No hay datos de posibles víctimas
Estados Unidos e Israel bombardean al regimen islamista de Irán
El humo que esta mañana se elevó sobre el corazón de Teherán no era metafórico. Era real, espeso y oscuro, y se veía desde varios kilómetros. Era también una señal: el mundo acaba de despertar a una nueva escalada militar entre Israel e Irán, la segunda en menos de nueve meses, y nadie sabe todavía dónde terminará.
Poco después de las seis de la madrugada, hora de Teherán, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, rompió el silencio de un sábado primerizo con una declaración de pocas palabras y enorme peso: "El Estado de Israel ha lanzado un ataque preventivo contra Irán para eliminar las amenazas al Estado de Israel". Acto seguido, declaró el estado de emergencia especial en todo el territorio israelí.
La palabra "preventivo" es, en sí misma, todo un programa político. Israel no habla de represalia ni de respuesta: habla de anticipación. De actuar antes de que la amenaza se materialice. Una semántica que en derecho internacional tiene bordes muy difusos, pero que Tel Aviv lleva décadas convirtiendo en doctrina.
Los ataques aéreos impactaron en el centro de Teherán, concentrándose en la calle Pasteur, donde se ubican la presidencia y el Consejo de Seguridad Nacional, así como zonas próximas al complejo del líder supremo y la Asamblea de Expertos. La agencia semioficial iraní Fars confirmó al menos tres explosiones. Medios estatales iraníes hablaron de densas columnas de humo en el centro de la capital.
Los ataques israelíes tuvieron como objetivo misiles balísticos y lanzadores de misiles, que Israel ha considerado una amenaza grave. Irán cerró inmediatamente su espacio aéreo. Por el momento, no se han confirmado víctimas.
Sobre la participación de Washington en la operación, la información es fragmentaria, pero significativa: el ataque fue coordinado con Estados Unidos, según declaró a CNN una fuente israelí, aunque no está claro si fue una acción unilateral israelí o si Estados Unidos también participó en el bombardeo, aunque una reciente declaración de Donald Trump dirigiéndose a los ciudadanos iraníes parece asegurar que la participación norteamericana ha sido muy activa: «Cuando terminemos, tomad vuestro Gobierno».
Por su parte, Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel, ha sido claro también excepcionalmente a través de X - Twitter, "mis hermanos y hermanas, ciudadanos de Israel, hace un rato Israel y Estados Unidos lanzaron una operación para eliminar la amenaza existencial que representa el régimen terrorista de Irán. Durante 47 años, el régimen de los ayatolás ha gritado 'Muerte a Israel', 'Muerte a Estados Unidos'. Ha derramado nuestra sangre, ha asesinado a muchos estadounidenses y ha masacrado a su propio pueblo. No podemos permitir que este régimen terrorista y asesino se arme con armas nucleares que le permitan amenazar a toda la humanidad. Nuestra acción conjunta creará las condiciones para que el valiente pueblo iraní tome las riendas de su destino. Ha llegado el momento de que todos los pueblos de Irán —persas, kurdos, azeríes, baluchis y ahwazíes— se liberen del yugo de la tiranía y traigan a Irán la libertad y la paz. Me dirijo a ustedes, ciudadanos de Israel, para que sigan las instrucciones del Mando de Defensa Civil. En los próximos días, durante la operación 'El rugido del león', todos necesitaremos paciencia y fortaleza mental. Juntos resistiremos, juntos lucharemos y juntos garantizaremos la victoria de Israel".
