Día 6
Un submarino hunde un buque iraní en el Índico, mil muertos en Irán y el Senado de EE.UU. no logra frenar la guerra
![[Img #29963]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/03_2026/8347_screenshot-2026-03-05-at-08-37-51-iran-buscar-con-google.png)
Hay guerras que se miden en kilómetros conquistados. Esta se mide en océanos cruzados. El día 6 del conflicto trajo una imagen que habría parecido imposible hace una semana: un submarino estadounidense disparando un torpedo contra un buque de guerra iraní en el Océano Índico. Primera vez desde la Segunda Guerra Mundial que un sumergible de la Marina de EE.UU. realiza ese tipo de ataque. El mundo observa, atónito, cómo la guerra se desborda más allá de Oriente Medio.
El secretario de Defensa Pete Hegseth anunció que EE.UU. ha hundido un navío de guerra iraní con un torpedo lanzado desde un submarino en el Océano Índico, la primera vez que un sumergible estadounidense realiza este tipo de ataque desde la Segunda Guerra Mundial. El viceministro de Asuntos Exteriores de Sri Lanka declaró a la televisión local que al menos 80 personas fallecieron. Según la Armada de Sri Lanka, se cree que había 180 personas a bordo. El barco regresaba a Irán desde un puerto del este de la India.
Más de 1.097 civiles han muerto en Irán desde el inicio de los ataques, según la organización de derechos humanos HRANA. En solo seis días.
Hay una señal que los analistas militares rastrean con especial atención en este tipo de conflictos: el ritmo de los misiles. Y las últimas señales son ambiguas para ambos bandos.
El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, dijo en el Pentágono que el número de misiles balísticos disparados por Irán ha disminuido un 86% desde el primer día de la guerra, y un 23% en las últimas 24 horas. Es una cifra que Washington interpreta como señal de agotamiento iraní. Pero el régimen de Teherán sigue golpeando. Los ataques con drones continúan. Las milicias aliadas siguen activas.
Y el sucesor de Jameneí, sea quien sea, hereda una advertencia explícita y siniestra del ministro de Defensa israelí: "Cualquier líder designado por el régimen terrorista iraní será un objetivo inequívoco para la eliminación. No importa cómo se llame ni dónde se esconda." Israel amenaza con asesinar al próximo líder supremo antes de que pueda ser elegido.
La guerra reservó también un hito aeronáutico de libro de texto. Un caza israelí F-35 derribó un avión de combate iraní YAK-130 sobre Teherán, la primera vez en la historia que el avión furtivo de quinta generación derriba un aparato enemigo tripulado. La última vez que la fuerza aérea israelí participó en un combate aire-aire fue en 1985, cuando un F-15 derribó dos MiG-23 sirios sobre el Líbano.
El resultado era previsible: el YAK-130 es un avión de entrenamiento soviético que no puede competir con el caza más avanzado del mundo. Pero el simbolismo es enorme. Israel controla el cielo iraní con una superioridad que roza lo absoluto.
En Washington, el intento de frenar el conflicto chocó contra una muralla política. El Senado rechazó por 53 votos contra 47 la resolución bipartidista de Poderes de Guerra que habría obligado a Trump a detener la acción militar contra Irán, a pesar de que varios senadores republicanos han expresado preocupación por la falta de un plan claro para poner fin al conflicto.
Cuatro votos de diferencia. La guerra tiene carta blanca legal, al menos por ahora. Trump puede seguir. Y ha dejado claro que lo hará.
La bronca entre Madrid y Washington no amaina. El secretario del Tesoro Scott Bessent acusó a España de "poner en peligro la vida de los estadounidenses" al negarles el uso de las bases de Rota y Morón. La respuesta del Gobierno español fue inmediata y sin concesiones. El ministro de Transportes Óscar Puente replicó: "Quien pone en riesgo la vida de los norteamericanos es quien les lleva a una guerra sin justificación. Ya hay americanos que han perdido la vida en esta guerra en unos pocos días. La decisión de España como Estado soberano no causa ni evita muertes de ciudadanos norteamericanos."
