Jueves, 05 de Marzo de 2026

Actualizada Jueves, 05 de Marzo de 2026 a las 17:14:59 horas

Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Continuar...

Jueves, 05 de Marzo de 2026 Tiempo de lectura:
"El Islam político es un peligro para Occidente y es un peligro para el mundo"

Ayaan Hirsi Ali: "No hay ningún principio más degradante y deshumanizador para las mujeres que la ley islámica"

[Img #29971]Nació en Mogadiscio en 1969, sobrevivió a la mutilación genital femenina, huyó de un matrimonio concertado, limpió suelos de fábrica en los Países Bajos, llegó al Parlamento neerlandés, colaboró con el cineasta Theo van Gogh —asesinado por un islamista en 2004—, vivió durante años escoltada por guardaespaldas armados, fue expulsada de una universidad americana por sus ideas y se convirtió en una de las voces más influyentes y odiadas del debate sobre el Islam en Occidente.

 

Primero musulmana practicante, luego atea militante, hoy cristiana confesa, Ayaan Hirsi Ali ha recorrido en una sola vida el mapa completo de la disidencia intelectual contemporánea. Para preparar este texto, la hemos seguido en sus conversaciones con Richard Dawkins en el festival Dissident Dialogues de Nueva York, en su entrevista con la revista australiana Rationale en 2017, en sus declaraciones a Maclean's sobre la reforma del Islam, en su célebre entrevista con Der Spiegel tras el asesinato de Van Gogh, en su encuentro con White Rose Magazine en 2024 y en la entrevista que concedió al Middle East Forum. Sus palabras, reunidas aquí por primera vez en español, dibujan el retrato de una mujer que ha apostado la vida por el derecho a decir lo que piensa frente a cualquier tipo de represión totalitaria.

 

Comencemos por el principio de todo, o más bien por el principio del final: su conversión al cristianismo sorprendió al mundo. Usted había sido una de las grandes voces del nuevo ateísmo. ¿Qué ocurrió?

 

No tuve, como mucha gente que llega a la fe, luces deslumbrantes. Tampoco tuve ninguna de esas experiencias espectaculares que algunos comparten. Ojalá las hubiera tenido, pero no las tuve. Tuve una crisis personal. Viví durante cerca de una década con una depresión intensa, ansiedad y odio hacia mí misma. Llegué al fondo, llegué a un lugar donde en realidad ya no quería seguir viviendo, pero no tenía el valor para quitarme la vida. Así que me automedicaba. Durante mucho tiempo había visto a un psiquiatra, a otros médicos. Intentaba entender mi estado y tratarlo con ayuda de la ciencia pura basada en la evidencia. Y en enero o febrero del año pasado, vi a una terapeuta que me dijo: quizás es otra cosa lo que tienes. Y la describió como una bancarrota espiritual. Eso me resonó. Y habiendo llegado a un punto en el que no tenía absolutamente nada que perder, recé, y recé desesperadamente. Y para mí eso fue un punto de inflexión. Y lo que ocurrió después de eso es un milagro en sí mismo. Me siento conectada a algo superior y más grande que yo misma, me ha vuelto el ansia de vivir. Y esa experiencia me ha llenado de humildad. Es algo muy subjetivo, extremadamente difícil de explicar.

 

Richard Dawkins, su amigo y mentor, le preguntó directamente si realmente cree que Jesús resucitó de entre los muertos. ¿Qué le respondió?

 

Elijo creer que Jesús resucitó de entre los muertos. Es una cuestión de elección. Es una cuestión que remite a esto: ¿hay algo o no hay nada? Creo que usted parte de que no hay nada. Y sí, durante años estuve de acuerdo en que no hay nada. Pero si llegas a la idea de que podría haber algo mucho más poderoso que nosotros, algo que causó todo lo demás, entonces algo como Jesús resucitando de entre los muertos, o estos otros milagros, Jesús naciendo de una virgen, para ese poder superior no es gran cosa. De nuevo, es una cuestión de elección. Y son simplemente planos de percepción distintos. Y creo que aquí, en este plano de percepción, habiendo sido atea, no creo que esto sea algo que vayamos a resolver esta noche, o en lo que vayamos a estar de acuerdo ahora mismo.

 

¿Y cómo le responde a quienes dicen que su conversión es puramente instrumental, un escudo político contra el Islam?

