Portavoz nacional de Vox en materia de Inmigración, Interior y Seguridad
Samuel Vázquez: “Los procesos de inmigración ilegal desbordados en el espacio y en el tiempo han alumbrado una nueva realidad criminal”
![[Img #29920]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/02_2026/5695_screenshot-2026-02-27-at-15-16-52-samuel-vazquez-vox-youtube-buscar-con-google.png)
Samuel Vázquez es portavoz nacional de Vox en materia de Inmigración, Interior y Seguridad, y presidente de la asociación profesional Una Policía para el Siglo XXI. Coautor de los libros Don`t fuck the police: Un modelo policial que protege al poder y no a los ciudadanos y España, zona de confort criminal, criminólogo y exagente con experiencia operativa en entornos complejos, lleva años defendiendo la necesidad de una transformación profunda del modelo policial español. En esta conversación mantenida en exclusiva con La Tribuna del País del Vasco en San Sebastián aborda sin ambages el aumento de la criminalidad, la relación de este hecho con el incremento de la inmigración irregular, el papel de los medios en esta situación y las medidas que aplicaría si llegara al Ministerio del Interior.
“Ahora mismo, la falta de seguridad en las calles es la principal preocupación de los españoles. Tristemente, es así. Ojalá no lo fuera, ya que eso significaría que hace diez años, cuando algunos empezamos a denunciar lo que iba a pasar, nos habrían hecho caso. No hacía falta ser muy listo ni ser el mejor criminólogo del mundo para ver lo que iba a ocurrir. Solo hacía falta haber viajado y haber hecho modelo comparado de sociología criminal con lo que estaba ocurriendo en Francia, Bélgica, Italia o Suecia para entender que si aquí cometíamos los mismos errores íbamos a llegar a los mismos escenarios. Esos escenarios ya están aquí y ya es imposible ocultarlo. No hay nadie en ningún barrio, pueblo o ciudad que no sepa que la realidad criminal de este país es muy diferente a la de hace veinte años”.
¿Los dirigentes políticos no ven esta situación?
Los políticos saben de sobra en qué escenario estamos. Tienen asesores. El problema es que si reconocen que nos han llevado hasta aquí tendrían que admitir que son en parte culpables de lo que está ocurriendo. Y los políticos nunca piensan en las siguientes generaciones, piensan en las siguientes elecciones. Han intentado engañarnos hasta el final. Pero llega un momento, tanto en el País Vasco como en el resto de España, en que la gente se siente tan insegura que negar el problema empieza a tener un coste electoral grande y entonces cambian todos los discursos.
¿Qué diferencia hay entre el modelo de seguridad que plantea Vox y el que plantea el Gobierno o el PP?
Nadie plantea ninguna transformación del modelo de seguridad. Yo estoy aquí como un profesional. ¿Conoce usted algún partido que haya apostado por un profesional para tratar estos temas? Además de ser profesional, soy presidente de la asociación policial más grande que hay en España. Esa apuesta por la profesionalidad solo la ha hecho un partido: Vox.
Los modelos policiales europeos están agotados. El español, también. Ante una nueva realidad criminal hay que hacer una transformación profunda del modelo policial. Y existe una nueva realidad criminal por varios factores, pero hay uno preponderante: los procesos de inmigración ilegal desbordados en el espacio y en el tiempo. No es la inmigración clásica del siglo XX. Estos procesos han transformado barrios y ciudades enteras, han creado estados paralelos donde la autoridad tradicional de Occidente, policías y jueces, ya no opera. Y cuando la autoridad se abandona siempre aparece otra autoridad más dispuesta a utilizar la violencia. Hemos rendido barrios a las mafias, a grupos armados criminales y a la sharía (ley islámica). Esto es lo que está llegando al País Vasco y al resto de España. Y a esto hay que decir basta. Un basta ya que, hasta el momento, solamente lo ha dicho Santiago Abascal.
¿Qué opina del hecho de que algunas instituciones se nieguen a dar a conocer la nacionalidad de los agresores?
