El paripé de Feijóo con el PNV en Bilbao que le puede salir caro
Esta semana pasada ha estado Alberto Núñez Feijóo, el presidente del PP, en Bilbao, en un desayuno en el Hotel Ercilla, en un encuentro ya preparado con el PNV en el marco del Forum Europa Tribuna Euskadi. Había interés en hacer público el acercamiento entre ambas formaciones. Y eso que parece ser que ya en Madrid se celebró otra reunión previa con el PP, a petición del PNV, se entiende que de sus máximos representantes. Pero de aquella no hubo noticia. En cambio de esta, en la que se ve a Feijóo viniendo al País Vasco, a Bilbao, de esta sí hay imágenes y sonrisas y abrazos y mesa y mantel compartidos.
Y, sobre todo, en las crónicas del evento descuellan dos ideas que me han llamado poderosamente la atención. La primera es que se ha tratado de una charla larga, sincera y respetuosa. O sea, sinceridad y respeto entre ambas formaciones. Con lo cual a tomar por saco la reclamación futura del palacete de París que le ha dado Sánchez al PNV por los servicios prestados. ¿Cómo va ahora a reclamar el PP, como hizo en su momento con motivo de la aprobación del decreto, la ilegitimidad de esa cesión? El respeto quiere decir que nada de meterse uno con el otro. El PNV lo que hace con esto es reafirmar, asegurar, blindar por así decir, todo lo conseguido con Pedro Sánchez y a todo eso conseguido el PP le tendrá que guardar respeto. Muy principalmente a la cesión del palacete de París. Y a partir de ahí comenzar una nueva etapa.
Y la otra expresión es que se ha dicho que se trata de una relación entre dos formaciones democráticas. Y a mí me parece que cuando un partido como el PNV saca el término democrático lo que hace es acotar lo que él entiende por democracia. Para el PNV democracia significa que tú aceptas las premisas ideológicas de ese partido, que las tomas como válidas, que las respetas. Y si no las respetas es que no eres democrático. Unas premisas ideológicas que incluyen un origen inventado por un fundador, Sabino Arana, que fue integrista españolista hasta 1890 y que, a partir de su conversión al nacionalismo en ese año, se inventó el origen de la idea nacionalista remontándose a una supuesta conversación con su hermano en 1882, en la que este se lo habría inculcado. Su hermano Luis, que no tenía ni idea de lo que iba la historia, y que siempre había hecho lo que le había dicho Sabino en temas ideológico-políticos. No así en temas amorosos, porque Luis, durante todo el periodo que acompañó a su hermano en la fundación del partido, llevaba una doble vida con su criada aragonesa con la que tenía un hijo sin casarse con ella. Sin que nadie lo supiera, obviamente. Algo perfectamente natural hoy en día, pero que aplicado al recién creado PNV suponía otra cosa bien distinta: los hermanos Arana estaban fundando un partido basado tanto en la fidelidad al catolicismo con todos sus dogmas (incluido el del sagrado matrimonio), como en los apellidos de sus militantes, cuya posesión era condición estricta para formar parte de los órganos directivos y a los que se aplicaban también, en el caso de los casados, los apellidos de sus cónyuges. Luis Arana no respetó los dos principios originarios del nacionalismo vasco, ya que tenía un hijo fuera del matrimonio y su pareja no era vasca. Con lo cual quiere decirse que la supuesta revelación de 1882, por la que Luis le explicó a Sabino lo que era el nacionalismo y la patria vasca, es una completa invención, una filfa. Y con ello el fundamento para la existencia del Aberri Eguna, la celebración nacionalista de la patria vasca cada Domingo de Resurrección, se viene estrepitosamente abajo. Este es el origen del PNV. Y a un partido que se origina así es al que el PP se compromete a respetar ahora, para poder iniciar un nuevo ciclo de conversaciones y acercamientos, tan ansiados por el galleguista Feijóo, que lo que no entiende es cómo el PNV se ha comprometido tanto con Sánchez, siendo un partido, el PNV, tan similar en fundamentos ideológicos al PP.