 

Hay más personas que estarán de acuerdo conmigo en que quizás sea una forma de contrarrestarlo, pero eso está en el nivel social. Luego está el nivel civilizacional: creo que cada modelo que usted mismo ha utilizado, Richard, la frase últimamente de que existe el cristianismo moral y el cristianismo cultural... pero es entonces un problema cuando el cristianismo moral y cultural colisiona con el Islam moral y cultural. Y en el nivel personal, sí: elijo creer en Dios. Creo que aquí podríamos decir: acordemos diferir. Mire estas universidades, las más ilustres del mundo occidental. Ha visto imágenes de jóvenes draped conn kufiyas como símbolo de Hamás, realizando la oración musulmana. Dígame si esos chicos no están moralmente perdidos del todo. En las últimas seis décadas, hemos demonizado bastante el cristianismo y sus enseñanzas sacándolo del espacio público, de las escuelas, de las universidades. Y el vacío de Dios. Ese vacío se está llenando ahora, como dijo Chesterton, no porque la gente haya llegado a la razón, sino porque ahora creerán en cualquier cosa.

 

Siendo cristiana, ¿qué diferencia fundamental encuentra entre el mensaje del Evangelio y el del Islam en el que creció?

 

Cuando era atea, recorría tanto los Estados Unidos como toda Europa burlándome de los cristianos, riéndome de ellos, riéndome de la fe. Caminaba con seis o siete hombres en todo momento, armados, protegiéndome de cosas que había dicho y que eran ofensivas para millones de musulmanes. Los cristianos me escribían cartas diciéndome: vamos a rezar por ti, estás equivocada. Y creo que eso solo ya define para mí la distinción entre el cristianismo en general, el cristianismo mayoritario al menos, y el Islam mayoritario. Encuentro que el cristianismo está en realidad obsesionado con el amor. Eso está en la figura de las enseñanzas de Cristo. El mensaje del Islam que yo recibí era el del miedo desnudo. Obediencia pura a un conjunto de obligaciones. Estaba muy centrado en el poder, en el fuego del infierno y en todas esas otras cosas. El mensaje del cristianismo que recibo es que es un mensaje de amor, un mensaje de redención. Y es una historia de renovación y renacimiento.

 

Hablemos del Islam que usted conoció en su infancia. ¿Cuándo comprendió que tenía que abandonarlo?

 

Al declarar que el Profeta es infalible y al no permitirnos cuestionarle, los musulmanes hemos establecido una tiranía estática. El Profeta Mahoma intentó legislar todos los aspectos de la vida. Al adherirnos a sus reglas de lo que está permitido y lo que está prohibido, los musulmanes hemos suprimido la libertad de pensar por nosotros mismos y de actuar como elegimos. Hemos congelado la perspectiva moral de miles de millones de personas en la mentalidad del desierto árabe del siglo VII. No éramos simplemente servidores de Alá, éramos esclavos.

 

¿Qué distingue al Islam político —el islamismo— de la fe en sí misma?

 

El Islam es dos cosas en una. Por un lado es una religión: tiene los atributos de una religión, la oración, el ayuno, la creencia en un poder trascendental. Es una fe. Pero hay una característica mucho más importante y más trascendente del Islam, que es la política. El Islam político es un peligro para Occidente. Es un peligro para el mundo, porque el componente clave del Islam político es que, para adorar a Dios y para cumplir sus mandatos, no basta con rezar y ayunar y dar caridad. Hay que librar una guerra santa contra los no creyentes y traer el mundo bajo el dominio del Islam. Y aunque eso cueste vidas de musulmanes, aunque siembre el caos, aunque conduzca a guerras, todo vale el sacrificio. Y como esa semilla del Islam político, con ese componente de guerra santa, no ha sido plenamente desafiada, el Islam sigue siendo una amenaza para el mundo.

 

Sin embargo, usted también habla de la posibilidad de reformarlo. ¿Es posible?

 

Hay que empezar por no confundir: hay un Islam, sin reformar, pero hay tres tipos de musulmanes. Los de Medina, los de La Meca, y los disidentes, los reformistas, como quiera que los llame. El primer grupo son los extremistas y fundamentalistas, el segundo la gran masa de musulmanes que simplemente quieren vivir su vida en paz, y el tercero son los reformistas. En este momento, los de Medina llevan las de ganar. Por de Medina no me refiero solo a los renegados —el Estado Islámico, Al-Qaeda, Al-Shabab, actores y movimientos no estatales—, sino a grandes grupos como los Hermanos Musulmanes, y más importante, el Estado-nación de Arabia Saudí, el Estado-nación de Irán.