Me parece una estrategia de dictadura encubierta. El derecho a la información está en la Constitución. Los políticos no tienen derecho a decidir qué conocen o no los españoles. La información es la primera herramienta de prevención. ¿Por qué el consejero de Interior tendría derecho a saber que un agresor múltiple vive en su urbanización y el carnicero del barrio no? La información no puede ser clasista. Que todo el mundo sepa lo que hay en nuestras calles y decida en función de eso. La información es un derecho constitucional, pero, sobre todo, es la primera herramienta de la prevención. Es decir, ¿quién es la persona que más nos protege a lo largo de nuestra vida? Nuestra madre. Y nuestra madre, cuando éramos jóvenes, nos decía: “no vayas a estos sitios a estas horas”. Te daba la información necesaria para saber que en esos sitios y a esas horas había peligro. Era una herramienta de prevención.
¿Hay que endurecer el Código Penal?
Es imposible salir de esta situación sin dejar claro que delinquir tiene coste. Y ahora, actualmente, delinquir tiene muy poco coste. En el binomio coste-recompensa, si no aplicas un alto nivel de coste es una invitación al delincuente a seguir delinquiendo y a escalar hacia arriba. La reincidencia y la escalada están destrozando nuestros barrios, pueblos y ciudades y son los grandes monstruos a los que no sabemos enfrentarnos en Europa. Y ante esta situación, tenemos a políticos muertos de miedo por el hecho de que les puedan decir algo si proponen endurecer la política criminal. Pues no. Lo que necesitamos es juicios rápidos, penas altas, cárceles incómodas y deportaciones masivas. Esto solo lo dirá Vox, pero lo diremos constantemente, de lunes a domingo y en cualquier lugar de España.
¿El Estado autonómico dificulta la lucha contra la inseguridad?
A veces la hace imposible. La información solo se convierte en inteligencia cuando se distribuye. Si está compartimentada, nadie tiene la fotografía completa de lo que sucede. Si el crimen es cada vez más internacional y transnacional, ¿cómo es posible que la seguridad esté cada vez más atomizada? No tiene ningún sentido. Es una cuestión política que arruina la perspectiva profesional. El actual modelo no está diseñado para proteger a los ciudadanos sino para proteger discursos políticos y estructuras de poder. Yo confío en todos los policías —ertzainas, mossos, guardias civiles, policías locales—. En quien no confío es en las cúpulas designadas políticamente que están al frente de estos cuerpos policiales.
¿Menos seguridad es igual a menos libertad?
Absolutamente. Plantear un escenario de libertad si tienes miedo a salir a la calle es imposible. Primero garantizamos la seguridad, y luego podremos hablar de libertad real. Hace veinte años teníamos una Europa y una España donde se podía vivir sin miedo. Desde 2017 los incrementos de criminalidad violenta son exponenciales: homicidios, agresiones, tráfico de drogas, agresiones sexuales, etc., con incrementos por encima del 275%. Estos niveles de ascenso de la delincuencia no se habían vivido antes en democracia.
¿Qué responsabilidad tienen los medios de comunicación en esta situación?
Mucha. Un medio de comunicación debe ser el cuarto poder, no el amigo íntimo del segundo poder. Cuando dependes de subvenciones o publicidad institucional, eso actúa como resorte. A algunos nos ha costado sangre, sudor y lágrimas meter estos debates en la sociedad. Lo habitual es que intenten silenciarte o manipular lo que dices. Que alguien me deje explicarme con calma, como está haciendo su periódico, casi me parece raro.
¿Qué modelo policial europeo podría ser un referente para usted?
Es un error mirar a Europa. Todos los modelos han fracasado. Nosotros tenemos que ser pioneros. El modelo de Una Policía para el Siglo XXI no sigue ninguna corriente criminológica comparativa porque todas ellas en Europa han fracasado. Siempre he soñado que cuando podamos aplicar nuestro programa, y lo podremos hacer porque estoy absolutamente convencido de que Santiago Abascal será presidente del Gobierno, serán otros países los que copien nuestro modelo.
Si Samuel Vázquez fuera nombrado Ministro del Interior, ¿cuáles serían sus primeras decisiones?
Si su casa está inundada, lo primero que hace es cerrar la llave. Cerrar la llave: control férreo de fronteras, si es necesario hasta con la Armada. Segundo: achicar el agua. Deportaciones masivas. Ojalá pudiéramos ser quirúrgicos, pero no podemos porque miles de personas deambulan por nuestras calles sin saber quiénes son y qué intenciones tienen. Y tercero: transformar el modelo policial de arriba abajo, eliminar la perspectiva política en los mandos y priorizar la gestión estrictamente profesional.