Pero no le reprocho a Feijóo no saber con qué partido está tratando y cuál es su origen real, ya que sobre eso, tal como lo venimos contando en esta serie de El balle del ziruelo, desde que la iniciamos hace, ahora que escribo estas líneas, exactamente cinco años, el 6 de marzo de 2021, casi nadie sabe ni quiere saber nada. Y no iba a ser el gallego Feijóo el primero en saberlo. Para que Feijóo lo llegara a saber otra mucha gente tendría que haberlo sabido antes, empezando por los miembros de su partido en el PP vasco, que tampoco lo saben y por eso iban el otro día tan contentos y tan ufanos arropando a su líder a encontrarse con los del PNV, como si fueran a encontrarse con Dios bajado de las nubes.
Lo que sí le digo a Feijóo es que hace mal queriendo congraciarse ahora con el PNV, se lo pida este partido o no. Y mucho peor haber venido a Bilbao y hacerse fotos para que le vean con su cúpula directiva. Si el PNV quiere acercarse ahora al PP por lo que pueda venir en el futuro inmediato, que se muevan ellos, pero que no tenga que venir a Bilbao expresamente el presidente del PP nacional a sentarse a la mesa puesta por el PNV. Es que así es como llevamos legitimando la vaciedad y la falta de sustancia desde hace ya ciento treinta años, los mismos que ha cumplido de existencia el PNV.
Y encima haciéndolo en un momento en el que se está negociando con Vox la formación de los gobiernos autonómicos, tras las elecciones celebradas en Extremadura y Aragón. Si al PP lo único que le debería interesar es llevarse bien con Vox para formar gobiernos fuertes, qué necesidad tiene de ser condescendiente con el PNV, que nunca le va a ayudar a formar gobierno, ya que al único que ayuda de verdad es al PSOE, como se ha visto desde 2018 para acá.
Al PNV lo único que le interesa es que el PP no forme gobierno con Vox. Y para ello hará todo lo que esté en su mano y si puede indisponer a PP y Vox para que lleguen a acuerdos entre ellos pues lo hará con todas sus fuerzas. Así que de aquí en adelante veremos al PNV llamando a las puertas del PP cada vez que le sea posible, con tal de alejar al PP de Vox.
Ahí es donde entra el concepto de democracia del PNV. Democracia para el PNV es que los demás respeten lo que significa su partido. Pero una cosa es respetar que un partido existe y otra que no se le pueda criticar su origen y su ideología. Y en el caso del PNV ya hemos comentado cómo surgió. Falta comentar el único motivo para que apareciera el PNV en el País Vasco de finales del siglo XIX: la exclusión de los inmigrantes del resto de España que empezaban a llegar por miles al Bilbao de la Revolución Industrial, al de las minas, las siderurgias y los astilleros. Ese fue el único motivo. Hay testimonios en prensa de la época (periódico Euskalduna, por ejemplo) donde se reconoce y distingue al PNV en sus mítines, respecto de todos los demás, porque es el único que despotrica contra los maquetos. Ningún otro partido de entonces hacía eso. Porque si es por la defensa del vasquismo, ya venía de muy atrás el fuerismo, tanto liberal como carlista, para llevar a cabo ese programa. Y los conciertos económicos también existían ya, desde 1878, veinte años antes de que apareciera el PNV.
