Una reseña del libro de Sergio Fernández Riquelme
La Gran Sustitución: Identidad, demografía y crisis de civilización en Europa
Sergio Fernández Riquelme es historiador, profesor universitario y ensayista, con una trayectoria intelectual centrada en el análisis de los procesos históricos de larga duración, la identidad europea y las transformaciones culturales derivadas de la modernidad tardía. Sus trabajos se caracterizan por un enfoque interdisciplinar que combina historia, sociología, demografía y pensamiento político, siempre con una marcada vocación crítica frente a los dogmas dominantes del discurso oficial contemporáneo.
En La Gran Sustitución: La teoría del reemplazo demográfico, Sergio Fernández Riquelme aborda uno de los conceptos más polémicos del debate público europeo actual: la llamada “gran sustitución”, entendida no solo como un fenómeno demográfico ligado a la inmigración masiva, sino como un proceso civilizatorio más amplio que afecta a la identidad, la memoria histórica y la continuidad cultural de Europa. Lejos de la simplificación mediática o del uso panfletario del término, el autor propone una lectura histórica y estructural del fenómeno, insertándolo en el contexto de la globalización, el colapso del Estado-nación y la crisis de las élites europeas.
El libro se presenta así como una reflexión incómoda, destinada a un lector dispuesto a cuestionar los consensos establecidos y a examinar, sin prejuicios, los cambios profundos que atraviesan las sociedades occidentales.
Un concepto polémico, una aproximación histórica
Uno de los mayores aciertos de La Gran Sustitución: La teoría del reemplazo demográfico es su esfuerzo por desideologizar —en la medida de lo posible— un concepto convertido en anatema. Riquelme no presenta la “gran sustitución” como una teoría conspirativa ni como un plan consciente y coordinado, sino como el resultado acumulativo de decisiones políticas, dinámicas económicas y transformaciones culturales que, a largo plazo, alteran la composición demográfica y simbólica de Europa.
Desde una perspectiva histórica, el autor recuerda que los pueblos y las civilizaciones no desaparecen únicamente por invasiones violentas, sino también por procesos más sutiles: descenso de la natalidad, pérdida de cohesión cultural, debilitamiento de las estructuras políticas y sustitución de valores. En este sentido, la inmigración masiva es analizada como un factor importante, pero no exclusivo, dentro de un fenómeno mucho más complejo.
Demografía y natalidad: el núcleo del problema
Riquelme sitúa la cuestión demográfica en el centro de su análisis. Europa, sostiene, atraviesa un invierno demográfico sin precedentes históricos en tiempos de paz. La caída sostenida de la natalidad autóctona, combinada con el envejecimiento poblacional, genera un vacío que es ocupado, de manera inevitable, por poblaciones procedentes de otros contextos culturales.
El autor subraya que el problema no es la inmigración en sí misma —presente en todas las etapas históricas—, sino su volumen, su velocidad y su falta de integración real en un marco cultural común. Cuando la inmigración deja de ser un fenómeno marginal y se convierte en estructural, las sociedades receptoras cambian de manera irreversible.
Este análisis demográfico se apoya en datos y tendencias a largo plazo, evitando el tono alarmista, pero sin caer en la complacencia habitual de los discursos oficiales.
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— Letras Inquietas (@let_inquietas) March 12, 2025
Identidad cultural y memoria histórica
Uno de los capítulos más sólidos del libro es el dedicado a la identidad europea. Para Fernández Riquelme, la crisis demográfica no puede separarse de una crisis cultural más profunda: la renuncia de Europa a su propia memoria histórica. La deslegitimación del pasado, la culpa permanente y el relativismo cultural han erosionado los fundamentos simbólicos que sostenían la continuidad civilizatoria.
El autor argumenta que una sociedad que deja de transmitir su historia, sus valores y su visión del mundo a las nuevas generaciones —sean autóctonas o inmigrantes— está condenada a disolverse. En este sentido, la “sustitución” no es solo biológica, sino también cultural y espiritual.
Sergio Fernández Riquelme critica con dureza el multiculturalismo entendido como coexistencia de comunidades sin un marco identitario común, al que considera una receta segura para la fragmentación social.
El papel de las élites políticas y económicas
Otro eje central del ensayo es la responsabilidad de las élites europeas. Según el autor, la gran sustitución no sería posible sin la complicidad activa —o la pasividad interesada— de unas élites desconectadas de sus pueblos. La inmigración masiva es presentada como una solución técnica a problemas económicos (mano de obra barata, sostenimiento del sistema de pensiones) sin tener en cuenta sus consecuencias culturales y sociales a largo plazo.
Riquelme denuncia la transformación de la política en mera gestión tecnocrática, donde los ciudadanos son tratados como variables estadísticas y no como comunidades históricas con derecho a preservar su identidad. En este marco, cualquier crítica es descalificada moralmente, lo que empobrece el debate democrático.
