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Elena García
Sábado, 07 de Marzo de 2026 Tiempo de lectura:

8 de marzo: la mujer progresa hacia atrás, como los cangrejos

Como todos los años por estas fechas, se han preparado actos, manifestaciones, charlas en los medios y otras celebraciones por el Día Internacional de la Mujer. Sobre todo, para poner de manifiesto los éxitos que se han obtenido gracias a las liberadoras y lo que todavía queda por conseguir. Entre otras cosas, en algunos medios se ha entrevistado a mujeres de cierta edad para que cuenten lo desgraciadas que eran en otros tiempos y las pocas posibilidades que les daba una vida adobada de machismo. Parece que solo para ellas era dura la vida. Realmente ¿lo vivieron así estas mujeres entrevistadas o han sido inducidas a pensar que fue eso lo que sintieron?  Deja la impresión de que para las mujeres “cualquier tiempo pasado fue peor”. ¿En todos los aspectos? ¿en algunos? ¿qué compensación había entre unos y otros?

 

Hagamos un breve repaso de las últimas décadas para ver algunas de las ¿mejoras? que se han producido en la vida de la mujer:

    

En 2004 se crea el Ministerio de Igualdad a fin de proteger a las mujeres contra la desigualdad, la violencia, la discriminación, etc., e intensificar la propaganda para concienciar sobre los problemas de la mujer. El presupuesto destinado a este ministerio en 2025 fue de 48 millones, 14% mas que en el año anterior, en la creencia, o así nos lo hacen pensar, de que todo es cuestión de gastar dinero. Y si las cosas no salen como queremos es porque hay que gastar más dinero, ¿en qué? ¿cómo se ha rentabilizado ese enorme gasto?

    

Veamos algunos de los grandes “avances” desde la muerte de Franco hasta nuestros días. Tomemos en consideración algunos datos indicativos de cómo han evolucionado las condiciones de vida de la mujer y su salud psíquica y física.

    

Empecemos con la enseñanza: respecto a las posibilidades de estudiar en las décadas de los 50 y los 60, para todos era muy difícil estudiar, chicos y chicas, sobre todo los que vivían en pueblos, que tenían que examinarse “por libre” en los institutos, centros que solo había en las ciudades de cierto tamaño.  Si en 1960 el porcentaje de mujeres que cursaban bachillerato era del 27,5%, en 1970 había aumentado al 38,1% –también lo habían hecho los centros de enseñanza– y en 1980 alcanzaba el 48,2%, estábamos ya casi en el ansiado 50%. Y todo esto ¡sin liberadoras! Sí, en la España franquista las mujeres se estaban incorporando a los estudios sin que hubiese feministas por los alrededores, porque sus familias, tradicionales por aquel entonces, lo permitían y animaban a sus hijas a estudiar, y el régimen político no ponía obstáculo alguno.

 

Asimismo, el porcentaje de mujeres universitarias en 1975 era del 38%. Sin que tuviesen impedimento ni discriminación alguna para ir a la universidad e incluso contando con becas y becas-salario, con los únicos requisitos para obtenerlas que mérito y falta de recursos, al igual que los chicos. Aun teniendo en cuenta que se consideraba que la mujer tenía como fin y aspiración fundamental el formar una familia y tener hijos.

 

Conforme las posibilidades económicas aumentaban ascendía el número de mujeres que se incorporaban a la universidad. Por poner un ejemplo las mujeres que estudiaban matemáticas a comienzos de 1980 era del 50%, y en 2023, con los grandes avances de las liberadoras, paridades y tal, era ¡¡del 39,6!! ¡Hemos retrocedido! Todas estas liberadoras si trabajasen en una empresa habrían sido despedidas por no cumplir con los resultados esperados. Sin embargo, los contribuyentes estamos obligados a pagar sus jugosos sueldos –o su negocio– generosamente.

 

En 1975, en la España que dejó Franco, los suicidios femeninos fueron 201, en 1980 lo hicieron 247 mujeres, mientras que en la España educada y dominada por el feminismo en 2024 se suicidaron ¡1051!

  

Respecto a la salud psíquica, en 1980 el consumo de ansiolíticos por parte de las mujeres era del 3%, en 2024 había subido al 17,6%. Teniendo España además “la gloria” de ir a la cabeza del consumo mundial.

       

En cuanto a las ETS (enfermedades de transmisión sexual). El aumento desde el año 2000 ha sido espectacular, especialmente en las mujeres más jóvenes (92.000 nuevos casos notificados en 2024) (MS). Con los problemas derivados que provocan algunas de estas enfermedades, sobre todo de infertilidad, en mujeres que SÍ querían tener hijos en el futuro. Aunque las enfermedades así contraídas para las liberadoras no tienen importancia, solo las que provoca el tabaco, el azúcar, los procesados y cosas así.

    

Estabilidad de la pareja. En España la tasa de divorcios en 1985 fue del 0,3% (legalizado en 1981). Hoy España tiene uno de los porcentajes de divorcio, ruptura de pareja o fracaso de la convivencia, más altos de Europa. Y ya sabemos el impacto emocional y las dificultades económicas que normalmente llevan aparejadas las separaciones, con el doloroso problema de los hijos, en caso de que los haya. Esto hace pensar en la falta de capacidad –fomentada por la educación actual y por la superficialidad con que se inician las relaciones– para convivir, para aguantar en conjunto las dificultades que se presentan en la vida, para el sacrificio mutuo y para la generosidad real.

   

En cuanto a la violencia contra la mujer –llamada de género por las liberadoras– los asesinatos por parejas o exparejas ha sufrido variaciones que van desde 79 en 2004, a 49 en 2016; para volver a ascender a 56 en 2023. Las oscilaciones no son demasiado significativas, a pesar del dinero gastado en propaganda, demonización del hombre y minutos de silencio. Por otra parte, los delitos contra la libertad sexual han aumentado en 2024 un 50,8% respecto a 2023, y van a más.

  

Y para acabar, tenemos el gran logro de las últimas décadas, la incorporación de las mujeres al trabajo fuera de casa. Ciertamente la mujer ha ganado en independencia económica, pero aquellas que trabajan en sectores no especializados como la industria manufacturera, el comercio, la agricultura, la hostelería, etc., que son la mayoría, el 58%, e incluso aquellas tituladas que tienen salarios medios, se encuentran con enormes dificultades para tener hijos, o atenderlos si los han tenido, sobre todo si se encuentran en un hogar monoparental; con las dificultades que entraña una persona sola tenga que hacerse cargo de los hijos, en todos los aspectos. En España rondan alrededor de 9 millones los hogares monoparentales, y de ellos 8 de cada 10 están encabezados por mujeres (INE).

    

Hemos contemplado importantes marcadores para medir la “felicidad” o las mejoras en la vida de las mujeres, como la educación, los suicidios, los cuadros de ansiedad y depresión, las ETM, la inestabilidad de las parejas, el trabajo fuera de casa. Lo conseguido no parece ser muy positivo, más bien un retroceso. O un avance hacia el abismo.

    

¿Estos son los grandes logros de las liberadoras?  Desde luego, a juzgar por los datos, no parece que el enorme gasto de dinero que manejan haya contribuido a mejorar la vida de las mujeres, y al aumento de  su “felicidad”.

 

 

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