Para el PNV la democracia consiste en respetar el nacionalismo, en no criticarlo, en no enfrentarse con él. Eso es democracia. Hacer lo contrario es fascismo. O también otra palabra que les gusta mucho: provocación. Si tú cuestionas los fundamentos del nacionalismo es que les estás provocando. Y ante una provocación cabe cualquier tipo de respuesta, incluida la violenta. El PNV tiene la suerte de que son otros los que practican por él ese tipo de respuesta violenta. Pero él está de acuerdo con esa respuesta, no la condena o, si lo hace, lo hace con la boca pequeña. Porque esa respuesta es la que él daría si no tuviera más remedio. Recordemos siempre que toda la aberchalada surge del seno del PNV y que toda la aberchalada celebra también el Aberri Eguna, que es la filfa inventada por los hermanos Arana para conmemorar el origen de todo este montaje nacionalista. Para que nos hagamos idea del nivel intelectual de toda esta gente, tanto los del PNV como los de la izquierda aberchale: nadie ha surgido en su seno que haya sido capaz de desvelar la mentira en la que basaron el origen del partido los hermanos Arana Goiri. Hasta el propio Xabier Arzalluz, que iba de universitario y formado, con idiomas, sabía alemán y todo, se comió con patatas el origen inventado del nacionalismo vasco. Y todavía en un artículo de aquellos que escribía los domingos en el Deia, entre los años 1984 y 1986, titulado “Jesuitas y nacionalismo” decía que había estado investigando, infructuosamente, a ver quién fue el jesuita que le explicó a Luis Arana Goiri por primera vez, en el internado de La Guardia, en Pontevedra, donde estudiaba entonces el hermano de Sabino, la idea nacionalista. Esa era una de las leyendas inventadas en 1932, con motivo del primer Aberri Eguna, por los seguidores de Sabino Arana para explicar cómo pudo ser que Luis le inculcara a Sabino la idea nacionalista, según este decía en sus escritos, mintiendo descaradamente para despistar sobre el origen del nacionalismo. Y es que todos los nacionalistas y también los socialistas vascos, se han creído la patraña del Aberri Eguna. Y en ese nivel estamos en el País Vasco. Tragándonos las melonadas que les dio por sacarse de debajo de la boina a cuatro boronos de por aquí.
Nada más que por eso tendría el PP que medir mucho sus acercamientos al PNV y sobre todo no hacer ostentación de ellos, como ha ocurrido esta semana en Bilbao. No es ninguna suerte que el PNV se quiera acercar a ti, que se os meta en la cabeza a los del PP. Es más bien todo lo contrario.
Esta semana pasada ha estado Alberto Núñez Feijóo, el presidente del PP, en Bilbao, en un desayuno en el Hotel Ercilla, en un encuentro ya preparado con el PNV en el marco del Forum Europa Tribuna Euskadi. Había interés en hacer público el acercamiento entre ambas formaciones. Y eso que parece ser que ya en Madrid se celebró otra reunión previa con el PP, a petición del PNV, se entiende que de sus máximos representantes. Pero de aquella no hubo noticia. En cambio de esta, en la que se ve a Feijóo viniendo al País Vasco, a Bilbao, de esta sí hay imágenes y sonrisas y abrazos y mesa y mantel compartidos.
Y, sobre todo, en las crónicas del evento descuellan dos ideas que me han llamado poderosamente la atención. La primera es que se ha tratado de una charla larga, sincera y respetuosa. O sea, sinceridad y respeto entre ambas formaciones. Con lo cual a tomar por saco la reclamación futura del palacete de París que le ha dado Sánchez al PNV por los servicios prestados. ¿Cómo va ahora a reclamar el PP, como hizo en su momento con motivo de la aprobación del decreto, la ilegitimidad de esa cesión? El respeto quiere decir que nada de meterse uno con el otro. El PNV lo que hace con esto es reafirmar, asegurar, blindar por así decir, todo lo conseguido con Pedro Sánchez y a todo eso conseguido el PP le tendrá que guardar respeto. Muy principalmente a la cesión del palacete de París. Y a partir de ahí comenzar una nueva etapa.