 

¿Qué habría que reformar concretamente?

 

En primer lugar, abandonar la lectura literalista del Corán. Para los extremistas, algunas de las actividades que realizó Mahoma instan al creyente a hacer cosas que actualmente, en el mundo civilizado, consideramos que caen bajo una declaración de guerra, o bajo un delito. Y yo digo: esas cosas pertenecen al siglo VII, no a ahora. En segundo lugar, y esto será lo más difícil para los musulmanes, es la excesiva inversión de la religión en la vida después de la muerte en lugar de en la vida antes de la muerte. En tercer lugar, la ley sharia. Y en cuarto lugar, el poco conocido concepto de "ordenar el bien y prohibir el mal." La doctrina que establece que la fe es inalterable porque el Corán fue dictado por Dios debe ser reemplazada. Los musulmanes deben darse cuenta de que fueron seres humanos quienes escribieron las Escrituras.

 

¿Es posible ese proceso de reforma?

 

Soy optimista porque debido a la violencia cometida hoy en nombre del Islam, que está creando tanta tensión —y no es cometida solo por individuos, sino por Estados y organizaciones— la gente tiene cada vez más miedo del Islam radical. En Egipto, en Túnez, en todas partes, hay grandes números de jóvenes musulmanes que se identifican como musulmanes, pero que no quieren la sharia, la ley islámica. Al igual que muchas mujeres no quieren la sharia. Creo que es una posibilidad, no una certeza. Pero es una posibilidad.

 

Usted lleva años bajo amenaza de muerte. ¿Cómo convive con eso psicológicamente?

 

No hay psicología en ello. Llevo haciendo esto desde el 11 de septiembre de 2001. Estoy rodeada de hombres que llevan armas y que me dicen adónde puedo y adónde no puedo ir, y qué puedo y qué no puedo hacer. Así que no soy completamente libre. Eso es todo lo que puedo decir, por razones de seguridad. La gente me pregunta si tengo algún tipo de deseo de muerte por seguir diciendo las cosas que digo. La respuesta es no: me gustaría seguir viviendo. Sin embargo, algunas cosas hay que decirlas, y hay momentos en que el silencio se convierte en cómplice de la injusticia.

 

Cuando Theo van Gogh fue asesinado, ¿cuál fue su primera reacción?

 

Cuando Theo van Gogh fue asesinado por un islamista en una calle de Ámsterdam, yo ni siquiera podía asistir a su funeral porque habría puesto en riesgo la vida de otros. Así que la inteligencia neerlandesa acordó llevarme al depósito de cadáveres. Desde entonces, los periodistas, los caricaturistas, los intelectuales, todos han cerrado la boca. La gente en los Países Bajos que escribe y habla sobre el Islam y estos temas está cansada. También en Francia muchos judíos se marchan. En Los Ángeles tengo amigos judíos neerlandeses que huyeron de los Países Bajos.

 

¿Y en el resto de Europa?

 

Hay una terrible fuga de cerebros de Europa. En Europa todos están paralizados, en Italia, en Alemania, en Francia. Pero el liderazgo político debe proscribir la sharia; su propagación no es aceptable. Porque la sharia es la peor violación de la dignidad humana. La sharia va en contra de la civilización y de la cultura europea. Si no detenemos el adoctrinamiento en las mezquitas y con los imanes, habrá otra generación perdida en Europa. Los musulmanes deben detener la sharia ahora. Lo repito constantemente, pero ¿quién escucha?

 

¿Qué pasó tras el escándalo de las viñetas danesas de Mahoma? ¿Cuál era la respuesta correcta?

 

Una vez más, Occidente siguió el principio de poner primero una mejilla y luego la otra. De hecho, ya es una tradición. No pasa un día, en Europa y en otros lugares, en que imames radicales no estén predicando el odio en sus mezquitas. Llaman a los judíos y a los cristianos seres inferiores, y nosotros decimos que simplemente están ejerciendo su libertad de expresión. ¿Cuándo se darán cuenta los europeos de que los islamistas no permiten a sus críticos el mismo derecho? Debería haber solidaridad. Las viñetas deberían exhibirse en todas partes. La libertad de expresión debería valer al menos eso para nosotros.