Globalización y disolución del Estado-nación
El libro vincula estrechamente la gran sustitución con el proceso de globalización. Para Sergio Fernández Riquelme, la erosión del Estado-nación ha debilitado la capacidad de los pueblos europeos para decidir sobre su propio destino. Las fronteras, tanto físicas como simbólicas, se han vuelto porosas, mientras que las decisiones fundamentales se trasladan a instancias supranacionales ajenas al control democrático.
Este contexto favorece un modelo de sociedad líquida, donde la identidad se percibe como un obstáculo y no como un patrimonio. La movilidad ilimitada de personas y capitales se presenta como un dogma incuestionable, incluso cuando sus efectos sociales son claramente desestabilizadores.
Inmigración, integración y conflicto social
Fernández Riquelme dedica varias páginas a analizar los límites del modelo de integración europeo. Frente al discurso oficial, sostiene que la integración no es automática ni garantizada. Requiere voluntad política, exigencia cultural y un marco identitario fuerte. Cuando estos elementos faltan, surgen guetos, tensiones comunitarias y un aumento de la conflictividad social.
El autor no demoniza a los inmigrantes, pero rechaza la idea de que todas las culturas sean intercambiables o compatibles sin fricciones. La convivencia, insiste, solo es posible si existe un núcleo cultural común que actúe como referencia compartida.
Un ensayo incómodo pero necesario
La Gran Sustitución: La teoría del reemplazo demográfico no es un libro complaciente. Su valor reside precisamente en su capacidad para formular preguntas que muchos prefieren evitar. Riquelme no ofrece soluciones simples ni recetas milagro, pero sí un diagnóstico riguroso y coherente de una crisis que atraviesa a Europa en múltiples niveles.
El lector encontrará en estas páginas una invitación a pensar a largo plazo, más allá de la coyuntura política inmediata. En un contexto mediático dominado por la simplificación y la censura moral, este ensayo reivindica el derecho a un debate honesto sobre identidad, demografía y futuro.
Publicado por Letras Inquietas, La Gran Sustitución: La teoría del reemplazo demográfico de Sergio Fernández Riquelme se presenta como una obra clave para comprender los desafíos existenciales que enfrenta Europa en el siglo XXI. Desde una perspectiva histórica y cultural, el autor desmonta tópicos, cuestiona dogmas y propone una reflexión profunda sobre la continuidad de las sociedades europeas.
Se esté o no de acuerdo con sus tesis, el libro cumple una función esencial: obligar al lector a pensar. Y en tiempos de pensamiento débil y consignas prefabricadas, eso ya es mucho.

Sergio Fernández Riquelme es historiador, profesor universitario y ensayista, con una trayectoria intelectual centrada en el análisis de los procesos históricos de larga duración, la identidad europea y las transformaciones culturales derivadas de la modernidad tardía. Sus trabajos se caracterizan por un enfoque interdisciplinar que combina historia, sociología, demografía y pensamiento político, siempre con una marcada vocación crítica frente a los dogmas dominantes del discurso oficial contemporáneo.
En La Gran Sustitución: La teoría del reemplazo demográfico, Sergio Fernández Riquelme aborda uno de los conceptos más polémicos del debate público europeo actual: la llamada “gran sustitución”, entendida no solo como un fenómeno demográfico ligado a la inmigración masiva, sino como un proceso civilizatorio más amplio que afecta a la identidad, la memoria histórica y la continuidad cultural de Europa. Lejos de la simplificación mediática o del uso panfletario del término, el autor propone una lectura histórica y estructural del fenómeno, insertándolo en el contexto de la globalización, el colapso del Estado-nación y la crisis de las élites europeas.
El libro se presenta así como una reflexión incómoda, destinada a un lector dispuesto a cuestionar los consensos establecidos y a examinar, sin prejuicios, los cambios profundos que atraviesan las sociedades occidentales.
Un concepto polémico, una aproximación histórica
Uno de los mayores aciertos de La Gran Sustitución: La teoría del reemplazo demográfico es su esfuerzo por desideologizar —en la medida de lo posible— un concepto convertido en anatema. Riquelme no presenta la “gran sustitución” como una teoría conspirativa ni como un plan consciente y coordinado, sino como el resultado acumulativo de decisiones políticas, dinámicas económicas y transformaciones culturales que, a largo plazo, alteran la composición demográfica y simbólica de Europa.
Desde una perspectiva histórica, el autor recuerda que los pueblos y las civilizaciones no desaparecen únicamente por invasiones violentas, sino también por procesos más sutiles: descenso de la natalidad, pérdida de cohesión cultural, debilitamiento de las estructuras políticas y sustitución de valores. En este sentido, la inmigración masiva es analizada como un factor importante, pero no exclusivo, dentro de un fenómeno mucho más complejo.