Y la otra expresión es que se ha dicho que se trata de una relación entre dos formaciones democráticas. Y a mí me parece que cuando un partido como el PNV saca el término democrático lo que hace es acotar lo que él entiende por democracia. Para el PNV democracia significa que tú aceptas las premisas ideológicas de ese partido, que las tomas como válidas, que las respetas. Y si no las respetas es que no eres democrático. Unas premisas ideológicas que incluyen un origen inventado por un fundador, Sabino Arana, que fue integrista españolista hasta 1890 y que, a partir de su conversión al nacionalismo en ese año, se inventó el origen de la idea nacionalista remontándose a una supuesta conversación con su hermano en 1882, en la que este se lo habría inculcado. Su hermano Luis, que no tenía ni idea de lo que iba la historia, y que siempre había hecho lo que le había dicho Sabino en temas ideológico-políticos. No así en temas amorosos, porque Luis, durante todo el periodo que acompañó a su hermano en la fundación del partido, llevaba una doble vida con su criada aragonesa con la que tenía un hijo sin casarse con ella. Sin que nadie lo supiera, obviamente. Algo perfectamente natural hoy en día, pero que aplicado al recién creado PNV suponía otra cosa bien distinta: los hermanos Arana estaban fundando un partido basado tanto en la fidelidad al catolicismo con todos sus dogmas (incluido el del sagrado matrimonio), como en los apellidos de sus militantes, cuya posesión era condición estricta para formar parte de los órganos directivos y a los que se aplicaban también, en el caso de los casados, los apellidos de sus cónyuges. Luis Arana no respetó los dos principios originarios del nacionalismo vasco, ya que tenía un hijo fuera del matrimonio y su pareja no era vasca. Con lo cual quiere decirse que la supuesta revelación de 1882, por la que Luis le explicó a Sabino lo que era el nacionalismo y la patria vasca, es una completa invención, una filfa. Y con ello el fundamento para la existencia del Aberri Eguna, la celebración nacionalista de la patria vasca cada Domingo de Resurrección, se viene estrepitosamente abajo. Este es el origen del PNV. Y a un partido que se origina así es al que el PP se compromete a respetar ahora, para poder iniciar un nuevo ciclo de conversaciones y acercamientos, tan ansiados por el galleguista Feijóo, que lo que no entiende es cómo el PNV se ha comprometido tanto con Sánchez, siendo un partido, el PNV, tan similar en fundamentos ideológicos al PP.
Pero no le reprocho a Feijóo no saber con qué partido está tratando y cuál es su origen real, ya que sobre eso, tal como lo venimos contando en esta serie de El balle del ziruelo, desde que la iniciamos hace, ahora que escribo estas líneas, exactamente cinco años, el 6 de marzo de 2021, casi nadie sabe ni quiere saber nada. Y no iba a ser el gallego Feijóo el primero en saberlo. Para que Feijóo lo llegara a saber otra mucha gente tendría que haberlo sabido antes, empezando por los miembros de su partido en el PP vasco, que tampoco lo saben y por eso iban el otro día tan contentos y tan ufanos arropando a su líder a encontrarse con los del PNV, como si fueran a encontrarse con Dios bajado de las nubes.
Lo que sí le digo a Feijóo es que hace mal queriendo congraciarse ahora con el PNV, se lo pida este partido o no. Y mucho peor haber venido a Bilbao y hacerse fotos para que le vean con su cúpula directiva. Si el PNV quiere acercarse ahora al PP por lo que pueda venir en el futuro inmediato, que se muevan ellos, pero que no tenga que venir a Bilbao expresamente el presidente del PP nacional a sentarse a la mesa puesta por el PNV. Es que así es como llevamos legitimando la vaciedad y la falta de sustancia desde hace ya ciento treinta años, los mismos que ha cumplido de existencia el PNV.
Y encima haciéndolo en un momento en el que se está negociando con Vox la formación de los gobiernos autonómicos, tras las elecciones celebradas en Extremadura y Aragón. Si al PP lo único que le debería interesar es llevarse bien con Vox para formar gobiernos fuertes, qué necesidad tiene de ser condescendiente con el PNV, que nunca le va a ayudar a formar gobierno, ya que al único que ayuda de verdad es al PSOE, como se ha visto desde 2018 para acá.
