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Pablo Mosquera
Lunes, 02 de Febrero de 2026 Tiempo de lectura:

Irene Montero: del resentimiento al odio

Pongamos los conceptos en su lugar. Según Gregorio Marañón, principalmente en su obra Tiberio, historia de un resentimiento, el resentido social es una personalidad patológica marcada por una profunda frustración y complejo de inferioridad, que utiliza la agresión y la venganza para compensar fracasos vividos.

 

Características clave del resentido social según Marañón: Origen en el fracaso: Nace de la incapacidad para superar una frustración (social, sexual o personal), lo que genera una sensación de inferioridad constante. Incurabilidad: Marañón considera que el resentimiento, una vez arraigado, difícilmente desaparece, incluso si el individuo alcanza el éxito o el poder. Falta de generosidad: El resentido carece de la capacidad de amar o agradecer, viendo el favor recibido como una ofensa o deuda, Motor de revancha: Busca utilizar el poder (político o social) para "saldar cuentas" imaginarias, actuando con crueldad y venganza. Perpetua insatisfacción: Aunque logre sus metas, el resentido sigue insatisfecho, buscando nuevos motivos para sentirse víctima. 

 

Marañón utiliza a menudo la metáfora médica para describir este fenómeno como un "cáncer" social, advirtiendo que los resentidos pueden cambiar la historia para mal cuando acceden a posiciones de poder. 

 

"Ojalá podamos barrer de fachas y racistas este país con gentes migrantes". Otra perla más de nuestra inculta compatriota Irene jolines Montero,  cuyo historial hace crecer a Vox. Y es que cuando el sistema permite que cualquier mostrenco disfrute con poder y un bolígrafo para jugar y hasta legislar, de inmediato el fenómeno físico acción-reacción conduce al anti sistema. 

 

A la gente le encanta la violencia. (Morgan Freeman) Ser violento es una moda ya que la mayoría la práctica. Con esto quiero situarme en una España que regresa. Aquella que mi generación logró dejar atrás y que desde 1931 hizo de la segunda República un Estado fallido en el que los ignorantes y los caciques lograron crear el ambiente preciso para una guerra incivil con violencia previa y posterior, todo ello superado con la Constitución de 1978, y un periodo dónde paz, cultura y consenso, hicieron crecer la ciudadanía en una Nación que se fue haciendo miembro -hecho y derecho- de la nueva Europa.

 

Hacia 1944 vio la luz el libro autobiográfico de Stefan Zweig El mundo de ayer. Memorias de un europeo. En él recordaba el comienzo del siglo XX desde el peculiar observatorio en el que había vivido como austríaco, judío, escritor, humanista y pacifista. Y consideraba un deber moral contar ese relato para aviso de navegantes, porque nada podía llevar a pensar en los umbrales del nuevo siglo que ya en su primera mitad se iban a producir dos guerras salvajes en suelo europeo.

 

Este relato resulta nos familiar a quienes hemos vivido la experiencia de la transición española a la democracia. En los años setenta del siglo pasado creíamos haber ingresado en la senda del progreso social y político, quedaban atrás los conflictos bélicos, propiciados por ideologías enfrentadas, por la desigualdad en oportunidades y riqueza, y se abría un camino de cambios a mejor.

 

Pero fue una comunidad rica, plena de privilegios, con inflación de instituciones democráticas el aviso a navegantes del hermano judío Stefan. Desde la internacional demócrata cristiana del PNV surgieron muchachos universitarios o con sotana que fundaron la banda terrorista ETA y ejerciendo el odio que comenzó en el resentimiento de un tal Sabino Arana, y se extendió a modo de paranoia que justificaba la eliminación física de la disidencia con la doctrina de la Construcción Nacional del Estado-Nación Euskal Herría. Conviene hacer memoria y evitar blanquear la verdad por muy cruel que haya sido. Entre otras funciones para "aviso a navegantes " no sea que se repita con personajes como la tal Irene compañera del sultán de Galapagar.

 

En el psicoanálisis, Sigmund Freud define el odio como un estado del yo que desea destruir la fuente de su infelicidad. ​ La psicología define el odio como un sentimiento "profundo y duradero, intensa expresión de animosidad, ira y hostilidad hacia una persona, grupo u objeto".

 

Resulta esclarecedor comprobar cómo desde el concepto "resentida social" se llega a ser y estar siendo fuente y promotora del odio que se extenderá fácilmente en una sociedad dónde la cultura, la decencia. la solidaridad y la moral cristiana han sido sustituidas por la competitividad inmisericorde y la envidia para ser lo que no se puede ganar en buena lid.

 

Y así se aprovechan las oportunidades para alistar miserables en torno a la bandera de la frustración. Y surge el feminismo contra el machismo. Y surge el insulto frente al argumento. Se justifica la violencia. Se adjura de la filosofía y sus partes que ordenan el pensamiento. Se estimula el complejo de culpabilidad frente al complejo de inferioridad de personajes mequetrefes a los que los movimientos fácticos ponen en marcha como sucedió con el 15-M dónde unos pocos atrevidos oportunistas transformaron la indignación contra una partitocracia que no representaba a la democracia en su propio status de poder. Pero no olvidemos que si hacemos inmersión historicista nos encontramos con lo que aconteció en la España del primer tercio del pasado siglo XX.

 

Lo peor está en el espacio de como el ejemplo de tales personajes públicos promueven la subcultura de la violencia, las faltas de respeto, la incoherencia entre lo que se predica y lo que se hace, la conducta que termina por imponerse de moda como el fumar o el beber. La televisión lo recoge en esos repugnantes realitys que los espectadores de baja nivel crítico devoran.    

 

Pero la "legisladora" del éxito "La Ley Orgánica 10/2022 de Garantía Integral de la Libertad Sexual, conocida como "solo sí es sí", ahora tendrá que explicar cómo pretende impulsar una llamada para una oleada de nuevos "españolitos" que obligan a sus mujeres a ser obedientes esclavas con uniforme y absoluta falta de autonomía pues en sus religiones y costumbres las mujeres son seres inferiores que deben lealtad inquebrantable al macho, y que en caso contrario sufrirán castigos como ser lapidas en las plazas públicas.

 

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