"Grupo K": la organización ultrasecreta del Pentágono presuntamente dedicada a la recuperación de ovnis
Según ha podido saber La Tribuna del País Vasco de expertos ufólogos estadounidenses, el Grupo K., una división ultrasecreta del Pentágono dedicada al espionaje y a desarrollar con la máxima confidencialidad operaciones militares de diferente tipología, estaría detrás del conocido como "Protocolo Legacy", un presunto programa de recuperación de ovnis hallados, accidentados o abandonados, en diferentes lugares del mundo.
La información de la que dispone La Tribuna del País Vasco indica que este Grupo K. fue creado en 1980, a raíz de la crisis de los rehenes norteamericanos en la embajada en Irán, y debido a la insatisfacción del Pentágono con el trabajo desarrollado entonces por la CIA. Hasta la fecha, esta unidad habría trabajado en diversos países de Sudamérica y, en el interior de Estados Unidos, habría sido dedicada a diversos proyectos dentro del Programa Legacy.
Habitualmente, esta organización trabajaría en la más absoluta absoluta clandestinidad e ilegalidad, toda vez que su existencia no fue notificada ni al presidente de EE.UU. Tampoco el Pentágono comunicó esta realidad a los comités de Inteligencia del Senado y de la Cámara de Representantes, como es preceptivo. El organigrama de este aparato militar extremadamente secreto estaría integrado por funcionarios, militares y personal civil que apoya sobre el terreno sus actividades.
Según ha podido saber La Tribuna del País Vasco de expertos ufólogos estadounidenses, el Grupo K., una división ultrasecreta del Pentágono dedicada al espionaje y a desarrollar con la máxima confidencialidad operaciones militares de diferente tipología, estaría detrás del conocido como "Protocolo Legacy", un presunto programa de recuperación de ovnis hallados, accidentados o abandonados, en diferentes lugares del mundo.
La información de la que dispone La Tribuna del País Vasco indica que este Grupo K. fue creado en 1980, a raíz de la crisis de los rehenes norteamericanos en la embajada en Irán, y debido a la insatisfacción del Pentágono con el trabajo desarrollado entonces por la CIA. Hasta la fecha, esta unidad habría trabajado en diversos países de Sudamérica y, en el interior de Estados Unidos, habría sido dedicada a diversos proyectos dentro del Programa Legacy.
Habitualmente, esta organización trabajaría en la más absoluta absoluta clandestinidad e ilegalidad, toda vez que su existencia no fue notificada ni al presidente de EE.UU. Tampoco el Pentágono comunicó esta realidad a los comités de Inteligencia del Senado y de la Cámara de Representantes, como es preceptivo. El organigrama de este aparato militar extremadamente secreto estaría integrado por funcionarios, militares y personal civil que apoya sobre el terreno sus actividades.











