Según el MInisterio de Defensa español
China teje una red global de puertos que podría desafiar el dominio marítimo de Estados Unidos
![[Img #29978]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/03_2026/7659_screenshot-2026-03-06-at-15-08-08-puerto-del-pireo-buscar-con-google.png)
China está construyendo silenciosamente una vasta red de puertos en todo el mundo que podría transformar el equilibrio geopolítico global y poner en cuestión la hegemonía marítima de Estados Unidos. Así lo advierte un análisis estratégico publicado por el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), dependiente del Ministerio de Defensa, que señala que el control de infraestructuras portuarias se ha convertido en una pieza clave en el ascenso de Pekín como potencia global.
El informe explica que, en apenas dos décadas, China ha pasado de ser una potencia fundamentalmente continental a aspirar a dominar los mares mediante una estrategia basada en tres pilares: su enorme capacidad industrial, el dominio creciente de la industria marítima y el desarrollo de una poderosa marina de guerra. A ello se suma una política agresiva de inversión en puertos extranjeros dentro de la iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda, lo que le ha permitido adquirir influencia en más de un centenar de instalaciones portuarias en todo el mundo.
Según el documento, los puertos no solo tienen una función económica, sino también estratégica. Aunque muchos se presentan como proyectos comerciales, varios podrían utilizarse en el futuro como bases logísticas para operaciones militares, permitiendo a la Armada china extender su presencia en rutas marítimas clave. Esta posibilidad preocupa especialmente a Estados Unidos y a sus aliados, ya que podría facilitar el despliegue de fuerzas navales chinas en regiones como el océano Índico, el golfo Pérsico o incluso Europa.
El análisis subraya además que China domina ya buena parte del sistema logístico marítimo mundial: controla o participa en terminales portuarias en decenas de países, produce la mayoría de los contenedores del planeta y fabrica cerca del 80% de las grúas portuarias utilizadas en los grandes puertos internacionales. Esta posición, advierten los expertos, podría otorgar a Pekín una capacidad inédita para influir en las cadenas globales de suministro e incluso obtener información estratégica sobre el tráfico comercial y militar.
En este contexto, Estados Unidos ha comenzado a reaccionar con nuevas medidas para reforzar su industria naval y limitar la expansión portuaria china, aunque el informe advierte de que Washington está actuando de forma reactiva frente a una estrategia china que lleva años desarrollándose. Si la tendencia actual continúa, concluye el documento del Ministerio de Defensa, China podría llegar a disputar el control de los mares a Estados Unidos primero en el Indopacífico y posteriormente a escala global.
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China está construyendo silenciosamente una vasta red de puertos en todo el mundo que podría transformar el equilibrio geopolítico global y poner en cuestión la hegemonía marítima de Estados Unidos. Así lo advierte un análisis estratégico publicado por el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), dependiente del Ministerio de Defensa, que señala que el control de infraestructuras portuarias se ha convertido en una pieza clave en el ascenso de Pekín como potencia global.
El informe explica que, en apenas dos décadas, China ha pasado de ser una potencia fundamentalmente continental a aspirar a dominar los mares mediante una estrategia basada en tres pilares: su enorme capacidad industrial, el dominio creciente de la industria marítima y el desarrollo de una poderosa marina de guerra. A ello se suma una política agresiva de inversión en puertos extranjeros dentro de la iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda, lo que le ha permitido adquirir influencia en más de un centenar de instalaciones portuarias en todo el mundo.
Según el documento, los puertos no solo tienen una función económica, sino también estratégica. Aunque muchos se presentan como proyectos comerciales, varios podrían utilizarse en el futuro como bases logísticas para operaciones militares, permitiendo a la Armada china extender su presencia en rutas marítimas clave. Esta posibilidad preocupa especialmente a Estados Unidos y a sus aliados, ya que podría facilitar el despliegue de fuerzas navales chinas en regiones como el océano Índico, el golfo Pérsico o incluso Europa.
El análisis subraya además que China domina ya buena parte del sistema logístico marítimo mundial: controla o participa en terminales portuarias en decenas de países, produce la mayoría de los contenedores del planeta y fabrica cerca del 80% de las grúas portuarias utilizadas en los grandes puertos internacionales. Esta posición, advierten los expertos, podría otorgar a Pekín una capacidad inédita para influir en las cadenas globales de suministro e incluso obtener información estratégica sobre el tráfico comercial y militar.
En este contexto, Estados Unidos ha comenzado a reaccionar con nuevas medidas para reforzar su industria naval y limitar la expansión portuaria china, aunque el informe advierte de que Washington está actuando de forma reactiva frente a una estrategia china que lleva años desarrollándose. Si la tendencia actual continúa, concluye el documento del Ministerio de Defensa, China podría llegar a disputar el control de los mares a Estados Unidos primero en el Indopacífico y posteriormente a escala global.