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Samuel Vázquez es portavoz nacional de Vox en materia de Inmigración, Interior y Seguridad, y presidente de la asociación profesional Una Policía para el Siglo XXI. Coautor de los libros Don`t fuck the police: Un modelo policial que protege al poder y no a los ciudadanos y España, zona de confort criminal, criminólogo y exagente con experiencia operativa en entornos complejos, lleva años defendiendo la necesidad de una transformación profunda del modelo policial español. En esta conversación mantenida en exclusiva con La Tribuna del País del Vasco en San Sebastián aborda sin ambages el aumento de la criminalidad, la relación de este hecho con el incremento de la inmigración irregular, el papel de los medios en esta situación y las medidas que aplicaría si llegara al Ministerio del Interior.
“Ahora mismo, la falta de seguridad en las calles es la principal preocupación de los españoles. Tristemente, es así. Ojalá no lo fuera, ya que eso significaría que hace diez años, cuando algunos empezamos a denunciar lo que iba a pasar, nos habrían hecho caso. No hacía falta ser muy listo ni ser el mejor criminólogo del mundo para ver lo que iba a ocurrir. Solo hacía falta haber viajado y haber hecho modelo comparado de sociología criminal con lo que estaba ocurriendo en Francia, Bélgica, Italia o Suecia para entender que si aquí cometíamos los mismos errores íbamos a llegar a los mismos escenarios. Esos escenarios ya están aquí y ya es imposible ocultarlo. No hay nadie en ningún barrio, pueblo o ciudad que no sepa que la realidad criminal de este país es muy diferente a la de hace veinte años”.
¿Los dirigentes políticos no ven esta situación?
Los políticos saben de sobra en qué escenario estamos. Tienen asesores. El problema es que si reconocen que nos han llevado hasta aquí tendrían que admitir que son en parte culpables de lo que está ocurriendo. Y los políticos nunca piensan en las siguientes generaciones, piensan en las siguientes elecciones. Han intentado engañarnos hasta el final. Pero llega un momento, tanto en el País Vasco como en el resto de España, en que la gente se siente tan insegura que negar el problema empieza a tener un coste electoral grande y entonces cambian todos los discursos.
¿Qué diferencia hay entre el modelo de seguridad que plantea Vox y el que plantea el Gobierno o el PP?
Nadie plantea ninguna transformación del modelo de seguridad. Yo estoy aquí como un profesional. ¿Conoce usted algún partido que haya apostado por un profesional para tratar estos temas? Además de ser profesional, soy presidente de la asociación policial más grande que hay en España. Esa apuesta por la profesionalidad solo la ha hecho un partido: Vox.
Los modelos policiales europeos están agotados. El español, también. Ante una nueva realidad criminal hay que hacer una transformación profunda del modelo policial. Y existe una nueva realidad criminal por varios factores, pero hay uno preponderante: los procesos de inmigración ilegal desbordados en el espacio y en el tiempo. No es la inmigración clásica del siglo XX. Estos procesos han transformado barrios y ciudades enteras, han creado estados paralelos donde la autoridad tradicional de Occidente, policías y jueces, ya no opera. Y cuando la autoridad se abandona siempre aparece otra autoridad más dispuesta a utilizar la violencia. Hemos rendido barrios a las mafias, a grupos armados criminales y a la sharía (ley islámica). Esto es lo que está llegando al País Vasco y al resto de España. Y a esto hay que decir basta. Un basta ya que, hasta el momento, solamente lo ha dicho Santiago Abascal.
¿Qué opina del hecho de que algunas instituciones se nieguen a dar a conocer la nacionalidad de los agresores?
Me parece una estrategia de dictadura encubierta. El derecho a la información está en la Constitución. Los políticos no tienen derecho a decidir qué conocen o no los españoles. La información es la primera herramienta de prevención. ¿Por qué el consejero de Interior tendría derecho a saber que un agresor múltiple vive en su urbanización y el carnicero del barrio no? La información no puede ser clasista. Que todo el mundo sepa lo que hay en nuestras calles y decida en función de eso. La información es un derecho constitucional, pero, sobre todo, es la primera herramienta de la prevención. Es decir, ¿quién es la persona que más nos protege a lo largo de nuestra vida? Nuestra madre. Y nuestra madre, cuando éramos jóvenes, nos decía: “no vayas a estos sitios a estas horas”. Te daba la información necesaria para saber que en esos sitios y a esas horas había peligro. Era una herramienta de prevención.