Al PNV lo único que le interesa es que el PP no forme gobierno con Vox. Y para ello hará todo lo que esté en su mano y si puede indisponer a PP y Vox para que lleguen a acuerdos entre ellos pues lo hará con todas sus fuerzas. Así que de aquí en adelante veremos al PNV llamando a las puertas del PP cada vez que le sea posible, con tal de alejar al PP de Vox.
Ahí es donde entra el concepto de democracia del PNV. Democracia para el PNV es que los demás respeten lo que significa su partido. Pero una cosa es respetar que un partido existe y otra que no se le pueda criticar su origen y su ideología. Y en el caso del PNV ya hemos comentado cómo surgió. Falta comentar el único motivo para que apareciera el PNV en el País Vasco de finales del siglo XIX: la exclusión de los inmigrantes del resto de España que empezaban a llegar por miles al Bilbao de la Revolución Industrial, al de las minas, las siderurgias y los astilleros. Ese fue el único motivo. Hay testimonios en prensa de la época (periódico Euskalduna, por ejemplo) donde se reconoce y distingue al PNV en sus mítines, respecto de todos los demás, porque es el único que despotrica contra los maquetos. Ningún otro partido de entonces hacía eso. Porque si es por la defensa del vasquismo, ya venía de muy atrás el fuerismo, tanto liberal como carlista, para llevar a cabo ese programa. Y los conciertos económicos también existían ya, desde 1878, veinte años antes de que apareciera el PNV.
Para el PNV la democracia consiste en respetar el nacionalismo, en no criticarlo, en no enfrentarse con él. Eso es democracia. Hacer lo contrario es fascismo. O también otra palabra que les gusta mucho: provocación. Si tú cuestionas los fundamentos del nacionalismo es que les estás provocando. Y ante una provocación cabe cualquier tipo de respuesta, incluida la violenta. El PNV tiene la suerte de que son otros los que practican por él ese tipo de respuesta violenta. Pero él está de acuerdo con esa respuesta, no la condena o, si lo hace, lo hace con la boca pequeña. Porque esa respuesta es la que él daría si no tuviera más remedio. Recordemos siempre que toda la aberchalada surge del seno del PNV y que toda la aberchalada celebra también el Aberri Eguna, que es la filfa inventada por los hermanos Arana para conmemorar el origen de todo este montaje nacionalista. Para que nos hagamos idea del nivel intelectual de toda esta gente, tanto los del PNV como los de la izquierda aberchale: nadie ha surgido en su seno que haya sido capaz de desvelar la mentira en la que basaron el origen del partido los hermanos Arana Goiri. Hasta el propio Xabier Arzalluz, que iba de universitario y formado, con idiomas, sabía alemán y todo, se comió con patatas el origen inventado del nacionalismo vasco. Y todavía en un artículo de aquellos que escribía los domingos en el Deia, entre los años 1984 y 1986, titulado “Jesuitas y nacionalismo” decía que había estado investigando, infructuosamente, a ver quién fue el jesuita que le explicó a Luis Arana Goiri por primera vez, en el internado de La Guardia, en Pontevedra, donde estudiaba entonces el hermano de Sabino, la idea nacionalista. Esa era una de las leyendas inventadas en 1932, con motivo del primer Aberri Eguna, por los seguidores de Sabino Arana para explicar cómo pudo ser que Luis le inculcara a Sabino la idea nacionalista, según este decía en sus escritos, mintiendo descaradamente para despistar sobre el origen del nacionalismo. Y es que todos los nacionalistas y también los socialistas vascos, se han creído la patraña del Aberri Eguna. Y en ese nivel estamos en el País Vasco. Tragándonos las melonadas que les dio por sacarse de debajo de la boina a cuatro boronos de por aquí.
Nada más que por eso tendría el PP que medir mucho sus acercamientos al PNV y sobre todo no hacer ostentación de ellos, como ha ocurrido esta semana en Bilbao. No es ninguna suerte que el PNV se quiera acercar a ti, que se os meta en la cabeza a los del PP. Es más bien todo lo contrario.