El intercambio de golpes verbales entre dos aliados de la OTAN, en plena guerra regional, es un espectáculo sin precedentes en la historia de la Alianza. Y no parece que vaya a calmarse pronto.
Los bombardeos israelíes en Líbano han causado al menos 72 muertos y más de 400 heridos en tres días de ataques. Hezbolá ha prometido, por boca de su secretario general Naim Qassem, que no se rendirá. "Mientras exista la ocupación israelí, la resistencia y sus armas son un derecho legítimo. El grupo no se rendirá sin importar los sacrificios que ello suponga", declaró en un mensaje televisado.
Macron, mientras tanto, llamó a Netanyahu y a los líderes libaneses pidiendo el regreso al alto el fuego y advirtiendo que la escalada pone en riesgo a toda la región. París quiere apagar el incendio libanés. Tel Aviv no parece tener prisa.
Hay movimientos diplomáticos bajo la superficie del caos. La inteligencia iraní envió un mensaje a EE.UU. sobre un posible fin de la guerra, aunque Washington negó que existan negociaciones activas. El ministro de Exteriores de Irán llamó a su homólogo catarí, en lo que podría ser un primer tanteo diplomático a través de intermediarios del Golfo.
Trump, sin embargo, fue categórico hace apenas 48 horas: Irán pidió negociar, dijo, pero ya no tiene defensa aérea, marina ni liderazgo. "¡Demasiado tarde!" escribió en Truth Social.
Demasiado tarde. Dos palabras que resumen en qué punto se encuentra esta guerra en su sexto día. Un punto en que más de mil iraníes han muerto, seis soldados estadounidenses también, un submarino acaba de hundir un barco en el Índico, y nadie —ni en Washington, ni en Tel Aviv, ni en lo que queda del gobierno de Teherán— tiene todavía una respuesta clara a la pregunta más importante de todas: ¿cuándo y cómo termina esto?
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Hay guerras que se miden en kilómetros conquistados. Esta se mide en océanos cruzados. El día 6 del conflicto trajo una imagen que habría parecido imposible hace una semana: un submarino estadounidense disparando un torpedo contra un buque de guerra iraní en el Océano Índico. Primera vez desde la Segunda Guerra Mundial que un sumergible de la Marina de EE.UU. realiza ese tipo de ataque. El mundo observa, atónito, cómo la guerra se desborda más allá de Oriente Medio.
El secretario de Defensa Pete Hegseth anunció que EE.UU. ha hundido un navío de guerra iraní con un torpedo lanzado desde un submarino en el Océano Índico, la primera vez que un sumergible estadounidense realiza este tipo de ataque desde la Segunda Guerra Mundial. El viceministro de Asuntos Exteriores de Sri Lanka declaró a la televisión local que al menos 80 personas fallecieron. Según la Armada de Sri Lanka, se cree que había 180 personas a bordo. El barco regresaba a Irán desde un puerto del este de la India.
Más de 1.097 civiles han muerto en Irán desde el inicio de los ataques, según la organización de derechos humanos HRANA. En solo seis días.
Hay una señal que los analistas militares rastrean con especial atención en este tipo de conflictos: el ritmo de los misiles. Y las últimas señales son ambiguas para ambos bandos.
El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, dijo en el Pentágono que el número de misiles balísticos disparados por Irán ha disminuido un 86% desde el primer día de la guerra, y un 23% en las últimas 24 horas. Es una cifra que Washington interpreta como señal de agotamiento iraní. Pero el régimen de Teherán sigue golpeando. Los ataques con drones continúan. Las milicias aliadas siguen activas.