¿Hay que endurecer el Código Penal?
Es imposible salir de esta situación sin dejar claro que delinquir tiene coste. Y ahora, actualmente, delinquir tiene muy poco coste. En el binomio coste-recompensa, si no aplicas un alto nivel de coste es una invitación al delincuente a seguir delinquiendo y a escalar hacia arriba. La reincidencia y la escalada están destrozando nuestros barrios, pueblos y ciudades y son los grandes monstruos a los que no sabemos enfrentarnos en Europa. Y ante esta situación, tenemos a políticos muertos de miedo por el hecho de que les puedan decir algo si proponen endurecer la política criminal. Pues no. Lo que necesitamos es juicios rápidos, penas altas, cárceles incómodas y deportaciones masivas. Esto solo lo dirá Vox, pero lo diremos constantemente, de lunes a domingo y en cualquier lugar de España.
¿El Estado autonómico dificulta la lucha contra la inseguridad?
A veces la hace imposible. La información solo se convierte en inteligencia cuando se distribuye. Si está compartimentada, nadie tiene la fotografía completa de lo que sucede. Si el crimen es cada vez más internacional y transnacional, ¿cómo es posible que la seguridad esté cada vez más atomizada? No tiene ningún sentido. Es una cuestión política que arruina la perspectiva profesional. El actual modelo no está diseñado para proteger a los ciudadanos sino para proteger discursos políticos y estructuras de poder. Yo confío en todos los policías —ertzainas, mossos, guardias civiles, policías locales—. En quien no confío es en las cúpulas designadas políticamente que están al frente de estos cuerpos policiales.
¿Menos seguridad es igual a menos libertad?
Absolutamente. Plantear un escenario de libertad si tienes miedo a salir a la calle es imposible. Primero garantizamos la seguridad, y luego podremos hablar de libertad real. Hace veinte años teníamos una Europa y una España donde se podía vivir sin miedo. Desde 2017 los incrementos de criminalidad violenta son exponenciales: homicidios, agresiones, tráfico de drogas, agresiones sexuales, etc., con incrementos por encima del 275%. Estos niveles de ascenso de la delincuencia no se habían vivido antes en democracia.
¿Qué responsabilidad tienen los medios de comunicación en esta situación?
Mucha. Un medio de comunicación debe ser el cuarto poder, no el amigo íntimo del segundo poder. Cuando dependes de subvenciones o publicidad institucional, eso actúa como resorte. A algunos nos ha costado sangre, sudor y lágrimas meter estos debates en la sociedad. Lo habitual es que intenten silenciarte o manipular lo que dices. Que alguien me deje explicarme con calma, como está haciendo su periódico, casi me parece raro.
¿Qué modelo policial europeo podría ser un referente para usted?
Es un error mirar a Europa. Todos los modelos han fracasado. Nosotros tenemos que ser pioneros. El modelo de Una Policía para el Siglo XXI no sigue ninguna corriente criminológica comparativa porque todas ellas en Europa han fracasado. Siempre he soñado que cuando podamos aplicar nuestro programa, y lo podremos hacer porque estoy absolutamente convencido de que Santiago Abascal será presidente del Gobierno, serán otros países los que copien nuestro modelo.
Si Samuel Vázquez fuera nombrado Ministro del Interior, ¿cuáles serían sus primeras decisiones?
Si su casa está inundada, lo primero que hace es cerrar la llave. Cerrar la llave: control férreo de fronteras, si es necesario hasta con la Armada. Segundo: achicar el agua. Deportaciones masivas. Ojalá pudiéramos ser quirúrgicos, pero no podemos porque miles de personas deambulan por nuestras calles sin saber quiénes son y qué intenciones tienen. Y tercero: transformar el modelo policial de arriba abajo, eliminar la perspectiva política en los mandos y priorizar la gestión estrictamente profesional.












