Freixenet deja de ser española tras ser adquirida en su totalidad por el grupo alemán Henkell
La histórica empresa de cava y vinos Freixenet ha dejado de estar en manos españolas después de que el grupo alemán Henkell completara la adquisición del 100% de su capital. Con esta operación culmina un proceso iniciado en 2018, cuando la compañía germana adquirió la mayoría accionarial de la firma catalana.
En esta última fase, la familia Ferrer —que mantenía aproximadamente el 42,5% de las acciones— y el empresario José Luis Bonet, con el 7,5 % restante, han vendido sus participaciones a Henkell, lo que convierte a Freixenet en una empresa completamente controlada por capital extranjero.
La operación pone fin a más de un siglo de control familiar sobre la compañía. Fundada en 1914 en Sant Sadurní d’Anoia por las familias Ferrer y Sala, Freixenet se convirtió con el tiempo en uno de los mayores productores de cava del mundo y en un símbolo del sector vitivinícola español.
Desde la entrada del grupo alemán hace ocho años, Freixenet y Henkell habían operado de forma conjunta dentro de una alianza empresarial que dio lugar a uno de los mayores grupos mundiales de vinos espumosos. Con la compra total de las acciones, Henkell asume ahora el control completo de la empresa y de su estrategia internacional.
A pesar del cambio accionarial, los antiguos propietarios mantendrán una presencia simbólica en la compañía. Pedro Ferrer y José Luis Bonet continuarán vinculados como presidentes de honor, mientras la dirección ejecutiva queda plenamente integrada en la estructura del grupo alemán.
El grupo resultante, Henkell Freixenet, se ha consolidado en los últimos años como uno de los líderes globales del sector de los vinos espumosos, con una facturación superior a los 1.200 millones de euros y presencia comercial en numerosos mercados internacionales.
La histórica empresa de cava y vinos Freixenet ha dejado de estar en manos españolas después de que el grupo alemán Henkell completara la adquisición del 100% de su capital. Con esta operación culmina un proceso iniciado en 2018, cuando la compañía germana adquirió la mayoría accionarial de la firma catalana.
En esta última fase, la familia Ferrer —que mantenía aproximadamente el 42,5% de las acciones— y el empresario José Luis Bonet, con el 7,5 % restante, han vendido sus participaciones a Henkell, lo que convierte a Freixenet en una empresa completamente controlada por capital extranjero.
La operación pone fin a más de un siglo de control familiar sobre la compañía. Fundada en 1914 en Sant Sadurní d’Anoia por las familias Ferrer y Sala, Freixenet se convirtió con el tiempo en uno de los mayores productores de cava del mundo y en un símbolo del sector vitivinícola español.
Desde la entrada del grupo alemán hace ocho años, Freixenet y Henkell habían operado de forma conjunta dentro de una alianza empresarial que dio lugar a uno de los mayores grupos mundiales de vinos espumosos. Con la compra total de las acciones, Henkell asume ahora el control completo de la empresa y de su estrategia internacional.
A pesar del cambio accionarial, los antiguos propietarios mantendrán una presencia simbólica en la compañía. Pedro Ferrer y José Luis Bonet continuarán vinculados como presidentes de honor, mientras la dirección ejecutiva queda plenamente integrada en la estructura del grupo alemán.
El grupo resultante, Henkell Freixenet, se ha consolidado en los últimos años como uno de los líderes globales del sector de los vinos espumosos, con una facturación superior a los 1.200 millones de euros y presencia comercial en numerosos mercados internacionales.











