la mente interpreta y elige dentro de esos límites.
Los autores subrayan que se trata de un marco teórico y filosófico, no de un experimento que demuestre empíricamente la inexistencia del tiempo. Sin embargo, la propuesta se suma a un debate creciente en física fundamental y filosofía de la mente sobre si el tiempo es realmente un componente básico del universo o una construcción derivada de procesos más profundos.
Aunque el modelo todavía requiere desarrollo y contraste con teorías físicas consolidadas, la idea conecta con una pregunta que ha acompañado a la humanidad desde siempre: ¿es el tiempo algo que existe por sí mismo o una forma en que nuestra mente ordena la realidad?
Un nuevo trabajo académico propone una reinterpretación radical de la realidad física y de la experiencia humana: el tiempo, tal como lo percibimos, podría no existir como elemento fundamental del universo, sino ser el resultado de cómo la conciencia organiza y filtra la información disponible.
El estudio, desarrollado dentro del marco denominado Timeless Projection Ontology, sostiene que toda la realidad existiría simultáneamente en una estructura más amplia —un “contraespacio”— del que nuestro universo observable sería solo una proyección parcial. Según esta propuesta, lo que experimentamos como pasado, presente y futuro no sería un proceso de creación continua, sino distintas “secciones” de una totalidad ya existente.
En este modelo, la conciencia no crea la realidad, pero sí actuaría como un filtro que selecciona y suaviza la información disponible, generando la sensación de continuidad temporal y cambio. De este modo, el flujo del tiempo sería un efecto perceptivo, similar a cómo una película parece moverse aunque esté compuesta por imágenes estáticas proyectadas en secuencia.
La investigación también aborda la cuestión del libre albedrío en este marco. Según sus autores, nuestras decisiones no se producirían en un universo completamente abierto, sino dentro de ciertos “corredores” de posibilidades permitidas por la estructura de la realidad. La libertad no consistiría en poder hacer cualquier cosa, sino en cómo la mente interpreta y elige dentro de esos límites.
Los autores subrayan que se trata de un marco teórico y filosófico, no de un experimento que demuestre empíricamente la inexistencia del tiempo. Sin embargo, la propuesta se suma a un debate creciente en física fundamental y filosofía de la mente sobre si el tiempo es realmente un componente básico del universo o una construcción derivada de procesos más profundos.
Aunque el modelo todavía requiere desarrollo y contraste con teorías físicas consolidadas, la idea conecta con una pregunta que ha acompañado a la humanidad desde siempre: ¿es el tiempo algo que existe por sí mismo o una forma en que nuestra mente ordena la realidad?