 

¿Y qué dice de quienes en Occidente evitan criticar el Islam para no parecer racistas?

 

Es racismo sin ninguna duda. Y es racismo otra vez si se profundiza en esta ideología woke de víctima y victimario. La gente en Occidente tolera esto porque han aprendido a no examinar las religiones o culturas de las minorías demasiado críticamente, por miedo a que les llamen racistas. Me fascina que yo no tenga miedo de hacerlo. El multiculturalismo no debería significar que toleremos la intolerancia de otra cultura. Si apoyamos de verdad la diversidad, los derechos de las mujeres y los derechos de los homosexuales, no podemos con buena conciencia dejar pasar al Islam impunemente en nombre de la sensibilidad multicultural. Evitar la ofensa significa que no nos aceptamos como iguales.

 

Los ataques del 7 de octubre de 2023 pusieron a prueba esa coherencia. ¿Cómo interpretó la reacción de tantos occidentales que justificaron la violencia de Hamás?

 

Eso habla de la decadencia de Occidente y de la falta de confianza en uno mismo; de la emergencia de una narrativa de odio hacia uno mismo del Occidente, donde Occidente se obsesiona con las cosas que la civilización occidental hizo mal, pero eventualmente corrigió. Estamos saturados de esta narrativa de que tenemos algo por lo que expiar. Y así, cuando llegan estas malas ideas, creo que nos hemos vuelto vulnerables, peligrosamente vulnerables, a estas ideas, a la difusión del Islam radical por medios narrativos y no violentos. Si tomamos la violencia sexual del 7 de octubre —la forma en que las mujeres, las chicas, incluso los bebés, fueron sometidos a la violencia sexual más espantosa— pensaría que toda organización feminista occidental, todo hombre y mujer occidental, simplemente diría: "Acordemos condenar eso de forma rotunda. Sin 'peros', sin 'sis'." Eso no puede ocurrir porque estamos saturados de esta narrativa.

 

¿Qué diría a las feministas occidentales que tienden a defender el Islam en nombre del multiculturalismo?

 

No hay ningún principio más degradante y deshumanizador para las mujeres que la ley islámica. Yo lucho por lo que creo, que son los derechos humanos universales y la igualdad entre hombres y mujeres ante la ley. Y la tolerancia religiosa y los derechos para los homosexuales y la comunidad LGBT. Deberían tener todos los derechos que tienen los heterosexuales. Eso es lo que creo y por lo que lucho. Cuando estaba en Holanda, la idea era que todas las culturas son iguales y todas deben preservarse. Mi idea era: no, todos los seres humanos son iguales, pero no todas las culturas son iguales.

 

Su historia personal recorre casi todos los extremos de la experiencia humana. Si tuviera que identificar el momento que más la cambió, ¿cuál sería?

 

Fue el viernes 24 de julio de 1992, cuando subí al tren. Cada año pienso en ello. Lo veo como mi verdadero cumpleaños: el nacimiento de mí misma como persona, tomando decisiones sobre mi vida por mi cuenta. No estaba huyendo del Islam, ni hacia la democracia. Entonces no tenía grandes ideas. Era simplemente una chica joven que quería encontrar alguna forma de ser yo misma; así que me lancé a lo desconocido.

 


Nota de elaboración

 

Esta entrevista es una pieza de periodismo de compilación construida a partir de seis fuentes verificadas: el debate "The God Debate" entre Ayaan Hirsi Ali y Richard Dawkins, celebrado en el festival Dissident Dialogues de Nueva York y publicado por UnHerd en junio de 2024; la entrevista concedida a la revista Australian Rationalist en 2017, republicada por Rationale Magazine en noviembre de 2023; la entrevista con Brian Bethune para Maclean's, publicada en abril de 2015 con motivo de la presentación del libro Heretic; la entrevista con Giulio Meotti para el Middle East Forum en 2016; el célebre diálogo publicado originalmente por Der Spiegel en 2006 durante el escándalo de las viñetas danesas, cuyo texto completo recoge el American Enterprise Institute; y la conversación con White Rose Magazine de junio de 2024. Todas las declaraciones son literales y verificables en sus fuentes originales en inglés, aquí traducidas al español. Las preguntas han sido reformuladas para lograr una lectura coherente y temáticamente organizada, sin alterar en ningún caso el sentido ni el contexto de las respuestas.

Portada

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.