También hay que tener en cuenta por su significación, el llamamiento que ha realizado también a través de X - Twitter, Reza Pahlavi, el exiliado príncipe heredero de Irán, que ayer mismo visitó Washington: "Mis queridos compatriotas, Nos esperan momentos cruciales. La ayuda que el presidente de Estados Unidos prometió al valiente pueblo iraní ya ha llegado. Se trata de una intervención humanitaria; y su objetivo es la República Islámica, su aparato represivo y su maquinaria de exterminio; no el gran país y la nación de Irán. Pero, a pesar de esta ayuda, la victoria final seguirá siendo nuestra. Somos nosotros, el pueblo iraní, quienes culminaremos la tarea en esta batalla final. Se acerca la hora de volver a las calles. Ahora que la República Islámica se está derrumbando, mi mensaje a las fuerzas militares, policiales y de seguridad del país es claro: Han jurado ser los protectores de Irán y de la nación iraní, no los protectores de la República Islámica y sus líderes. Su deber es defender al pueblo, no a un régimen que ha secuestrado a nuestra patria mediante la represión y el crimen. Únanse a la nación y ayuden a garantizar una transición estable y segura. De lo contrario, se hundirán con el barco naufragado de Jamenei y su régimen. Y mi mensaje al presidente de los Estados Unidos, el presidente Trump, es este: La noble nación de Irán, a pesar de la brutal represión y los asesinatos de este régimen, ha resistido con valentía durante casi dos meses. Les pido ahora que actúen con la máxima cautela para proteger la vida de los civiles y de mis compatriotas. El pueblo iraní es su aliado natural y el mundo libre, y no olvidará su apoyo durante el período más difícil de la historia contemporánea de Irán. Y a vosotros, mis queridos compatriotas en Irán: En estas horas y días críticos, más que nunca, debemos seguir centrados en nuestro objetivo final: recuperar Irán. Les pido que permanezcan en sus hogares por ahora y mantengan la paz y la seguridad. Estén atentos y listos para regresar a las calles para la acción final en el momento oportuno, que les informaré detalladamente. Sigue mis mensajes en redes sociales y satélite. Si hay alguna interrupción en internet o satélite, me pondré en contacto contigo por radio. Estamos muy cerca de la victoria final. Quiero estar con ustedes lo antes posible para que juntos podamos recuperar y reconstruir Irán. La perseverancia de Irán".
Un detalle inquietante recorre los despachos de agencia esta mañana: el ayatolá Alí Jameneí, de 86 años, no se encontraba en su residencia de Teherán en el momento de los ataques y había sido trasladado a un lugar seguro. Hacía días que no aparecía en público. Su ausencia, en un momento de máxima tensión con Estados Unidos, habla de una inteligencia compartida, de alertas tempranas, de movimientos en la sombra que precedieron al estruendo.
Para entender lo sucedido hoy hay que volver al 13 de junio de 2025. Aquella madrugada, Israel lanzó la denominada "Operación León Ascendente": un ataque masivo y por sorpresa contra instalaciones militares y nucleares iranís. La guerra comenzó cuando Israel bombardeó instalaciones militares y nucleares en un ataque sorpresa, asesinando a destacados líderes militares, científicos nucleares y políticos. Irán respondió con más de 550 misiles balísticos y un millar de drones. Los estadounidenses bombardearon instalaciones nucleares iranís. El 24 de junio, bajo presión de Washington, ambos países aceptaron un alto el fuego.
Doce días de guerra que dejaron heridas abiertas y un programa nuclear iraní dañado, pero no destruido.
En los meses siguientes, la diplomacia intentó llenar el vacío. EE.UU. e Irán abrieron conversaciones centradas en superar diferencias sobre el enriquecimiento de uranio. Pero Washington acumulaba simultáneamente músculo militar en la región: dos grupos de portaaviones, escuadrones de cazas, sistemas antimisiles. El 19 de febrero, Trump fijó un plazo de diez días para decidir si atacaba. Ese plazo venció ayer.
En Jerusalén, mientras los cohetes aún no han llegado, los preparativos para recibirlos son ya visibles. La operación coincidió con la activación de sirenas de emergencia en la ciudad de Jerusalén, mientras la ciudadanía era notificada mediante alertas en sus teléfonos móviles sobre una amenaza descrita como "extremadamente grave" en toda la jurisdicción nacional. Las escuelas han cerrado. Los refugios han abierto. Los lanzadores de la Cúpula de Hierro, desplegados incluso junto al Parlamento.
Israel no golpea y se relaja. Israel golpea y espera el golpe de vuelta.
Esta crónica, por fuerza, es incompleta. Los hechos se están produciendo mientras se escribe. No hay cifras de víctimas confirmadas. No hay respuesta iraní todavía. No hay declaración de Washington que aclare su grado de implicación. El propio alcance de los daños en Teherán es, en este momento, una incógnita.
Lo que sí es claro es el marco general: dos países que ya se enfrentaron en una guerra de doce días vuelven a chocar, con el programa nuclear iraní como detonante y con Estados Unidos tan adentro del escenario que la línea entre apoyo y co-beligerancia se ha vuelto casi imperceptible.
El humo sobre Teherán sigue siendo visible mientras el Medio Oriente contiene la respiración. Y el mundo, una vez más, mira.
Nota: Crónica elaborada con fuentes propias y a partir de informaciones publicadas en CNN, Infobae, La Nación, El Espectador y agencias internacionales.
