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Enrique Arias Vega
Martes, 03 de Febrero de 2026 Tiempo de lectura:

Núñez Feijóo y la Comisión de la Dana

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, compareció el lunes ante la Comisión del Congreso que investiga qué ocurrió durante y después de la dana que afectó a la provincia de Valencia. La comparecencia del dirigente popular fue en calidad de testigo, aunque no lo pareciese. Desde el minuto uno, los socios de legislatura de Pedro Sánchez se dedicaron a increparle, corresponsabilizándole de las muertes de la tragedia climática.

 

Del desarrollo de la Comisión parecía deducirse que el testigo no era tal, sino el juzgado de lo que se consideraban crímenes contra la humanidad. No sólo se le preguntó y repreguntó sobre sus comunicaciones con Carlos Mazón la noche de la catástrofe, sino que se le culpabilizó de la inacción de éste y de no haberle cesado desde ya, como si ésa fuese una potestad del líder del partido.

 

Lo menos que se dijo de él es que era un criminal, en un ambiente hostil en el que en vez de preguntas muchas veces hubo alegatos y manifestaciones contra el compareciente. Éste, con buen criterio, no se amilanó ante las críticas y recordó repetidamente que la declaración del estado de emergencia competía al Gobierno central y se quejó de que ningún responsable del Estado hubiese sido citado por la Comisión.

 

En vez de inquirir a la Comisión Hidrográfica del Júcar, que ella sí que tenía competencias sobre las riadas, como recordó Feijóo, se acudió a él, a quien muchas veces no se le dejó contestar porque sus respuestas no se acomodaban al relato de sus oponentes.

 

Como se ve, la Comisión no fue tal, sino un tribunal en el que seguir la trifulca de los plenos del Congreso y tratar de destruir al adversario político. No es de extrañar, por consiguiente, que la sesión se celebrase sólo a seis días de las elecciones de Aragón y poder conseguir así rédito político a costa de la máxima figura del Partido Popular.

 

Está visto que las comisiones del Congreso no son tales, sino una plaza de linchamiento de rivales políticos, en la que no se busca dirimir la verdad sino exhibir los respectivos prejuicios como si éstos fuesen lo único relevante y diesen la razón a quienes los formularan.

 

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