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Denuncia sindical

El Gobierno Vasco (PNV-PSE) maltrata a la Unidad Canina de la Ertzaintza: la burocracia por encima de la vida animal

[Img #29907]El Sindicato Profesional de la Ertzaintza (Si.P.E.) ha denunciado la situación de "absoluto desamparo en la que el Departamento ha dejado a la Unidad Canina tras su última decisión administrativa": suprimir la atención veterinaria en Bizkaia y obligar a centralizar todos los servicios en una única clínica en Álava.

 

Según se señala desde este sindicato, "el veterinario de Vizcaya que atendía habitualmente a los perros de la Unidad Canina, presuntamente, llevaba un año sin cobrar por parte del Departamento. Como consecuencia directa de esta dejación de funciones, se ha eliminado la asistencia en el territorio y ahora cualquier urgencia debe ser atendida en Vitoria".

 

Según el Si.P.E., esta decisión no es un mero trámite burocrático. "Es una medida temeraria que pone en riesgo la vida de los perros y la seguridad operativa del servicio. Resulta especialmente grave que esta decisión se produzca en un contexto en el que el propio colectivo viene denunciando de forma reiterada la precariedad material y organizativa que pone en riesgo la seguridad de los ertzainas. Cuando la Administración demuestra tan poca sensibilidad ante la protección de sus propios agentes, a quienes expone constantemente a situaciones de riesgo con medios insuficientes, cabe preguntarse qué podemos esperar en materia de protección hacia los perros de la Unidad Canina. La falta de compromiso con la seguridad no distingue entre uniformes ni entre especies: es una cuestión de responsabilidad institucional que hoy vuelve a quedar en entredicho".

 

"Obligar a un agente residente en Vizcaya a recorrer más de 45 minutos hasta Vitoria ante una urgencia veterinaria grave no es una decisión organizativa: es una irresponsabilidad manifiesta. En casos de hemorragia interna, torsión gástrica o shock traumático, ese tiempo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte del animal".

 

"No hablamos de mascotas particulares. Hablamos de perros policía entrenados, especializados, que intervienen en búsqueda de personas, detección de sustancias y dispositivos, y que asumen riesgos reales en cada servicio. Son agentes de cuatro patas que forman parte esencial de la estructura operativa".

 

"La Administración ha demostrado una preocupante falta de previsión y sensibilidad. Primero, dejando durante un año sin abonar las facturas al veterinario de Vizcaya. Después, eliminando el recurso asistencial sin establecer una alternativa inmediata y eficaz en el propio territorio".

 

Según el Si.P.E., la desprotección no termina ahí. "En caso de que un perro resulte herido en acto de servicio y el agente, actuando con responsabilidad, lo traslade al centro veterinario más cercano para salvarle la vida, la Administración se desentiende inicialmente del pago".

 

"El profesional debe asumir el coste de la urgencia de su propio bolsillo y esperar meses, hasta seis según los casos, para recibir un reembolso que no debería depender de su solvencia económica personal. Esta situación es inadmisible".

 

"Se traslada al agente una doble carga, la responsabilidad emocional, al gestionar una urgencia vital y la responsabilidad financiera, adelantando gastos que corresponden a la Administración. Esta gestión no solo maltrata institucionalmente a los perros, sino también al personal que los cuida y trabaja con ellos a diario".

 

El hecho de que el Departamento, según ha podido saber el Si.P.E. haya mantenido en el tiempo presuntos impagos con el veterinario que atendía en Vizcaya "refleja una gestión negligente y deshumanizada. El resultado es claro: pérdida del servicio en el territorio y centralización forzada en Álava".

 

"No existe explicación lógica ni planificación que justifique dejar sin cobertura veterinaria directa a una unidad operativa estratégica en uno de los territorios con mayor actividad policial. La burocracia no puede situarse por encima de la vida animal ni de la operatividad policial".

 

"La vida de un perro de la Unidad Canina no puede depender de un cronómetro de 45 minutos ni del saldo bancario del agente que lo acompaña. Basta ya de asfixiar el servicio a costa de la seguridad y el bienestar de nuestros compañeros caninos. La profesionalidad de la Unidad Canina merece respeto, planificación y responsabilidad".

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