El humo que esta mañana se elevó sobre el corazón de Teherán no era metafórico. Era real, espeso y oscuro, y se veía desde varios kilómetros. Era también una señal: el mundo acaba de despertar a una nueva escalada militar entre Israel e Irán, la segunda en menos de nueve meses, y nadie sabe todavía dónde terminará.
Poco después de las seis de la madrugada, hora de Teherán, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, rompió el silencio de un sábado primerizo con una declaración de pocas palabras y enorme peso: "El Estado de Israel ha lanzado un ataque preventivo contra Irán para eliminar las amenazas al Estado de Israel". Acto seguido, declaró el estado de emergencia especial en todo el territorio israelí.
La palabra "preventivo" es, en sí misma, todo un programa político. Israel no habla de represalia ni de respuesta: habla de anticipación. De actuar antes de que la amenaza se materialice. Una semántica que en derecho internacional tiene bordes muy difusos, pero que Tel Aviv lleva décadas convirtiendo en doctrina.
Los ataques aéreos impactaron en el centro de Teherán, concentrándose en la calle Pasteur, donde se ubican la presidencia y el Consejo de Seguridad Nacional, así como zonas próximas al complejo del líder supremo y la Asamblea de Expertos. La agencia semioficial iraní Fars confirmó al menos tres explosiones. Medios estatales iraníes hablaron de densas columnas de humo en el centro de la capital.
Los ataques israelíes tuvieron como objetivo misiles balísticos y lanzadores de misiles, que Israel ha considerado una amenaza grave. Irán cerró inmediatamente su espacio aéreo. Por el momento, no se han confirmado víctimas.
Sobre la participación de Washington en la operación, la información es fragmentaria, pero significativa: el ataque fue coordinado con Estados Unidos, según declaró a CNN una fuente israelí, aunque no está claro si fue una acción unilateral israelí o si Estados Unidos también participó en el bombardeo, aunque una reciente declaración de Donald Trump dirigiéndose a los ciudadanos iraníes parece asegurar que la participación norteamericana ha sido muy activa: «Cuando terminemos, tomad vuestro Gobierno».
Por su parte, Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel, ha sido claro también excepcionalmente a través de X - Twitter, "mis hermanos y hermanas, ciudadanos de Israel, hace un rato Israel y Estados Unidos lanzaron una operación para eliminar la amenaza existencial que representa el régimen terrorista de Irán. Durante 47 años, el régimen de los ayatolás ha gritado 'Muerte a Israel', 'Muerte a Estados Unidos'. Ha derramado nuestra sangre, ha asesinado a muchos estadounidenses y ha masacrado a su propio pueblo. No podemos permitir que este régimen terrorista y asesino se arme con armas nucleares que le permitan amenazar a toda la humanidad. Nuestra acción conjunta creará las condiciones para que el valiente pueblo iraní tome las riendas de su destino. Ha llegado el momento de que todos los pueblos de Irán —persas, kurdos, azeríes, baluchis y ahwazíes— se liberen del yugo de la tiranía y traigan a Irán la libertad y la paz. Me dirijo a ustedes, ciudadanos de Israel, para que sigan las instrucciones del Mando de Defensa Civil. En los próximos días, durante la operación 'El rugido del león', todos necesitaremos paciencia y fortaleza mental. Juntos resistiremos, juntos lucharemos y juntos garantizaremos la victoria de Israel".