Demografía y natalidad: el núcleo del problema
Riquelme sitúa la cuestión demográfica en el centro de su análisis. Europa, sostiene, atraviesa un invierno demográfico sin precedentes históricos en tiempos de paz. La caída sostenida de la natalidad autóctona, combinada con el envejecimiento poblacional, genera un vacío que es ocupado, de manera inevitable, por poblaciones procedentes de otros contextos culturales.
El autor subraya que el problema no es la inmigración en sí misma —presente en todas las etapas históricas—, sino su volumen, su velocidad y su falta de integración real en un marco cultural común. Cuando la inmigración deja de ser un fenómeno marginal y se convierte en estructural, las sociedades receptoras cambian de manera irreversible.
Este análisis demográfico se apoya en datos y tendencias a largo plazo, evitando el tono alarmista, pero sin caer en la complacencia habitual de los discursos oficiales.
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Identidad cultural y memoria histórica
Uno de los capítulos más sólidos del libro es el dedicado a la identidad europea. Para Fernández Riquelme, la crisis demográfica no puede separarse de una crisis cultural más profunda: la renuncia de Europa a su propia memoria histórica. La deslegitimación del pasado, la culpa permanente y el relativismo cultural han erosionado los fundamentos simbólicos que sostenían la continuidad civilizatoria.
El autor argumenta que una sociedad que deja de transmitir su historia, sus valores y su visión del mundo a las nuevas generaciones —sean autóctonas o inmigrantes— está condenada a disolverse. En este sentido, la “sustitución” no es solo biológica, sino también cultural y espiritual.
Sergio Fernández Riquelme critica con dureza el multiculturalismo entendido como coexistencia de comunidades sin un marco identitario común, al que considera una receta segura para la fragmentación social.
El papel de las élites políticas y económicas
Otro eje central del ensayo es la responsabilidad de las élites europeas. Según el autor, la gran sustitución no sería posible sin la complicidad activa —o la pasividad interesada— de unas élites desconectadas de sus pueblos. La inmigración masiva es presentada como una solución técnica a problemas económicos (mano de obra barata, sostenimiento del sistema de pensiones) sin tener en cuenta sus consecuencias culturales y sociales a largo plazo.
Riquelme denuncia la transformación de la política en mera gestión tecnocrática, donde los ciudadanos son tratados como variables estadísticas y no como comunidades históricas con derecho a preservar su identidad. En este marco, cualquier crítica es descalificada moralmente, lo que empobrece el debate democrático.
Globalización y disolución del Estado-nación
El libro vincula estrechamente la gran sustitución con el proceso de globalización. Para Sergio Fernández Riquelme, la erosión del Estado-nación ha debilitado la capacidad de los pueblos europeos para decidir sobre su propio destino. Las fronteras, tanto físicas como simbólicas, se han vuelto porosas, mientras que las decisiones fundamentales se trasladan a instancias supranacionales ajenas al control democrático.
Este contexto favorece un modelo de sociedad líquida, donde la identidad se percibe como un obstáculo y no como un patrimonio. La movilidad ilimitada de personas y capitales se presenta como un dogma incuestionable, incluso cuando sus efectos sociales son claramente desestabilizadores.
Inmigración, integración y conflicto social
Fernández Riquelme dedica varias páginas a analizar los límites del modelo de integración europeo. Frente al discurso oficial, sostiene que la integración no es automática ni garantizada. Requiere voluntad política, exigencia cultural y un marco identitario fuerte. Cuando estos elementos faltan, surgen guetos, tensiones comunitarias y un aumento de la conflictividad social.
El autor no demoniza a los inmigrantes, pero rechaza la idea de que todas las culturas sean intercambiables o compatibles sin fricciones. La convivencia, insiste, solo es posible si existe un núcleo cultural común que actúe como referencia compartida.
Un ensayo incómodo pero necesario
La Gran Sustitución: La teoría del reemplazo demográfico no es un libro complaciente. Su valor reside precisamente en su capacidad para formular preguntas que muchos prefieren evitar. Riquelme no ofrece soluciones simples ni recetas milagro, pero sí un diagnóstico riguroso y coherente de una crisis que atraviesa a Europa en múltiples niveles.
El lector encontrará en estas páginas una invitación a pensar a largo plazo, más allá de la coyuntura política inmediata. En un contexto mediático dominado por la simplificación y la censura moral, este ensayo reivindica el derecho a un debate honesto sobre identidad, demografía y futuro.
Publicado por Letras Inquietas, La Gran Sustitución: La teoría del reemplazo demográfico de Sergio Fernández Riquelme se presenta como una obra clave para comprender los desafíos existenciales que enfrenta Europa en el siglo XXI. Desde una perspectiva histórica y cultural, el autor desmonta tópicos, cuestiona dogmas y propone una reflexión profunda sobre la continuidad de las sociedades europeas.
Se esté o no de acuerdo con sus tesis, el libro cumple una función esencial: obligar al lector a pensar. Y en tiempos de pensamiento débil y consignas prefabricadas, eso ya es mucho.