Y el sucesor de Jameneí, sea quien sea, hereda una advertencia explícita y siniestra del ministro de Defensa israelí: "Cualquier líder designado por el régimen terrorista iraní será un objetivo inequívoco para la eliminación. No importa cómo se llame ni dónde se esconda." Israel amenaza con asesinar al próximo líder supremo antes de que pueda ser elegido.
La guerra reservó también un hito aeronáutico de libro de texto. Un caza israelí F-35 derribó un avión de combate iraní YAK-130 sobre Teherán, la primera vez en la historia que el avión furtivo de quinta generación derriba un aparato enemigo tripulado. La última vez que la fuerza aérea israelí participó en un combate aire-aire fue en 1985, cuando un F-15 derribó dos MiG-23 sirios sobre el Líbano.
El resultado era previsible: el YAK-130 es un avión de entrenamiento soviético que no puede competir con el caza más avanzado del mundo. Pero el simbolismo es enorme. Israel controla el cielo iraní con una superioridad que roza lo absoluto.
En Washington, el intento de frenar el conflicto chocó contra una muralla política. El Senado rechazó por 53 votos contra 47 la resolución bipartidista de Poderes de Guerra que habría obligado a Trump a detener la acción militar contra Irán, a pesar de que varios senadores republicanos han expresado preocupación por la falta de un plan claro para poner fin al conflicto.
Cuatro votos de diferencia. La guerra tiene carta blanca legal, al menos por ahora. Trump puede seguir. Y ha dejado claro que lo hará.
La bronca entre Madrid y Washington no amaina. El secretario del Tesoro Scott Bessent acusó a España de "poner en peligro la vida de los estadounidenses" al negarles el uso de las bases de Rota y Morón. La respuesta del Gobierno español fue inmediata y sin concesiones. El ministro de Transportes Óscar Puente replicó: "Quien pone en riesgo la vida de los norteamericanos es quien les lleva a una guerra sin justificación. Ya hay americanos que han perdido la vida en esta guerra en unos pocos días. La decisión de España como Estado soberano no causa ni evita muertes de ciudadanos norteamericanos."
El intercambio de golpes verbales entre dos aliados de la OTAN, en plena guerra regional, es un espectáculo sin precedentes en la historia de la Alianza. Y no parece que vaya a calmarse pronto.
Los bombardeos israelíes en Líbano han causado al menos 72 muertos y más de 400 heridos en tres días de ataques. Hezbolá ha prometido, por boca de su secretario general Naim Qassem, que no se rendirá. "Mientras exista la ocupación israelí, la resistencia y sus armas son un derecho legítimo. El grupo no se rendirá sin importar los sacrificios que ello suponga", declaró en un mensaje televisado.
Macron, mientras tanto, llamó a Netanyahu y a los líderes libaneses pidiendo el regreso al alto el fuego y advirtiendo que la escalada pone en riesgo a toda la región. París quiere apagar el incendio libanés. Tel Aviv no parece tener prisa.
Hay movimientos diplomáticos bajo la superficie del caos. La inteligencia iraní envió un mensaje a EE.UU. sobre un posible fin de la guerra, aunque Washington negó que existan negociaciones activas. El ministro de Exteriores de Irán llamó a su homólogo catarí, en lo que podría ser un primer tanteo diplomático a través de intermediarios del Golfo.
Trump, sin embargo, fue categórico hace apenas 48 horas: Irán pidió negociar, dijo, pero ya no tiene defensa aérea, marina ni liderazgo. "¡Demasiado tarde!" escribió en Truth Social.
Demasiado tarde. Dos palabras que resumen en qué punto se encuentra esta guerra en su sexto día. Un punto en que más de mil iraníes han muerto, seis soldados estadounidenses también, un submarino acaba de hundir un barco en el Índico, y nadie —ni en Washington, ni en Tel Aviv, ni en lo que queda del gobierno de Teherán— tiene todavía una respuesta clara a la pregunta más importante de todas: ¿cuándo y cómo termina esto?