También hay que tener en cuenta por su significación, el llamamiento que ha realizado también a través de X - Twitter, Reza Pahlavi, el exiliado príncipe heredero de Irán, que ayer mismo visitó Washington: "Mis queridos compatriotas, Nos esperan momentos cruciales. La ayuda que el presidente de Estados Unidos prometió al valiente pueblo iraní ya ha llegado. Se trata de una intervención humanitaria; y su objetivo es la República Islámica, su aparato represivo y su maquinaria de exterminio; no el gran país y la nación de Irán. Pero, a pesar de esta ayuda, la victoria final seguirá siendo nuestra. Somos nosotros, el pueblo iraní, quienes culminaremos la tarea en esta batalla final. Se acerca la hora de volver a las calles. Ahora que la República Islámica se está derrumbando, mi mensaje a las fuerzas militares, policiales y de seguridad del país es claro: Han jurado ser los protectores de Irán y de la nación iraní, no los protectores de la República Islámica y sus líderes. Su deber es defender al pueblo, no a un régimen que ha secuestrado a nuestra patria mediante la represión y el crimen. Únanse a la nación y ayuden a garantizar una transición estable y segura. De lo contrario, se hundirán con el barco naufragado de Jamenei y su régimen. Y mi mensaje al presidente de los Estados Unidos, el presidente Trump, es este: La noble nación de Irán, a pesar de la brutal represión y los asesinatos de este régimen, ha resistido con valentía durante casi dos meses. Les pido ahora que actúen con la máxima cautela para proteger la vida de los civiles y de mis compatriotas. El pueblo iraní es su aliado natural y el mundo libre, y no olvidará su apoyo durante el período más difícil de la historia contemporánea de Irán. Y a vosotros, mis queridos compatriotas en Irán: En estas horas y días críticos, más que nunca, debemos seguir centrados en nuestro objetivo final: recuperar Irán. Les pido que permanezcan en sus hogares por ahora y mantengan la paz y la seguridad. Estén atentos y listos para regresar a las calles para la acción final en el momento oportuno, que les informaré detalladamente. Sigue mis mensajes en redes sociales y satélite. Si hay alguna interrupción en internet o satélite, me pondré en contacto contigo por radio. Estamos muy cerca de la victoria final. Quiero estar con ustedes lo antes posible para que juntos podamos recuperar y reconstruir Irán. La perseverancia de Irán".
Un detalle inquietante recorre los despachos de agencia esta mañana: el ayatolá Alí Jameneí, de 86 años, no se encontraba en su residencia de Teherán en el momento de los ataques y había sido trasladado a un lugar seguro. Hacía días que no aparecía en público. Su ausencia, en un momento de máxima tensión con Estados Unidos, habla de una inteligencia compartida, de alertas tempranas, de movimientos en la sombra que precedieron al estruendo.
Para entender lo sucedido hoy hay que volver al 13 de junio de 2025. Aquella madrugada, Israel lanzó la denominada "Operación León Ascendente": un ataque masivo y por sorpresa contra instalaciones militares y nucleares iranís. La guerra comenzó cuando Israel bombardeó instalaciones militares y nucleares en un ataque sorpresa, asesinando a destacados líderes militares, científicos nucleares y políticos. Irán respondió con más de 550 misiles balísticos y un millar de drones. Los estadounidenses bombardearon instalaciones nucleares iranís. El 24 de junio, bajo presión de Washington, ambos países aceptaron un alto el fuego.
Doce días de guerra que dejaron heridas abiertas y un programa nuclear iraní dañado, pero no destruido.
En los meses siguientes, la diplomacia intentó llenar el vacío. EE.UU. e Irán abrieron conversaciones centradas en superar diferencias sobre el enriquecimiento de uranio. Pero Washington acumulaba simultáneamente músculo militar en la región: dos grupos de portaaviones, escuadrones de cazas, sistemas antimisiles. El 19 de febrero, Trump fijó un plazo de diez días para decidir si atacaba. Ese plazo venció ayer.
En Jerusalén, mientras los cohetes aún no han llegado, los preparativos para recibirlos son ya visibles. La operación coincidió con la activación de sirenas de emergencia en la ciudad de Jerusalén, mientras la ciudadanía era notificada mediante alertas en sus teléfonos móviles sobre una amenaza descrita como "extremadamente grave" en toda la jurisdicción nacional. Las escuelas han cerrado. Los refugios han abierto. Los lanzadores de la Cúpula de Hierro, desplegados incluso junto al Parlamento.
Israel no golpea y se relaja. Israel golpea y espera el golpe de vuelta.
Esta crónica, por fuerza, es incompleta. Los hechos se están produciendo mientras se escribe. No hay cifras de víctimas confirmadas. No hay respuesta iraní todavía. No hay declaración de Washington que aclare su grado de implicación. El propio alcance de los daños en Teherán es, en este momento, una incógnita.
Lo que sí es claro es el marco general: dos países que ya se enfrentaron en una guerra de doce días vuelven a chocar, con el programa nuclear iraní como detonante y con Estados Unidos tan adentro del escenario que la línea entre apoyo y co-beligerancia se ha vuelto casi imperceptible.
El humo sobre Teherán sigue siendo visible mientras el Medio Oriente contiene la respiración. Y el mundo, una vez más, mira.
Nota: Crónica elaborada con fuentes propias y a partir de informaciones publicadas en CNN, Infobae, La Nación, El Espectador y agencias internacionales.











