Nuevo estudio
Un terremoto registrado en el mar Muerto podría coincidir con el descrito en la Biblia durante la crucifixión de Jesús
Un grupo de investigadores ha vuelto a situar en el centro del debate histórico un episodio descrito en el Evangelio de Mateo: el terremoto que, según el texto bíblico, se produjo en el momento de la crucifixión de Jesucristo. El interés ha resurgido tras difundirse estudios geológicos que analizan los sedimentos del mar Muerto, donde se han encontrado señales de movimientos sísmicos ocurridos en la región hace unos dos mil años.
Los científicos estudiaron capas de sedimentos acumuladas durante milenios en el fondo del mar Muerto, una zona muy sensible a los terremotos por encontrarse sobre la falla tectónica que atraviesa el valle del Jordán. En ese registro geológico identificaron evidencias de dos grandes terremotos: uno ocurrido alrededor del año 31 a. C. y otro más pequeño fechado entre los años 26 y 36 d. C., exactamente en el periodo en el que los historiadores sitúan la muerte de Jesús.
La hipótesis plantea que ese segundo seísmo podría corresponder al terremoto mencionado en el Evangelio de Mateo, donde se describe que “la tierra tembló y las rocas se partieron” durante la crucifixión. Los investigadores sostienen que el temblor habría sido relativamente moderado: suficiente para dejar huella en los sedimentos del mar Muerto, pero no necesariamente tan grande como para aparecer en otras crónicas históricas de la época.
Aunque el hallazgo no demuestra de forma definitiva que el fenómeno relatado en la Biblia ocurriera exactamente en ese momento, los geólogos consideran que los datos sísmicos encajan con la cronología tradicional que sitúa la crucifixión en torno al año 33 d. C.. El estudio se suma así a los intentos de algunos investigadores de combinar evidencias geológicas, históricas y astronómicas para reconstruir con mayor precisión uno de los episodios más influyentes de la historia religiosa de Occidente.
Un grupo de investigadores ha vuelto a situar en el centro del debate histórico un episodio descrito en el Evangelio de Mateo: el terremoto que, según el texto bíblico, se produjo en el momento de la crucifixión de Jesucristo. El interés ha resurgido tras difundirse estudios geológicos que analizan los sedimentos del mar Muerto, donde se han encontrado señales de movimientos sísmicos ocurridos en la región hace unos dos mil años.
Los científicos estudiaron capas de sedimentos acumuladas durante milenios en el fondo del mar Muerto, una zona muy sensible a los terremotos por encontrarse sobre la falla tectónica que atraviesa el valle del Jordán. En ese registro geológico identificaron evidencias de dos grandes terremotos: uno ocurrido alrededor del año 31 a. C. y otro más pequeño fechado entre los años 26 y 36 d. C., exactamente en el periodo en el que los historiadores sitúan la muerte de Jesús.
La hipótesis plantea que ese segundo seísmo podría corresponder al terremoto mencionado en el Evangelio de Mateo, donde se describe que “la tierra tembló y las rocas se partieron” durante la crucifixión. Los investigadores sostienen que el temblor habría sido relativamente moderado: suficiente para dejar huella en los sedimentos del mar Muerto, pero no necesariamente tan grande como para aparecer en otras crónicas históricas de la época.
Aunque el hallazgo no demuestra de forma definitiva que el fenómeno relatado en la Biblia ocurriera exactamente en ese momento, los geólogos consideran que los datos sísmicos encajan con la cronología tradicional que sitúa la crucifixión en torno al año 33 d. C.. El estudio se suma así a los intentos de algunos investigadores de combinar evidencias geológicas, históricas y astronómicas para reconstruir con mayor precisión uno de los episodios más influyentes de la historia religiosa de Occidente.













